Empresas y finanzas

Lufthansa ultima un plan B para evitar la quiebra si el rescate alemán fracasa

  • Plantea una vía para que el Gobierno entre en el capital en dos pasos sin apoyos
  • El principal inversor se opone a "algunas condiciones" del salvavidas de 9.000 millones
Avión de Lufthansa

La cúpula de Lufthansa trabaja contra reloj para evitar la quiebra si finalmente el plan de rescate pactado con el gobierno alemán es rechazado mañana (25 de junio) por sus accionistas en la Junta Extraordinaria online. La mayor aerolínea de Europa ha elaborado un plan B para dar entrada a Alemania en su capital y conseguir los 9.000 millones vitales para su supervivencia en el corto y medio plazo sorteando la oposición de su principal inversor, Heinz-Hermann Thiele, que, con el 15,5% del capital, se resiste a diluirse.

Según informan fuentes de la compañía consultadas por Reuters, el gobierno de Angela Merkel aún podría hacerse con el 20% de Lufthansa en dos pasos sin necesitar el respaldo de las dos terceras partes de los accionistas. En un primer paso, Alemania podría adquirir un 10% de la aerolínea a través de una ampliación de capital sin derechos preferentes de suscripción a unos 2,56 euros por acción, lo que implica un descuento del 71% respecto a la cotización actual. Los títulos de Lufthansa caen un 4,7% en la jornada ante la falta de visibilidad sobre el futuro del rescate y el martes perdieron más de un 4%.

El gobierno alemán entraría en la compañía a 2,56 euros la acción, un descuento de más del 71%

La participación restante provendría de un aumento de capital regular en el que todos los accionistas de Lufthansa podrían participar. Citando fuentes de conocedoras del plan, Reuters señala que los planes del grupo aéreo aún no han sido aprobados por el ejecutivo de Merkel.

Esta alternativa, que asegura la entrada de dinero en la aerolínea que preside Carsten Spohr, podría ser vista con buenos ojos tanto por Thiele como por el partido conservador alemán CDU que, según publica Reuters, sólo quería hacerse con un 10% del capital de la compañía aérea. Y es que, también abriría la puerta a que el principal accionista acudiera a la ampliación de capital y limitada su dilución. El objetivo del accionista es suscribirla en los mismos términos que el gobierno alemán, lo que le permitiría mantener o reforzar su peso a un precio muy atractivo. En cualquier caso, la inversión del Gobierno alemán sería "silenciosa" ya que no tendría poder de decisión en el consejo de administración para el día a día y sólo dispondría de dos asientos en la Junta de Supervisión.

Necesita el respaldo de 3/4 de los accionistas presentes en la Junta si acuden menos del 50% 

Lufthansa comunicó la semana pasada que el plan de rescate de 9.000 millones pendía de un hilo ya que no tenía asegurado ni el respaldo de la mayoría de los accionistas ni su asistencia. El miércoles pasado, menos de la mitad de los inversores con derecho de voto se habían registrado, lo que implica que necesita el respaldo de 2/3 del capital representado, según las condiciones impuesta por la ley de Estabilización Económica, dando más poder a Thiele, que ha incrementado su participación recientemente.

Thiele ha criticado las condiciones del rescate y ha dejado en el aire su respaldo

En la Junta General de Accionistas del pasado cinco de mayo, que también se realizó virtualmente, Lufthansa "sólo registró una presencia del 33% de los derechos de voto", explica la compañía en un comunicado antes de recordar que si acude más del 50% del capital sólo hace falta una mayoría simple, por lo que no dependerían de Thiele. En una entrevista publicada en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, el inversor criticó las condiciones del paquete de rescate negociado con el Fondo de Estabilización Económica de la República Federal de Alemania y dejó abierta su aprobación.

Los problemas del rescate

No es la primera vez que Lufthansa encuentra problemas para sacar adelante el rescate calificado como "vital" por el consejero delegado del grupo. En un primer momento, el Consejo de Supervisión se mostró "incapaz" de aceptar el salvavidas lanzado por Merkel por las renuncias exigidas por Bruselas y retrasó su voto sine die.

Así, argumentó que debía estudiar "de forma intensa" los efectos económicos que las condiciones. En la última semana las negociaciones entre las partes se aceleraron hasta llegar a un nuevo pacto que ahora se limita a obligar a Lufthansa a ceder a nuevos competidores 24 slots (12 de despegue y 12 de aterrizaje) en los dos grandes aeropuertos alemanes durante un año y medio. Si no hay nuevos competidores se repartirán entre aerolíneas ya presentes mediante una licitación. Finalmente lo aprobó el dos de junio.

Otro punto controvertido ha sido la participación que Alemania iba a tener en Lufthansa. Al inicio de las negociaciones, el Estado se iba a hacer con el 25% de la aerolínea a cambio del rescate de 9.000 millones, que incluye un préstamo blando y avalado al 90% de 3.000 millones. Finalmente se redujo al 20% de las acciones y la adquisición de deuda convertible por el 5% restante.

La compañía, que tiene que hacer frente a la devolución de 2.500 millones de euros en billetes cancelados, tiene verdaderos problemas de liquidez que ponen en duda su supervivencia. De ahí que se plantee declararse en concurso de acreedores si no logra el rescate alemán. También ha conseguido fondos del gobierno austriaco y liquidez del suizo mientras se replantea el futuro de Brussels Airlines, que podría llevarla a quiebra o venderla, según informan medios locales.

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