Empresas y finanzas

El BCE urge a la banca a vender créditos para evitar penalizaciones en capital

  • Estima que el 25% del sector en Europa necesitará más solvencia
Vista de la entrada del Banco Central Europeo (BCE).

La banca enfila contrarreloj el penúltimo esfuerzo de saneamiento en este 2021. El Banco Central Europeo (BCE) cambió en la primavera del 2019 el régimen de provisiones para establecer un sistema homogéneo para todo el sector en Europa y reducir al máximo su morosidad. Son reglas en vigor a partir de esa fecha mientras que para los créditos dañados otorgados con anterioridad dio a las entidades margen hasta final de este ejercicio para que los rebajasen y saneasen o les penalizará con capital extra.

Si durante el llamado proceso de revisión y evaluación supervisora (SREP) que está realizando al sector no se siente satisfecho con los esfuerzos exigirá a dichas entidades que hagan más hucha del capital denominado Pilar 2 -adicional al mínimo regulatorio exigido-. Y, por eso, está trasladando a los bancos que apuren calendario según desvela la consejera del BCE, Elizabeth McCaul, en un artículo divulgado por el organismo donde aconseja distintos remedios.

La responsable del BCE explica que la constitución de provisiones adicionales "es una opción fácilmente disponible, pero existen otras vías para colmar las lagunas", alentando a las entidades a "aprovechar las oportunidades de enajenación de activos improductivos o considerar la posibilidad de restar directamente una cantidad determinada de su capital de nivel 1 común".

Cuando el organismo inició el diálogo con los distintos bancos a principios de 2021 el sistema en su conjunto adolecía de un déficit de provisiones de 13.500 millones de euros. Desde entonces, desvela que "aproximadamente la mitad de los bancos han conseguido cubrir totalmente su déficit específico", sobre todo, echando mano de capital y con cesiones de morosos, y el BCE estima que la cifra actual ronda los 5.800 millones (han rebajado el desfase en 7.700 millones).

Aún así, el BCE espera "que uno de cada cuatro bancos tenga finalmente un déficit" que conllevaría una exigencia de capital adicional al mínimo exigible por ley. Sin embargo, la responsable del organismo desliza que "estas cifras aún pueden cambiar" si las entidades se vuelcan en resolver la situación.

El BCE se reserva una carta: aliviará la carga adicional de capital a las entidades que vayan reduciendo su déficit de provisiones

Desde que el BCE cogió la supervisión de las entidades significativas de la mano de los supervisores nacionales en el año 2014 ha puesto foco especial e intenso en sanear los balances, convencido de que dichos lastres dañan al banco pero, sobre todo, perjudican a la economía por entorpecer la financiación.

La cartera de impagos global ha caído desde entonces desde el billón de euros o cifra equivalente entonces al 8% de la financiación viva en cartera a 422.000 millones el pasado mes de junio -un 2,3%-.

El enésimo toque de atención para limpiar balances llega además acompañado de un mensaje de no bajar la guardia. "Siguen siendo tiempos inciertos. Se está desarrollando una cuarta ola y amenazan nuevas variantes", apunta McCaul en su artículo. Al organismo le preocupa el escenario que se abrirá cuando los gobiernos retiren las medidas de apoyo público, porque "quizás revele algunas debilidades subyacentes de la calidad de los activos".

Para alentar un último esfuerzo, el BCE se reserva una carta: aliviará la carga adicional de capital a las entidades que vayan reduciendo su déficit de provisiones, sin esperar a la siguiente evaluación del SREP -proceso en el que revisar el perfil de riesgo de cada entidad y decide qué medidas exigirle en caso de detectar insuficiencias o debilidades.

Reducción de la mora

La losa de los créditos dañados se ha reducido un 57,8% desde que el BCE asumió la supervisión de la banca en Europa: desde el billón de euros en impagos a 422.000 millones. Su rebaja se ha precipitado de manera especial desde que en el año 2018 anunció el cambio de reglas para sanear los balances que desde el año 2019 están vinculados a la hucha de capital para los nuevos préstamos.

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