Economía

El Riksbank de Suecia se 'desespera' con la inflación: "Tal vez deberíamos asumir que no vamos a llegar"

  • La inflación alcanzó el 2% en julio, pero ha vuelto a caer hasta el 1,6%
  • El crecimiento es fuerte y la tasa de paro ha caído hasta el 6,5%
  • La corona sueca se ha depreciado hasta mínimos desde 2010
Vistas de Estocolmo. Dreamstime

El Riksbank de Suecia no consigue la inflación que necesita para comenzar a subir los tipos de interés. Los economistas del banco central del país quieren emprender el ciclo restrictivo de la política monetaria para tener espacio (poder reaccionar con bajadas de tipos) en la próxima crisis, pero la situación se complica.

Tener una caja de herramientas vacía para luchar contra la próxima puede ser muy peligroso. El Riksbank tiene como meta una inflación de 2%. Tras acelerarse durante varios meses que incluso llegó a superar levemente el 2%, la inflación ha empezado a retroceder (desinflación) a mediados de 2017 y de nuevo está por debajo del objetivo.

Nada tiene sentido, al menos si se compara con lo que ha sucedido en otros periodos. La economía crece con fuerza y la tasa de paro ha caída hasta el 6,5%. Los niveles de deuda pública son cada vez más bajos (lo que debería dar confianza a los gantes para que consuman e inviertan) y los tipos de interés son favorables, sin embargo la inflación han comenzado a descender otra vez.

Los tipos de interés rectores se encuentran en el -0,5% y la autoridad monetaria ha reconocido que este contexto dominado por unos precios débiles podrían retrasar el ajuste de la política monetaria. Este tipo de mensajes ha debilitado la corona sueca, que está ahora en el nivel más bajo desde 2010.

Pero tal vez las autoridades tengan metas demasiado ambiciosas. Robert Bergqvist, un ex analista del Riksbank en Estocolmo y actual economista jefe de uno de los mayores bancos de Suecia, SEB, dice: "Tal vez deberíamos empezar por aceptar que podríamos no alcanzar un 2%" de inflación.

Una tendencia global

"Suecia se enfrenta a los mismos problemas que la mayor parte de los países", asegura Bergqvist. Es decir, el país nórdico se encuentran dentro de un mundo interconectado y la menor presión de precios se deben a estas fuerzas de la globalización y la automatización. Ahora, gran parte de los indicadores económicos que antes dependían de factores domésticos tienden a depender cada vez más de factores globales, del 'precio' de la mano de obra en otros países o de la digitalización de la economía, que lastra el crecimiento del IPC.

Pero lo que es diferente en Suecia es la forma en que los banqueros centrales ven la relación entre el mercado laboral, los salarios y la inflación.

El Riksbank en realidad no cree en la curva de Phillips (que sostiene que el bajo desempleo terminará por crear una inflación salarial) de la misma forma que creen la Reserva Federal de EEUU y el Banco de Inglaterra (BOE por sus siglas en inglés), asegura Bergqvist. La Fed y el BoE suelen preferir políticas monetarias más restrictivas que el Riksbank, que en lugar de confiar en la relación entre desempleo e inflación, suele observar la plena utilización de los recursos (capital y factor trabajo).

El gobernador del Riksbank, Stefan Ingves, destacó hace poco esta posición. "La curva de Phillips no tiene un peso decisivo en neustra política monetaria... Nuestra tarea es analizar todo y hacer una evaluación de lo que pasará en el futuro con la inflación".

La teoría económica sugiere que "tarde o temprano" habrá más inflación, pero "hasta ahora hemos observado una respuesta de una sorprendente debilidad", sentencia Bergqvist.

Torbjörn Isaksson, un economista de Nordea Bank, cree que es probable que el Riksbank rebaje su pronóstico de inflación para 2018 en la reunión de abril. Este expero añade que es probable que el Riksbank no suba los tipos en todo el año.

Un puzle complicado

Ylva Hedén Westerdahl, que está al frente del instituto nacional de investigaciones económicas de Suecia, NIER, arguemnta que tratar de determinar qué ha pasado con la inflación es como hacer un puzle muy complicado. Hay algo que no está como debería pero "no conocemos las respuestas", asegura.

"Es extraño, dado que la economía sueca está en el apogeo de su ciclo económico. Los salarios y los precios tendrían que haber aumentado más", asegura Westerdahl.

Esperar que la inflación llegue a alrededor del objetivo de 2% significa que los tipos de interés podrían estar demasiado bajos la próxima vez que el Riksbank necesite empezar a flexibilizar la política para impulsar la economía. Para Bergqvist, la mejor solución sería algún tipo de política monetaria expansiva "pero sin tipos negativos como los actuales".

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