Energía

Bruselas subirá las tasas del diésel casi un 50% para alcanzar sus metas verdes

  • La subida de impuestos supondrá 6 euros por depósito en España hasta 2033
  • Propone ampliar el mercado de emisiones y un nuevo fondo social para la transición
  • Plantarán 3.000 millones de árboles para reducir 310 millones de toneladas de CO2

La Comisión Europea presentó ayer uno de los paquetes legislativos más ambiciosos en décadas. Una auténtica revolución en el sector energético, del transporte o la construcción para facilitar que la UE consiga alcanzar la neutralidad climática (cero emisiones de CO2 netas) para 2050. La meta volante pasará por reducir las emisiones de CO2 al menos un 55% para 2030. Las 13 iniciativas aprobadas por el Ejecutivo comunitario bajo el título Fit for 55 representan el exigente camino para atar ese objetivo.

Una de las iniciativas que tendrán más impacto será la revisión de la directiva de fiscalidad energética. Desde la Comisión Europea explican que es necesario alinear la norma de 2003 con los objetivos del Pacto Verde europeo para descarbonizar la actividad europea. La Comisión Europea ya protagonizó un intento en 2011, que acabó en fracaso en 2015 y con la retirada de un proyecto muy similar al presentado ayer por el Ejecutivo comunitario, aunque en aquel caso el incremento planteado de los impuestos era menor.

La magnitud de los cambios propuestos ahora salta a la vista al atender a los nuevos mínimos que introducirá la revisión de dicha directiva. En el caso del diésel, se pasará de 330 euros por cada 1.000 litros a 482 euros por cada 1000 litros cuando concluya el periodo de transición en 2033, lo que representa una subida del 46%. 

Actualmente, los impuestos especiales al diésel en España se sitúan en 379 euros, lo que significa que el incremento en nuestro país será del 27%. Con esta subida, y si tenemos en cuenta unos precios del orden de 1,2 euros por litro, la subida rondaría los 12 céntimos a incrementarse antes de 2033, lo que supone del orden de 6 euros por cada depósito.

En el caso de la gasolina, el suelo pasará de 359 euros por cada 1000 litros a 443 euros por cada 1000 litros en 2033, un 23,3% más.

Los cambios también afectarán al gasóleo utilizado para calentar los hogares, que pasará de 21 euros por cada 1000 litros a 40 euros por cada 1000 litros, un 47,5% más, lo que en la práctica lo deja fuera de mercado frente a otras alternativas como la bomba de calor.

La suerte será diferente para la electricidad. La fiscalidad para el megavatio-hora pasará de ser 1 euro (para hogares) y 0,5 euros (para empresas) a un mínimo único de 0,67 euros por megavatio/hora.

La directiva incluirá además una serie de garantías para proteger a los grupos más vulnerables. Por ejemplo, los Estados miembros podrán excluir a los hogares con menos recursos de los impuestos del combustible para calefacción y electricidad. La Comisión presentó también una nueva Facilidad de Acción Climática Social para apoyar a las familias con bajos ingresos. Este nuevo fondo social contará con 72.200 millones de euros para los próximos siete años, financiado con los recursos del nuevo mercado de emisiones, para facilitar esta exigente transición a los grupos con menos recursos.

La medida supone una propuesta similar a la lanzada en España con el dinero de los windfall profits, pero sin intervenir los ingresos de las compañías.

La Comisión quiere que el 100% de los ingresos que se consigan mediante este tipo de financiación por parte de los Estados se destine a energía o cambio climático.

Un alto cargo comunitario apuntó ayer que con la revisión actual se eliminarán exenciones que prácticamente reducían a cero los impuestos a los carburantes en países como Bélgica para los agricultores. Además, se trasladará la base utilizada para la tributación de los volúmenes al contenido energético (expresado en gigajulios), ya que la Comisión considera que el modelo existente favorecía a los combustibles fósiles, incluido el diésel. 

Todo estos cambios se realizarán en algunos casos hasta 2033, para evitar sacudidas en el bolsillo de familias y trabajadores. Además, se indexarán con los cambios de la inflación, algo que no sucedía hoy.

El comisario de Economía y responsable de asuntos tributarios, Paolo Gentiloni, señaló en la rueda de prensa que la directiva en su forma actual "todavía ofrece subsidios a los combustibles fósil, y es algo que tenemos que eliminar". Y añadió que el objetivo es reforzar el objetivo de "poner precio a las emisiones de carbono", como persigue el paquete comunitario presentado este miércoles, incentivando las innovaciones que reduzcan la huella de carbono. 

Según la memoria de impacto económica realizada por la Comisión, la nueva directiva de fiscalidad afectará de forma negativa al empleo, ya que puede destruir un 0,2% hasta el año 2025.

En el documento además se calcula que el cambio hacia unos combustibles más limpios pueden acabar restando importantes ingresos a los Estados, que con esta medida quedarán reducidos.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que "Europa fue el primer continente que dijo querer ser climáticamente neutro en 2050" y "ahora somos el primer continente en presentar una arquitectura completa para conseguir nuestro objetivo climático", indicó tras la adopción de las iniciativas en el colegio de comisarios.

La drástica reducción de emisiones obligará a la UE a una transformación descomunal de sus sectores industriales y del transporte. Afectará a empresas y hogares. Y le colocará en la vanguardia de la revolución verde, aunque también corre el riesgo de pagar la factura de aquellos que innovan primero, justo cuando ya intenta recortar el terreno perdido frente a China y Estados Unidos en la recuperación o en la transformación de sus economías.

Las principales herramientas para recortar los gases contaminantes serán la ampliación del mercado de emisiones europeo, para poner precio al CO2 en el transporte por carretera, aéreo, marítimo y la vivienda.

Vehículo de combustión

La Comisión también quiere que no se vendan vehículos nuevos contaminantes a partir de 2035, pero por el momento se desconoce si se tendrá en cuenta todo el ciclo o se limitará, como en España, a las emisiones por el tubo de escape, lo que en la práctica supone eliminar el motor de combustión. Fuels Europe aseguró ayer que "la propuesta revisada sobre las normas de CO2 para automóviles y furgonetas debería reconocer el papel crucial de los combustibles líquidos renovables y bajos en carbono y garantizar que se tengan en cuenta todas las posibles tecnologías de descarbonización". 

Igualmente, Europa propone crear un nuevo mecanismo para gravar las importaciones responsables de grandes emisiones (acero, aluminio, fertilizantes y cemento), para que los productores europeos no estén en desventaja con los nuevos requerimientos verdes. Esta medida, que ha generado profunda preocupación en EEUU y China, se espera que sirva para financiar los fondos Next Generation.

El paquete presentado ayer incluye también elevar el objetivo de renovables del 32% al 40% así como el de eficiencia energética. De hecho, se obligará a las administraciones públicas a que renueven hasta un 3% de los edificioes del sector público.

Más árboles

En lo que respecta a la mitigación, la Comisión apuesta por reducir 310 millones de toneladas de CO2 con la plantación de 3.000 millones de árboles en toda Europa. Asimismo, la Comisión fijará una obligación de puntos de recarga cada 60 kilómetros en las autopistas para coches eléctricos y cada 150 kilómetros para el hidrógeno.

La revisión de la directiva de la fiscalidad de la energía, y el resto del megapaquete presentado, encara ahora un complicado proceso legislativo, sometido a la presión de lobistas y empresas, y también de países terceros afectados por el nuevo mecanismo para gravar las importaciones.

Deberá ser negociado y consensuado entre el Parlamento Europeo y el Consejo (que agrupa a los Estados miembros), lo que podría llevar al menos un par de años. En el caso de la directiva sobre los impuestos de la energía, el acuerdo contará además con la dificultad adicional de requerir la unanimidad de los 27 países, dado que los asuntos tributarios necesitan el consenso de todos los socios.  

Las reacciones al paquete presentado por la Comisión Europea no se hicieron esperar ayer.

Fuels Europe aseguró que se ha perdido la oportunidad de apoyar los combustibles renovables sostenibles. "Creemos que dejar en manos de los Estados miembros la decisión de eximir o no a los combustibles renovables de la fiscalidad de la energía conducirá a un mosaico de precios de los combustibles y a un mercado europeo de combustibles no armonizado".

Eurelectric aplaudió el paquete de medidas y pidió que se eliminen las barreras que todavía existen para la electrificiación.

Por contra, Gas Infraestructure Europe indicó que el establecimiento del objetivo de reducción del 55% de los gases de efecto invernadero para 2030 es un hito de la transición energética, que pretende acelerar drásticamente el proceso de descarbonización. Con ello se pretende encaminar a la UE hacia un liderazgo climático y técnico. Para alcanzar estos ambiciosos objetivos de forma eficiente e integradora, es fundamental fomentar la colaboración entre regiones, sectores, vectores energéticos e infraestructuras. Para ello, debemos establecer un marco político adecuado y aplicar un enfoque tecnológico neutral.

Cogen indicó que las propuestas se quedan cortas a la hora de proporcionar una hoja de ruta completa de medidas que apoyen la consecución rentable de los objetivos. A pesar de la mayor atención prestada a la integración de la eficiencia energética en primer lugar, siguen existiendo lagunas en el refuerzo de la eficiencia del sistema, la eficiencia de la oferta y la seguridad del suministro con el menor coste y las menores emisiones de carbono tanto para los consumidores como para la economía en su conjunto.

Foratom acoge con satisfacción el paquete Fit for 55 de la Comisión y apoya plenamente todas las propuestas que tienen como objetivo reducir las emisiones de CO2 en línea con la Ley del Clima y el Acuerdo de París. De hecho, el listón se ha puesto muy alto, ya que se aplicará a una amplia gama de sectores, incluyendo la industria, los edificios y el transporte.

Giles Dickson, consejero delegado de Wind Europe, aseguró que "la transición del sector eléctrico está en plena marcha. Ahora tenemos que descarbonizar el resto del sistema energético. La revisión del esquema de comercio de emisiones dará nuevas señales de precios para apoyar las inversiones".

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