Economía

Los 'trucos' de Draghi hacen que la montaña de deuda pública de España parezca un montoncito de arena

  • España paga la menor cantidad por intereses desde 2010
  • Se prevé que el coste de la deuda siga reduciéndose a medio plazo
Foto de archivo

El Banco Central Europeo y su presidente, Mario Draghi, han hecho que lo insostenible parezca absolutamente sostenible. La deuda pública de España se encuentra prácticamente en máximos históricos, alrededor del 100% del PIB, y las finanzas públicas aún se están lejos del equilibrio fiscal anual. Sin embargo, el bono español está marcando mínimos y el pago anual por intereses parece haber alcanzado la senda de la sostenibilidad gracias a los tipos ultra-bajos (incluso negativos) que pagan casi todos los tesoros de la Eurozona por colocar su deuda en el mercado. Las políticas expansivas del BCE (bajadas de tipos, masivas compras de activos o la inyecciones de liquidez) están permitiendo que España pague menos en intereses hoy que en 2002 (en términos de PIB) cuando la deuda estaba en el 60% del PIB. Sin embargo, esta 'ayuda' adicional que llega desde la banca central podría no ser sinónimo de sostenibilidad eterna.

Ángel Talavera (Oxford Economics): "La caída de los tipos está proporcionando una ayuda adicional que hace que la carga financiera sea más sostenible"

Esta situación de tipos muy bajos, junto un déficit que sigue siendo alto pero que se ha reducido en los últimos años y un crecimiento nominal que continúa siendo sólido está revistiendo de cierta sostenibilidad a una de las deudas más elevadas del mundo. El PIB nominal (sin descontar los precios) crece por encima del 3%, superando el interés medio de la deuda española. Este es uno de los parámetros que se usan para calcular la sostenibilidad de la deuda y está llevando a algunos autores a reclamar un mayor gasto público para aprovechar el bajo coste de la deuda.

No obstante, Ángel Talavera, economista jefe de Oxford Economistas para la Eurozona, señala en declaraciones a elEconomista que "la sostenibilidad de la deuda no solo depende de los tipos de interés, también de la evolución del déficit y de las perspectivas de crecimiento económico. Al final estas dos son las variable clave en el largo plazo para determinar la sostenibilidad, pero obviamente la caída de los tipos está proporcionando una ayuda adicional que hace que la carga financiera sea más sostenible".

España pagó 29.700 millones de euros por intereses de su deuda pública en 2018, el menor desembolso desde 2011, mientras que en términos de PIB el gasto se situó en el 2,5%, mínimos desde 2010, cuando la deuda pública todavía era del 60% del PIB. Según datos del Tesoro, el interés medio que paga España por su deuda ha caído desde el 3,7% de 2010 hasta el 2,37% de este mes de junio. Esto supone un ahorro de más de 10.000 millones de euros este año (y creciendo) para las arcas del Estado.

Aunque se hable mucho de tipos negativos y de que el bono español a diez años está pagando solo un 0,4%, estos tipos no actúan de forma directa sobre el conjunto de la deuda española. Su efecto sólo se puede ver sobre las nuevas emisiones que pasan a conformar una pequeña parte del stock total de deuda. "Es importante entender que los movimiento de los tipos de interés se trasladan con lentitud al coste medio de financiación de la deuda. Esto era cierto cuando las perspectivas eran de que los tipos iban a empezar a subir este año, pero de igual manera lo es ahora con el movimiento contrario", comenta Talavera.

Desde 2012 hasta hoy, el tipo de interés del bono español a 10 años se ha movido entre el 7% y el 0,2%. Sin embargo, el coste medio de la deuda ha oscilado entre el 3,9% y el 2,4%, una horquilla mucho más estrecha que es reflejo de la diversificación temporal de la deuda pública española (el Tesoro paga intereses toda la deuda que no ha vencido y que se puede haber emitido hace años).

Sin embargo, ante un entorno de tipos como el actual y que cada vez parece que se va a prolongar un poco más, el coste medio de la deuda podría seguir bajando hasta no significar prácticamente nada en los presupuestos de los gobiernos: "Ahora mismo en mi escenario base no preveo que lleguemos a ese extremo, pero dado la violencia de los movimientos en el mercado de bonos de las últimas semanas, tampoco es un escenario descartable", explica el economista de Oxford Economics.

"Nuestra perspectiva es que el coste medio de la deuda española caiga algo y luego se mantenga relativamente constante en los próximos años", explica este economista. Países como Alemania, que tienen gran parte de la curva de deuda en negativo (hasta el bono a 15 años) siguen pagando intereses, aunque este desembolso solo supone un 0,9% de su PIB, frente al 3,7% que paga Italia, por ejemplo.

El tamaño importa

Esta diferencia entre Italia y Alemania deja entrever que aunque las nuevas emisiones de deuda salgan gratis o incluso el Tesoro termine recibiendo dinero (intereses negativos), el nivel de deuda y el déficit también son muy importantes a la hora de lograr la sostenibilidad fiscal.

El BCE advertía en un documento publicado en marzo que aunque el crecimiento nominal de algunas economías supere el interés medio de la deuda, esto "no debe tomarse como un incentivo para incrementar los niveles de deuda, especialmente cuando el espacio fiscal es limitado". Con esto, el BCE advierte a los países que parte con unos niveles de deuda ya elevados, como puede ser el caso de Italia, Portugal o Grecia.

Una deuda pública elevada plantea importantes desafíos económicos. Aunque el gasto público y la inversión dirigidos de forma efectiva pueden aumentar el crecimiento potencial a medio plazo de un país y mitigar los efectos cíclicos negativos de una desaceleración, "los altos niveles de deuda en muchas economías pueden restringir o taponar estos canales, y en particular la capacidad de implementar políticas fiscales anticíclicas en malos tiempos".

Una nueva crisis puede golpear más fuerte a los países con grandes niveles de deuda que podrían tener dificultades para implementar políticas fiscales discrecionales para reducir su impacto, además de la puesta en marcha de los estabilizadores automáticos como las prestaciones por desempleo. Lo normal, hasta hoy, ha sido llegar al final del ciclo económico con un nivel de endeudamiento bajo que ha permitido reaccionar ante las adversidades. Ahora, el futuro parece un tanto diferente.

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