Energía

Lituania se convierte en el primer país de la UE en poner fin a las importaciones de gas ruso

  • Letonia y Estonia han suspendido temporalmente el suministro
  • Supone cortar definitivamente los lazos que lo unía a Rusia
Tanques de gas natural en una estación rusa. Foto: Alamy

Mucho se ha hablado en las últimas semanas de la posibilidad de que los miembros de la Unión Europea pongan fin a la compra de gas natural procedente de Rusia, pero solo un país lo ha hecho, Lituania. Por su parte, Letonia y Estonia han interrumpido temporalmente su flujo en respuesta a la invasión de Ucrania por parte de Moscú.

Para las autoridades lituanas, esta decisión, vigente a partir del 1 de abril, no solo muestra la postura del país respecto a la ofensiva rusa sino que, además, supone cortar definitivamente los lazos que lo unían con Rusia. Con el cierre del flujo de gas natural ruso, el país está más cerca de conseguir la independencia energética casi tres décadas después de su salida de la extinta Unión Soviética.

El presidente lituano, Gitanas Nauseda, ha pedido al resto de países miembro de la Unión Europea que rompan con Rusia y dejen de comprarle petróleo y gas natural, porque "el régimen del Kremlin utiliza este dinero para financiar la destrucción de ciudades ucranianas y los ataques a civiles pacíficos", según recoge el Financial Times.

Los otros dos países bálticos tampoco reciben ya suministro de gas ruso, de acuerdo a la información compartida por Conexus Baltic Grid. Según el operador letón de almacenamiento de gas, Estonia, Lituania y Letonia cuentan actualmente con una cantidad inusualmente grande de gas almacenado, suficiente para cubrir las necesidades de este último país durante el periodo invernal. Sin embargo, señala que estas regiones deben construir rápidamente una segunda terminal de gas natural licuado para acabar totalmente con su dependencia del gas ruso. El conjunto de países bálticos pretenden sincronizar sus redes eléctricas con el resto de Europa para 2025.

Lituania, Estonia y Letonia contarán con la ayuda de los operadores de Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia, en caso de que Rusia deje de suministrarles electricidad mientras siguen conectados a las redes de Moscú y Bielorrusia.

En lo que al petróleo ruso se refiere, Alemania ha manifestado su intención de ser "prácticamente independiente" de los combustibles fósiles procedentes de Rusia a finales de este año. En cuanto al gas, se espera que la ruptura se complete a mediados de 2024.

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