Economía

La caída de la inflación de Alemania pone a trabajar al BCE en la posible bajada de tipos de verano

  • El IPC general germano se situó en el 2,2% en marzo frente al 2,5% anual de febrero
  • La tasa subyacente se quedará en el 3,3% en el mes de marzo
Bandera de Alemania.

El dato adelantado por la Oficina Federal de Estadística (Destatis) este martes pone en relieve dos cosas: que las vacaciones de Pascua no afectaron a la desinflación del país y que el BCE se pondrá a trabajar para una posible bajada de los tipos de interés para este verano. Destatis espera que los precios en marzo crezcan un 2,2% anual, frente al 2,5% registrado en el mes de marzo. Por otro lado, el valor subyacente (que se calcula excluyendo los precios de alimentos y energía) cerraría marzo en el 3,3%. Según los resultados de los que dispone hasta el momento Destatis, se espera que los precios al consumo suban un 0,4% en comparación con el mes de febrero.

En el comunicado de Destatis reflejan que, a pesar del freno de los precios de los productos energéticos a partir de enero de este mismo año, así como el aumento de los precios del CO2, que afectará al incremento de los precios de los combustibles fósiles y derivados, los precios de la energía fueron un 2,7% más bajos en marzo. Por su parte, los precios de los alimentos también cayeron (-0,7%) con respecto a marzo de 2023. Es la primera vez que sucede una contracción desde febrero de 2015, cuando cayeron un 0,2% interanual y también están significativamente por debajo de la tasa de aumento global de los precios, según Destatis.

Teniendo en cuenta todos estos resultados temporales, los expertos creen que el mes que viene la inflación en la locomotora de Europa podría llegar al 2% el mes que viene y luego repuntar un poco en los meses posteriores. El jefe global de Macro de ING Economics, Carsten Brzeski, aseguró en una nota que el primer tramo desinflacionario se vio favorable por la caída de los precios de la energía y los alimentos y que este segundo tramo "podría ser un enfriamiento más general de las presiones inflacionarias como resultado de la política monetaria del Banco Central Europeo y, por lo tanto, una demanda más débil, como ilustran las variaciones mensuales de los precios que se mantuvieron ligeramente por debajo de los promedios históricos para el mes de marzo".

Además, el experto señaló que el efecto de base conocido como "efecto del conejo de Pascua", es decir, el aumento de los precios que provocaría la jornada vacacional de primavera, "apenas fue visible este año".

La caída de los precios estuvo motivada tanto por la baja demanda a causa de la política monetaria como por "efectos de base menos favorables", aseguró Brzeski. Entre esos efectos enumeró las tensiones del Mar Rojo, que generaron fricciones en la cadena de suministro, como las intervenciones del Gobierno y las medidas de austeridad.

"Nuestra opinión es que la inflación se situará en el rango más amplio entre el 2% y el 3% en lugar de continuar en línea recta hacia el 2%", aseguró Carsten Brzeski.

Las claves que les llevan a pensar en esa horquilla están en las expectativas de precios de venta del sector manufacturero. El instituto Ifo publicó, precisamente, este martes que dichas expectativas cayeron a 14,3 puntos básicos en marzo, frente a los 15 puntos de febrero, lo que las sitúa en su nivel más bajo desde marzo de 2021. La inflación sigue cayendo y debería caer por debajo del 2% este verano. Desde la perspectiva alemana, no hay ninguna razón por la que el BCE no deba recortar los tipos de interés pronto", afirma Timo Wollmershäuser, jefe de previsiones del ifo.

En este sentido, desde el BCE se mantienen muy cautos a la hora de hablar de recortes de tipos de interés. A priori, podría parecer que estos datos de precios al consumidor son un alivio, al mismo tiempo quela economía de la eurozona ya ha tocado fondo y que los préstamos han crecido, generan el ecosistema perfecto para bajar el precio del endeudamiento la próxima semana para evitar que la economía del Viejo Continente siga estancada. Pero la institución que preside Christine Lagarde se mantiene muy cauta ante estas cifras macroeconómicas y prefieren no apresurarse.

"En este sentido, la evolución de los salarios sigue siendo clave y, mientras la economía no caiga por un precipicio, el BCE se mantendrá firme la próxima semana, a la espera de más datos y la reunión de junio", explicó Carsten Brzeski.

Lo cierto es que la propia Crhistine Lagarde confirmó a comienzos de año en una entrevista a Bloomberg Televisión que los tipos empezarán a bajar a partir de este verano. Actualmente en la eurozona se encuentran en niveles relativamente altos, con la tasa de depósito (el tipo más relevante) en el 4%.

Pero es cierto lo que destaca Brzeski en su comentario: "El debate en las próximas reuniones del BCE ya no se centrará en 'sí' o 'no' sino en 'cuándo' y 'cuánto' debe recortar los tipos de interés".

Las proyecciones de los expertos de la entidad marcaban que el objetivo de la inflación al 3% llegará en el segundo semestre de 2025, mientras que el crecimiento estaría por encima del potencial entre el año que viene y 2026. "Teniendo en cuenta cómo funcionan los modelos del BCE, el BCE tendría que recortar los tipos en unos 100 puntos básicos para llegar a estos, lo que el BCE llamaría, resultados macroeconómicos favorables", dice el experto de ING.

Así, el recorte de tipos podría ser inamovible en junio, teniendo en cuenta las declaraciones de Lagarde, entonces el debate de la reunión de verano será la secuencia y el tamaño de dicho recorte. "Creemos que mientras la economía de la eurozona no esté en recesión y los riesgos para la inflación y las perspectivas de inflación se mantengan al alza (ya sea debido a factores cíclicos pero también estructurales), el BCE optará por una política de "mano lenta" de recortes de tipos de 25 puntos básicos cada trimestre cada uno", predice Brzeski, ya que cualquier recorte más drástico "olería a pánico" y requeriría una perspectiva de crecimiento más adversa para la eurozona.

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