Empresas y finanzas

Pelayo se sube a la fiebre renovable y crea una filial de energía solar

  • La aseguradora pretende construir 9 plantas en los próximos dos años
Una planta solar

Las aseguradoras se encuentran en un proceso de diversificación de su negocio ante la situación negativa de tipos de interés, que merma sus ingresos financieros, y ante la incertidumbre generada por la pandemia en el segmento tradicional de las pólizas. En este escenario, Pelayo ha creado recientemente una compañía de energías renovables, subiéndose así al carro de esta actividad que está en auge desde hace algunos meses y que es un puntal del proyecto de recuperación y resiliciencia lanzado por la UE para salir de la crisis del coronavirus.

Pelayo, con esta sociedad, pretende construir plantas solares con el objetivo de vender la energía producida por las mismas en el mercado libre. La intención de la firma es poner en marcha nueve instalaciones entre 2021 y 2022. El objetivo fijado es que estos complejos tengan una potencia instalada de 9,1 megawatios (MW) en total y que cada una de las plantas genere entre 0,5 MW y 1,5 MW.

Para desarrollar este proyecto, la aseguradora cuenta con el apoyo de un socio minoritario, que posee el 25% de la filial. Se trata de Cariz Carlos Izquierdo. El 75% restante está en manos de Pelayo a través de su sociedad de participaciones industriales, Nexia 24.

El lanzamiento de esta sociedad, que supone un giro en la estrategia, se produce en un momento en que el grupo está inmerso en un cambio organizativo. En abril, nombró nuevo director general a Francisco Gómez Alvado, hasta entonces director del Departamento de Clientes y Oferta. Accedió al nuevo cargo por la vacante dejada por Francisco Lara, que ha pasado a ser presidente como consecuencia de la salida de José Boada por cuestiones de edad de éste puesto.

Pelayo ha aprovechado estos cambios de estructura también para transformar su imagen de marca con el objetivo de adaptarse a las necesidades actuales de los clientes y poner e poner el diálogo en el centro de su estrategia las soluciones personalizadas.

La decisión de Pelayo de apostar por las energías renovables no es la única del sector asegurador. Así, por ejemplo, Mapfre ha sellado un acuerdo recientemente con Iberdrola para desarrollar un vehículo de inversión de plantas fotovoltaicas y eólicas. Además, el año pasado puso marcha el primer fondo alternativo de infraestructuras, capital privado y energías junto a Abante.

Otras, en cambio, han centrado las inversiones alternativas en otros sectores en auge, como las firmas de nueva movilidad, como Mutua Madrileña.

Facturación a la baja por el covid

Pelayo es la segunda mutua más grande de nuestro país. Cuenta con una cuota de mercado de menos del 1% del negocio asegurador, aunque en el nicho de automóviles -su principal fuente de actividad- su dominio alcanza el 2,5%.

En 2020, debido a la crisis sanitaria, su facturación se vio resentida, aunque gracias a la mejora significativa de la siniestralidad debido a las restricciones de movilidad pudo duplicar sus beneficios, que totalizaron 8,2 millones.

Pelayo, además de centrarse en las pólizas de vehículos, está especializada en el ramo agropecuario, a través de una filial específica, y distribuye también primas de Vida junto con su socio Santalucía.

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