Economía

Boris Johnson hace 'bandera' sobre el impago del Brexit por Reino Unido

  • El favorito se la juega con promesas que podrían mancillar su potencial mandato
Londres

La carrera por el Número 10 arranca oficialmente esta jornada, con el cierre del plazo para presentar candidaturas y la dureza en materia de Brexit como argumento fundamental.

El detalle de que la pugna se dirima en la severidad retórica en torno a la salida beneficia al favorito, Boris Johnson, quien se la ha jugado con el envite de que retendrá la factura de 39.000 millones de libras (44.000 millones de euros) del divorcio si Bruselas no mejora el acuerdo negociado por Theresa May.

La amenaza es valiente, pero también temeraria. La UE ha advertido de que el pacto no se reabre y si bien los Veintisiete comienzan a mostrar fisuras en la flexibilidad que podrían admitir ante el próximo primer ministro británico, es más que complicado vislumbrar que aspectos nucleares, como la controvertida salvaguarda para evitar la reimposición de una frontera dura con Irlanda, estén abiertos a una reformulación que favorezca un consenso donde había fracasado la premier que este viernes cesaba formalmente del cargo.

Johnson es el mejor posicionado no solo porque es el preferido de la militancia, que en última instancia elegirá al vencedor, 14 años después de la última vez que había tenido la oportunidad de escoger al líder del partido, cuando apostó por un por entonces relativamente desconocido David Cameron. El ex ministro de Exteriores no es popular en el Grupo Parlamentario tory, pero es el que ha recabado más apoyo entre los diputados, debido a la reputación de la que goza entre las bases y por ser quien más opciones tendría en unas generales.

Amenaza con retener una factura valorada en 44.000 millones de euros

De ahí que tenga prácticamente asegurado figurar en el dueto que quedará tras las sucesivas rondas eliminatorias en las que participarán los parlamentarios, sobre todo, por la línea dura adoptada en materia de Brexit. Su promesa de que la salida será efectiva el 31 de octubre, con o sin acuerdo, le ha granjeado el apoyo de los eurófobos que cohabitan en la derecha, un grupo lo suficientemente amplio como para que el próximo inquilino de Downing Street ansíe su respaldo, como May tuvo la oportunidad de entender derrota tras derrota.

El problema de Johnson es que podría haber minusvalorado la importancia de las hemerotecas: cada garantía transmitida durante la campaña sucesoria regresará para atormentarlo si no es capaz de cumplir sus compromisos y, de momento, nada prueba que la UE vaya a claudicar. La alternativa será una ruptura no pactada, pero el Parlamento ya ha advertido de que la vetará, lo que podría crear un terremoto institucional más grave todavía que la crisis que mantiene paralizada a la segunda economía del continente

La campaña ha descendido a un debate sobre la relación de los aspirantes y la droga. El peor parado de momento es Michael Gove, de 51 años, otro de los grandes favoritos, quien ha sido acusado de hipocrita por haber consumido cocaína. En sus tiempos como periodista, el ministro de Medio Ambiente, ex titular de Justicia, había publicado artículos que condenaban el uso de narcóticos por las clases medias, cuando él mismo era consumidor.

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