Economía

La inflación de Alemania multiplica las dudas del BCE: el último kilómetro no será fácil

  • El IPC general sube dos décimas al 2,4% y el subyacente sigue en el 3%
  • Las fuertes subidas salariales empujan al alza los precios de los servicios
  • Todos estos datos complican el horizonte del BCE a partir del 6 de junio
Foto: Alamy

Como ocurre con cada lectura mensual de inflación de la eurozona, el aperitivo más demandado por el mercado es el índice de precios al consumo (IPC) de Alemania, que se suele publicar unos días antes. En el caso de mayo, el IPC preliminar del 2,4% interanual en la principal economía de la región (dos décimas más que en abril) se ha ceñido a las previsiones. Pero, a falta de que el viernes se conozca el dato del bloque, la lectura alemana contiene detalles que no tranquilizarán a unos miembros del Banco Central Europeo (BCE) que ven cómo se resiste lo que se conoce como el último kilómetro de la desinflación (llevar los niveles cercanos al 3% hacia el objetivo del 2%).

Según el breve desglose publicado por la agencia estadística federal alemana, Destatis, este miércoles, además del repunte en el IPC general, el subyacente (sin energía ni alimentos) se mantuvo un 3% interanual aún lejano al citado 2%. El IPC armonizado, elaborado para el cálculo de la cifra en la eurozona, se ha elevado hasta un 2,8% desde el 2,4% previo y frente al 2,7% previsto. El principal culpable de estas cifras es el conocido como 'ticket Alemania', una iniciativa introducida en mayo de 2023 para abaratar el transporte público que ahora ya no empuja a la baja la comparativa interanual (el ya célebre efecto base). Sin embargo, que esta medida haya influido en la lectura final no le resta preocupación al fondo de los datos.

"Los datos de inflación alemanes de este miércoles no sólo ilustran el impacto actual del efecto base y las medidas gubernamentales anteriores sobre la inflación actual, sino que también ponen de relieve la rigidez de la inflación. Esta rigidez parece que va a continuar, ya que los efectos de base favorables de la energía están desapareciendo, mientras que, al mismo tiempo, la economía está ganando tracción y los salarios están aumentando", comenta en un informe para clientes Carsten Brzeski, economista del servicio de estudios de ING.

En una nota rápida valorando la lectura de inflación, Ralph Solveen, economista de Commerzbank, señala que sin el referido efecto base en el transporte, el IPC general no habría caído y el subyacente apenas habría retrocedido ligeramente. El analista pone el foco en el conjunto de los servicios, la categoría más pegajosa ahora mismo en Europa que tanto en Alemania como en Europa lleva meses y meses rondando el 4% interanual.

"Suponemos que esto no cambiará mucho en los próximos meses. La fuerte subida de los salarios, que según las cifras publicadas hoy por Destatis fueron un 6,4% más altos en el primer trimestre que un año antes, probablemente seguirá empujando al alza los precios de los servicios, la mayoría de los cuales requieren mucha mano de obra", explica Solveen. La semana pasada, el Bundesbank publicó una subida de salarios negociados del 6,2% en el primer trimestre que empujó hasta el 4,7% la cifra de la eurozona, cuando se esperaba una relajación.

Para más 'inri', el analista ve probable que la tasa de inflación de los bienes duraderos se estabilice en los próximos meses tras meses de caída. "Esto se debe a que los precios de los insumos ya no están bajando, y también es probable que las empresas manufactureras intenten repercutir en sus clientes al menos parte de sus costes salariales significativamente más altos", apunta.

"La rigidez de la inflación también se refleja en las expectativas de precios de venta de las empresas, que en el sector manufacturero se han estabilizado ligeramente por debajo de las medias históricas y, en el sector servicios, claramente por encima", completa el cuadro Brzeski desde ING. "En consecuencia, seguimos observando que la inflación oscila dentro de la horquilla más amplia de entre el 2% y el 3%, en lugar de volver en línea recta al 2%", apostilla el experto.

ING: "El riesgo de reflación, unido a una economía de la eurozona que se recupera gradualmente, limita el margen de maniobra del BCE más allá de la reunión de junio"

Desde Commerzbank coinciden en que la inflación general alemana se estabilice en torno al 2,5% y la subyacente en el 3%. "Serían tasas muy por encima del objetivo de inflación del BCE y, por tanto, supondría un argumento para que el banco central procediera con cautela con los recortes de los tipos de interés que probablemente comenzarán la próxima semana", remata. Como vienen avisando la mayoría de analistas, el primer recorte de tipos del banco central el próximo 6 de junio es un 'trato hecho', pero el camino posterior no está tan claro y un nuevo recorte en julio se antoja muy difícil.

"El debate en el BCE casi parece haberse desplazado aún más hacia lo que ocurrirá después del recorte de junio. En el pasado, los ciclos de bajada de tipos se desencadenaban principalmente por una recesión o una crisis. Afortunadamente, ninguna de ellas amenaza actualmente a la economía de la eurozona. Por consiguiente, no existe una necesidad apremiante de que el BCE recorte los tipos o inicie una serie más larga de recortes de tipos. En su lugar, el BCE bajará los tipos no tanto porque tenga que hacerlo, sino simplemente porque puede hacerlo. O, como dijo el economista jefe Philip Lane, el BCE eliminará el nivel máximo de restricción", escribe Brzeski.

El experto de ING incide en que los datos alemanes de hoy muestran también que el riesgo de reflación (regreso de la inflación tras un alud de estímulos sobre la economía) es real, al menos para un banco central que define la estabilidad de precios con una tasa de inflación del 2%. "Este riesgo de reflación, unido a una economía de la eurozona que se recupera gradualmente, limita el margen de maniobra del BCE más allá de la reunión de junio", sentencia.

Halcones del BCE como la alemana Isabel Schnabel, miembro de la Junta Ejecutiva, y Joachim Nagel, presidente del Bundesbank, han advertido recientemente contra una relajación demasiado rápida de la política monetaria y medidas consecutivas en junio y julio. Pero el francés Francois Villeroy de Gahau dijo el lunes que el BCE no debería descartar tal escenario.

Los inversores han recortado sus apuestas a raíz de la inesperada fortaleza de los datos salariales del primer trimestre y de las encuestas que apuntan a una saludable actividad económica en el sector privado. Ahora solo prevén dos reducciones de un cuarto de punto en 2024, con una posibilidad entre tres de que se produzca una tercera. El rendimiento del bund (bono soberano) a 10 años aumentó seis puntos básicos hasta el 2,65% tras el dato, el nivel más alto desde noviembre, mientras que su par a dos años, que es más sensible a los cambios en los tipos de interés, se mantuvo cerca de un máximo de seis meses del 3,09%.

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