Empresas y finanzas

El BCE quita presión a la banca para evitar una recesión económica

  • Las nuevas medidas ahorrarán hasta 450 millones a las entidades españolas
Sede del BCE

Los bancos españoles han cogido cierto aire después de las medidas adoptadas el jueves por el BCE. El consenso en el sector es de relativo alivio en un momento crítico para su supervivencia futura, ya que las decisiones del organismo monetario les quita presión al ser más moderadas de lo previsto e, incluso, pueden llegar a ser beneficiosas.

Fuentes financieras y casas de análisis coinciden en señalar que el objetivo de la institución presidida por Mario Draghi es evitar que Europa -también España- entre en una recesión económica, para lo que es fundamental no seguir penalizando a la banca, una industria que es vital para el impulso de la actividad a través de la concesión de los préstamos a precios atractivos para empresas y familias.

Algunos expertos se han pronunciado claramente. "La banca puede beneficiarse de las medidas", indican, por ejemplo, desde Edmon de Rothschild. En Fidelity, por su parte, se indica que "esperamos que los mercados de crédito se recuperen" gracias a las compensaciones que ha introducido el BCE a la tasa que cobra a las entidades por la liquidez sobrante "para mitigar su dolor". Aunque el organismo ha elevado del 0,4 al 0,5% el interés que aplica al sector, va a poner en marcha un sistema escalonado para rebajarlo, hasta el punto que en algunos casos podría llevar a ser beneficioso.

En principio, según cálculos de AFI, la banca española no tendrá que abonar más dinero al BCE por el dinero que aparca en su ventanilla debido a este procedimiento corrector. Las entidades de nuestro país abonan en torno a 450 millones al año al organismo monetario por colocar en sus arcas el sobrante de dinero que no canalizan a la economía a través de los préstamos por falta de demanda solvente.

En Bankia creen que el BCE aún tiene margen parauna nueva rebaja en la facilidad de depósito

Desde el servicio de estudios de Bankia consideran que aunque el paquete de estímulos se ha quedado por debajo de las expectativas, sobre todo en lo relativo a un recorte del precio oficial del dinero -se esperaba que pasaran del 0 al -0,1%- y la compra de activos -se limita a 20.000 millones al mes a partir de noviembre-, se ha compensado con un cambio en las expectativas de los tipos con el sistema de compensación.

De hecho, los analistas de Bankia apuntan a que el BCE tiene margen de maniobra para aplicar una nueva rebaja en la denominada facilidad de depósito el próximo año, "en el caso de que la economía no remonte". Hay que tener en cuenta que Alemania está al borde una depresión y que los efectos de un Brexit a las bravas ponga contra las cuerdas el PIB de la eurozona.

Unas medidas más contundentes del organismo monetario hubieran supuesto un golpe de magnitudes relevantes en un momento en que la banca necesita aumentar sus ingresos para elevar la rentabilidad y poder incrementar el solvencia vía retención de beneficios. Los desplomes en bolsa del sector impiden que, en caso de necesidad, se puedan llevar a cabo ampliaciones de capital.La banca, por su operativa en España, ganó en el primer semestre del año 6.000 millones, lo que supone un descenso del 15% con respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, lastrada por los menores ingresos por créditos.

Los márgenes de las entidades, cada vez son más reducidos por el hundimiento del euribor -ligado a la política monetaria- hasta mínimos históricos del -0,356%, un porcentaje que habría bajado considerablemente si la institución que aún preside Draghi hubiera sido más agresiva en su sesión del jueves. Eso sí, las medidas impulsadas no son la panacea y es previsible que el euribor siga cayendo en los próximos meses, tal y como augura Barclays.

Efectos para el bolsillo

En este contexto, las entidades han tenido que ir reduciendo la retribución que pagan por los depósitos hasta mínimos de casi el 0% y elevar las tasas que piden por los créditos a través, sobre todo, de la venta de créditos al consumo e hipotecas fijas. Además, desde principios de este año, han comenzado a cobrar a las compañías por las imposiciones a plazo para reducir al máximo posible la factura que abonan por sus excesos de liquidez.

Desde hace tiempo la banca viene reclamando un cambio radical en su postura porque sus decisiones les está asfixiando. Por primera vez y, aunque haya sido por las presiones de Alemania, el BCE ha escuchado en parte sus plegarias.

Ya antes de la reunión, en el sector se criticaba que nuevos recortes de tipos apenas pueden tener impactos positivos. En el servicio de estudios de CaixaBank se preguntaban cuánto puede estimular la economía una disminución de las tasas de interés. Y se respondían que "muy poco" porque "el coste de financiación no es lo que está frenando la inversión empresarial", sino que se debe a la incertidumbre política y relacionada con la transformación digital o la transición energética.

Tipos bajos hasta 2023

Pero, pese al bastón dado por el BCE ahora al sector bancario para que se mantenga en pie, las perspectivas son poco halagüeñas, ya que se prevé que más pronto que tarde el precio oficial del dinero se colocará en negativo. En Standard & Poor's. según un informe, se espera que "un recorte de las tasas de 10 puntos básicos en diciembre, ya que un crecimiento económico más bajo en Europa parece inevitable". Es más, avanzaron que "es poco probable que el BCE salga del territorio de tasas de interés negativas antes de finales de 2023", aunque valora que el paquete de flexibilización anunciado esta semana "aún puede evitar que la economía europea disminuya más rápido".

El organismo monetario, que también tiene entre sus atribuciones la supervisíón del sector financiero, ha rebajado sus expectativas del crecimiento de la eurozona. Ha revisado a la baja la previsión de 2019 del 1,2 al 1,1% y la de 2020, del 1,4 al 1,2%. La de 2021, la mantiene en el 1,4%.

Los expertos prevén más recortes de tipos si la eurozona no logra remontar

Para el conjunto de economistas, el BCE ya poco pude hacer, tal y como ha reconocido el propio Draghi. El consenso apoya las palabras de que es el momento de que la política fiscal de los gobiernos actúe de manera determinante para reactivas una economía en declive.

Para algunos expertos sería importante el impulso de un marco impositivo común en la eurozona, pero pocos se muestran optimistas en este sentido. Según los analistas de CaixaBank, "lo ideal sería" que se pusiera en marcha una autoridad fiscal paneuropea pero, "desafortunadamente", aún no contamos con ella. En su ausencia, indican, los estímulos deberán llevarse a cabo a nivel nacional por aquellos países que puedan permitírselo.

Las decisiones adoptadas por el BCE, que en la tarde del jueves, provocaron volatilidad en las cotizaciones bancarias, empujaron los valores del sector en la jornada de ayer. Sabadell y CaixaBank volaron en el mercado con alzas superiores al 7% por las compras de los inversores. Bankia y Bankia, por su parte, subieron casi un 4%, mientras que las acciones de BBVA y Santander -que dependen más de filiales latinoamericanas- se vieron impulsadas más de un 2%.

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