Empresas y finanzas

Trabajos verdes para salvar el planeta: crecen las oportunidades para la sostenibilidad y la emergencia climática

  • Renovables, gestión residuos o movilidad, los principales nichos de empleo
  • El paulatino giro verde de la economía trae consigo oportunidades laborales
Foto: Dreamstime.

Les preocupa la salud del planeta, ejercen un consumo responsable, creen en la economía circular, defienden las energías renovables, practican la gestión de residuos, se mueven en transporte limpio de emisiones, suscriben todos y cada uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU… y trabajan en un gran banco o en una multinacional del sector energético. Hace unos años esta combinación de elementos podría haber parecido insólita (por no decir contra natura). Sin embargo, a medida que las cuestiones medioambientales han ido ganando peso entre las prioridades sociales, también las empresas las han incorporado a sus agendas, hasta el punto de que muchas a las que nunca parecía haberles importado demasiado el tema, ahora no dudan en enarbolar la bandera de la ecología como uno sus valores esenciales.

Pero la sensibilidad corporativa hacia lo sostenible no es solo una cuestión de moda o de lavado de imagen, sino que la cada vez más evidente necesidad de descarbonizar el planeta y cambiar el modelo energético abre también todo un abanico de posibilidades laborales. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que las acciones para frenar el cambio climático crearán 24 millones de empleos hasta 2030 en todo el mundo. Solo en Estados Unidos el sector solar generó 242.000 empleos el año pasado, frente a los 86.000 del sector carbón. En España, el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, aseguró recientemente que acelerar la instalación de nueva capacidad en el ámbito de las renovables supondría inversiones de 32.000 millones de euros y generaría con rapidez 90.000 puestos de trabajo en todo el territorio, especialmente en el entorno rural.

"Empresas y gobiernos están cada vez más inclinados a cuidar el medio ambiente, y para ello necesitan profesionales cualificados", dice Agustín Valentín-Gamazo, director de Enviroo. Esta plataforma de empleo y emprendiendo verde está detectando oportunidades laborales "tanto en sectores tradicionalmente ligados a la economía verde –residuos, gestión del agua o energías renovables–, como en nuevos nichos de empleo que surgen con el avance de las tecnologías, la legislación y la conciencia social", indica Valentín-Gamazo.

Ciudades inteligentes o economía circular entrarían dentro de esta última categoría. Y también movilidad sostenible, "un sector que avanza muy rápido y en el que hay mucho potencial de mejora en eficiencia y sostenibilidad, tanto en transporte de personas como de mercancías". Por lo que respecta al emprendimiento, una de las tendencias en auge es el consumo responsable y la alimentación ecológica, campos en los que "están surgiendo muchas iniciativas de consumo local, agricultura ecológica o alimentos a granel", añade.

Presión Social

El boom del empleo verde es consecuencia, entre otros aspectos, de una creciente sensibilización social hacia los problemas del planeta, traducida en forma de presión política hacia las empresas. Y es que, reclama Alicia Cantero, responsable de Incidencia Política de Greenpeace España, "no solamente los distintos gobiernos y la ciudadanía tienen que alinearse con los objetivos del Acuerdo de París para afrontar la crisis climática, también es necesario que las empresas asuman su responsabilidad y se apliquen en su cumplimiento". Para lograrlo, esta experta aboga por promover una transición en el ámbito empresarial "desde la actual voluntariedad a la obligatoriedad para abordar asuntos como la emergencia climática, la crisis de la biodiversidad o la violación de los derechos humanos".

"Los propios consumidores cada vez son más exigentes con la trazabilidad ambiental de lo que consumen. Sin duda, los trabajadores formados en estas materias van a tener muchas más posibilidades de conseguir empleo"

Obligadas o no, Mariano Sanz Lubeiro, secretario confederal de Medio Ambiente y Movilidad de Comisiones Obreras, piensa que la transición ecológica es un camino que tarde o temprano todas las empresas van a tener que recorrer. "No solo por requerimientos normativos, sino porque los propios consumidores cada vez son más exigentes con la trazabilidad ambiental de lo que consumen". Para este sindicalista, el momento actual supone una oportunidad para mejorar y modernizar las empresas. "Todos los sectores van a tener que evaluar su impacto medioambiental e implantar planes que actúen sobre cuestiones como ahorro y eficiencia energética, sustitución de combustibles fósiles, reducción y reutilización de residuos o gestión del agua. Y, sin duda, los trabajadores formados en estas materias van a tener muchas más posibilidades de conseguir empleo", vaticina.

Giro verde

Pero la transición hacia una economía baja en carbono no está exenta de problemas. Uno de los más preocupantes es el de los empleos que van a desaparecer. Nada menos que seis millones relacionados con los combustibles fósiles en todo el mundo, según la OIT. "En sectores como la minería o las centrales térmicas un importante número de trabajadores ya han acabado en la jubilación o en el desempleo. En otros como la automoción, la construcción o la agricultura, sus profesionales van a tener que transformarse", explica Sanz Lubeiro.

Muchos ya han emprendido ese camino. Es el caso, constata Alejandro Diego Rosell, profesor del Máster Executive en Energías Renovables y Mercado Energético MERME de EOI, de "numerosos perfiles provenientes de sectores tradicionales como Oil & Gas, que quieren reciclarse para optar a trabajar en el sector de renovables". Son ingenieros, traders, comerciales, especialistas en logística, compras, financieros, etc. En esta decisión de imprimir un giro verde a sus carreras, agrega este docente, intervienen aspectos de convencimiento personal e identificación con la causa medioambiental, aunque, "pesa más la realidad de un sector de las energías renovables con un potencial de crecimiento mucho mayor que el tradicional de los combustibles fósiles".

La conciencia social es otro de los rasgos de los nuevos "trabajadores verdes" y, sin duda una de sus ventajas en términos de compromiso. Se podría decir que estos profesionales llegan a sus puestos de trabajo ya motivados desde casa. "Ya no hablamos de una motivación secundaría o algo exclusivo de los perfiles más idealistas, sino que los estudiantes sienten una genuina preocupación por el cambio climático y la sostenibilidad, y quieren ganarse la vida mejorando su entorno. Si a esto le sumamos que es un sector que genera ilusión, en crecimiento y que cuenta con variedad de salidas laborales a escala nacional o internacional, para muchas personas la decisión es sencilla", argumenta Alejandro Diego Rosell.

También los reclutadores parecen empezar a desarrollar una cierta receptividad hacia ese espíritu verde. Se acabó lo de borrar del currículo cualquier referencia a experiencias en voluntariado o activismo medioambiental por miedo a que parezcan irrelevantes o incluso indicativas de un potencial trabajador conflictivo. Ya no se trata únicamente de demostrar en una entrevista de trabajo competencia técnica para trabajar en renovables, sino que transmitir que se está en sintonía con el planeta puede significar puntos extra de empleabilidad. "La conciencia medioambiental está directamente asociada al civismo, al respecto a las demás personas y a las generaciones futuras", recuerda Conrado García del Vado, responsable de Comunicación de Greenpeace España. Por esa razón, continúa, "cuando alguien cuida y respeta el medio ambiente no le está haciendo un favor a Greenpeace, sino a sí mismo y a su entorno, y esta actitud solo puede hablar bien de esa persona y seguro que es muy bien valorada en cualquier búsqueda de empleo".

Agustín Valentín-Gamazo está convencido de que dedicarse profesionalmente a temas medioambientales no es solo una opción laboral interesante; es un acto de responsabilidad. "Se ha demostrado que la senda que llevábamos como sociedad no es la correcta, y que la actual crisis es más bien un problema sistémico que proviene de la vulnerabilidad del planeta, producto de la degradación de ecosistemas o la contaminación", lamenta. En ese marco, concluye, "cualquier empleo que pueda, aunque sea tangencialmente, ayudar a proteger y mejorar el medio ambiente y a la sociedad es una apuesta de futuro".

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Todo esto estarí­a muy bien si no fuese porque faltando la subvención pública pagada mediante la confiscación al contribuyente y la subida del recibo de la electricidad, no habrí­a esta burbuja indecente.

Polí­ticos miserables.

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