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Los gases renovables pueden aportar ahorros por 5.000 millones al año

  • El modelo energético futuro será más barato combinando gas y electricidad 'verdes'
Proyecto LIFE Metamorphosis, de Aqualia, FCC, Naturgy, SEAT, la AMB y el ICAEN, dedicado a experimentar con biometano para el transporte. Foto: Archivo

El futuro sistema energético español limpio, sin emisiones de carbono, será más barato combinando gas y electricidad de orígenes renovables que usando sólo electricidad verde. Atendiendo a los parámetros empleados en los estudios internacionales, el ahorro de la primera opción frente a la segunda oscilará ente los 3.000 y los 7.000 millones de euros anuales en 2050, según pone de relieve un reciente informe de la Fundación Naturgy.

El informe, Los gases renovables. Un vector energético emergente, obra de Xavier Flotats, doctor ingeniero industrial y profesor emérito de Ingeniería Ambiental de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), y de Álvaro Feliú, ingeniero de caminos de la UPC y experto asesor ambiental, analiza con detalle el estado del arte de los gases de origen renovable y se adentra en el potencial de su explotación en España, con vistas al proceso de la transición energética.

Potencial elevado

Los gases renovables -el biogás, los gases de síntesis, y el hidrógeno producido a partir de electricidad verde- tienen un potencial en España que oscila entre el 25% y el 65% de la demanda actual de gas natural, si bien este potencial teórico es superior al realizable, según explicó Flotats durante la presentación del documento, añadiendo que "eso nos falta definirlo" y valorando que "hay camino por recorrer".

Ese camino por recorrer pone el acento en el retraso del país con relación a nuestros vecinos. En la UE hay 540 plantas de biometano -metano producido a partir de biogás o de otros gases renovables- destinadas a inyectar el gas renovable a la red gasista o al transporte. La mayoría está en Alemania, seguida a notable distancia por Reino Unido y Suecia, mientras que en España sólo hay una, en el vertedero de Valdemingómez en Madrid.

Los autores consideran que avanzar rápidamente para recuperar el camino perdido es clave, desde el momento en que la mayoría de los estudios prospectivos señalan que el futuro sistema energético descarbonizado será más barato si combina gases renovables y electricidad que si utiliza sólo electricidad, sobre todo por la capacidad del sistema gasista para almacenar energía a largo plazo; en España, la infraestructura gasista permite almacenar 32 TWh, suficientes para cubrir la demanda anual de seis millones de viviendas.

La combinación de gas y electricidad tendría otras ventajas, como permitir procesos industriales térmicos que difícilmente se pueden conseguir con electricidad, o impulsar sinergias con la economía circular -por la valorización de residuos- y el desarrollo rural; de hecho, como recalcó Flotats, es más barato extender la red de distribución gasista hasta los puntos en que se genera el gas que transportar las materias primas a una planta de producción de gas, "y además se distribuye más la riqueza".

Estimaciones a 2050

El documento recoge varios ejemplos del resultado de la combinación de gas y electricidad -el más completo, de Ecofys para la Comisión Europea, arroja un ahorro de 138.000 millones en 2050-, y basándose en ellos, Feliú aventuró que "en España, en el año 2050, podríamos estar hablando de ahorros superiores a los 5.000 millones de euros anuales, yendo a una solución energética que combine la electricidad con los gases renovables".

Álvaro Feliú: "en España, en el año 2050, podríamos estar hablando de ahorros superiores a los 5.000 millones de euros anuales, yendo a una solución energética que combine la electricidad con los gases renovables"

El cifra se deriva de que los ahorros per cápita estimados en 2050 se sitúan entre un mínimo de 88 euros por habitante al año y un máximo de 323 euros por habitante y año. Si en el caso de España se toman valores algo inferiores a los de Francia -por ejemplo, de 60 a 140 euros por habitante y año-, el ahorro en 2050 se situaría entre los 3.000 millones y los 7.000 millones anuales.

Para que este escenario se haga realidad, el documento recoge una serie de recomendaciones para abaratar los costes de las tecnologías, sobre todo la del hidrógeno.

Entre ellas destaca el establecimiento de objetivos específicos, el desarrollo de la normativa técnica para inyectar los gases limpios en las redes -algo ya fase avanzada en España- y el diseño un sistema de garantías de origen similar al que ya existe para la electricidad verde, "la base de todo", en palabras de Feliú, "para demostrar que el gas es renovable". También debe haber apoyo económico, pensando en evitar el coste de oportunidad, ya que cuanto más se tarde en avanzar, más caro resultará después.

El Gobierno está trabajando en una hoja de ruta para los gases renovables -ha lanzado una consulta pública sobre el hidrógeno y otra sobre el biogás- y la futura Ley de cambio climático prevé objetivos anuales de penetración para ellos, así como el sistema de certificación, de garantías de origen, que reclaman los expertos.

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