Empresas y finanzas

Combinar gas y electricidad ahorrará más de 2.000 millones al año en 2050

  • Usar las redes de gas para cubrir la demanda bajará la factura de ser 'Cero CO2'
Los gases renovables serán mayoritarios en 2050. Foto: Archivo.

Cuando la economía sea Cero CO2, a mediados de siglo, será más barato combinar la electricidad y los gases renovables para cubrir las necesidades de los consumidores -electricidad, calor y transporte- que electrificar masivamente esos usos finales y emplear los gases verdes sólo para almacenar la energía y garantizar el abastecimiento. En el caso de España, los ahorros superarán los 2.000 millones de euros anuales, según un informe de Frontier Economics y la Universidad de Aachen para la Fundación Naturgy.

Analizando el mejor modo de conseguir una economía sin emisiones de carbono, la consultora ya ha realizado ocho prospectivas sobre la integración de los sistemas eléctrico y gasista -denominada Sector Coupling en inglés- en otros tantos países europeos, de modo que las partículas lumínicas renovables se conviertan en moléculas verdes -hidrógeno y biometano- y viceversa, según se necesite para garantizar el abastecimiento, incluyendo el de sectores difícilmente electrificables, como el transporte marítimo o la industria pesada.

En su análisis, como señala Fernando Barrera, director de Energía de Frontier Economics Madrid, sólo contempla el uso de gases de origen renovable -nada de origen fósil-, y compara su uso únicamente para almacenar la energía limpia en reservorios subterráneos y convertirlos en electricidad directamente al extraerlos -la luz cubriría toda la demanda final-, con mantener los usos finales del gas en los hogares, el transporte o la industria.

Dicho de otro modo, la consultora ha comparado el coste de usar sólo la infraestructura eléctrica de transporte y distribución con el coste de usar también las infraestructuras gasistas de transporte y distribución para aumentar la eficiencia del sistema global.

Ya previsto por la UE

Según los cálculos de Frontier Economics, esta combinación del sistema eléctrico y gasista -que analizan los gestores europeos de redes de transporte desde 2018 y ya prevé la Comisión Europea- le costará a España 2.037 millones menos al año en 2050.

Otros informe reciente de la Universidad Politécnica de Cataluña también ha analizado el fenómeno del Sector Coupling en España con vistas a 2050 y ha obtenido ahorros muy superiores, de unos 5.000 millones al año.

Sea como fuere, de acuerdo con Frontier Economics, con el Sector Coupling habrá un incremento de los costes de generación y almacenamiento de energía de 1.585 millones, y un encarecimiento de 223 millones por las necesidades de mantenimiento y adaptación de las redes gasistas a los gases verdes.

Pero por otro lado, se producirá un ahorro en los aparatos y vehículos eléctricos -una caldera de gas es seis veces más barata que una bomba de calor- evaluado en 2.753 millones, al que se sumará el ahorro de la menor expansión de la red eléctrica, que asciende a 1.092 millones.

Cálculos muy conservadores

Estos cálculos son muy conservadores, porque no tienen en cuenta lo más difícil y oneroso de electrificar, como los procesos de calor de la industria a elevada temperatura, la aviación, el transporte marítimo y el ferroviario: "En los tres primeros casos, la electrificación es significativamente más cara que el uso de gases o combustibles líquidos renovables y en el caso del transporte ferroviario hay partes de la red secundaria cuya electrificación también presenta grandes dificultades", explica Barrera.

Sorprendentemente, los resultados españoles no difieren mucho de los demás países analizados, excepto por nuestro muy superior potencial de generación limpia. Precisamente por ello, el país tiene el mayor potencial de toda la UE para producir hidrógeno y exportarlo al resto del continente.

comentariosforum0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.