Economía

El BCE mantiene sin cambios los tipos de interés y su programa de compras

  • Draghi: los tipos seguirán bajos "un periodo de tiempo prolongado"
  • El euro reacciona a la baja frente al dólar tras las palabras de Draghi
  • El presidente del BCE no ve tendencia alcista convincente en los precios
Reuters

Sin sorpresas. El BCE ha decidido mantener los tipos de interés en el mínimo histórico del 0%, mientras que el tipo aplicado a la facilidad de préstamo continuará en el 0,25% y el interés de la facilidad de depósito seguirá en el -0,40%. El organismo también dejado intacto su programa de compras de deuda. Vea aquí el comunicado oficial.

La institución presidida por Mario Draghi ha reiterado que mantendrá su actual volumen de compra de activos en 80.000 millones de euros al mes hasta finales del próximo mes de marzo, para reducir a partir de abril y al menos hasta diciembre sus adquisiciones a 60.000 millones de euros al mes.

En este sentido, el BCE ha explicado que "desde abril de 2017 las compras se realizarán a un ritmo mensual de 60.000 millones de euros hasta el final de diciembre de 2017 o más allá si fuera necesario y, en cualquier caso, hasta que el Consejo de Gobierno aprecie un ajuste sostenido de la senda de inflación consistente con su objetivo".

Draghi: "Los tipos seguirán igual o más bajos"

En rueda de prensa, el presidente de la institución ha insistido en que los tipos de interés permanecerán "a estos niveles o más bajos durante un periodo de tiempo prolongado", y ha defendido que las medidas tomadas en la reunión de diciembre "han asegurado una convergencia hacia el objetivo de inflación".

El italiano también ha destacado que las "muy favorables condiciones de financiación" y la mejora de la rentabilidad empresarial continuarán promoviendo la recuperación. Además, ha ahondado en que si las perspectivas se tornan menos favorables, están preparados "para aumentar tanto el tamaño del programa de compras como su duración".

Unas declaraciones que han sonado 'blandas' en el mercado, que ha reaccionado con caídas para el euro. Un tono en el que ha insistido al resumir que si el análisis económico "confirma la necesidad de una política acomodaticia sustancial y continuada".

De hecho, preguntado sobre si una hipotética sorpresa positiva en los datos de la Eurozona podría traer una retirada anticipada del programa o una reducción, Draghi ha dicho que no se ha debatido en el consejo de Gobierno de hoy, aunque ha reconocido que es un debate importante.

La tasa de inflación interanual de la zona euro se situó en diciembre en el 1,1%, su nivel más elevado desde septiembre de 2013 como consecuencia del encarecimiento del 2,6% de la energía tras el repunte en los precios del petróleo. Por su parte, la inflación subyacente, que excluye el impacto de la energía y los alimentos frescos, se situó en el 0,9%.

La inflación no es "convincente"

En este sentido, Draghi ha defendido que "no hay signos todavía de una tendencia alcista convincente en la inflación subyacente" y ha culpado a los precios de la energía del reciente repunte de los precios en la Eurozona. Además, ha asegurado que la inflación "subirá de manera más gradual a medio plazo con el apoyo de la política monetaria y la recuperación económica".

No obstante, la institución ha asegurado que en caso de que las perspectivas sean menos favorables o se registraran condiciones financieras inconsistentes con el avance en un ajuste sostenido de la senda de inflación, el Consejo de Gobierno tiene previsto "incrementar el programa en términos de volumen y/o duración".

El BCE se comprometió en su reunión del pasado mes de diciembre a mantener vigente su programa de compra de activos durante al menos nueve meses más de lo anteriormente previsto, lo que supondrá la compra de deuda por importe de al menos 540.000 millones de euros adicionales.

Sin embargo, las actas de la última reunión demostraron que existe una falta de consenso en el seno de la institución, puesto que los 'halcones' del Consejo de Gobierno -aquellos miembros del norte de Europa críticos con los estímulos monetarios- abogaron por reducir los estímulos y defendieron que un instrumento como el programa de compra de activos solo debería emplearse como "último recurso" ante un escenario "adverso".

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