Economía

El gran lastre del subsidio de paro: el IPREM deja en 480 euros una ayuda que podría llegar a 800

  • Sin la vinculación al IPREM hubieran subido casi 400 euros desde 2004 
  • Sánchez subió un 29% el SMI entre 2018 y 2020 mientras mantenía congelaba los subsidios  
  • Los sindicatos exigen mejoras en un indicador que el Ejecutivo decide de manera discrecional 

La reforma del subsidio por desempleo ha reabierto una polémica histórica sobre la cuantía de estas ayudas. Y es que en 2004 se produjo un cambio en la manera de calcularlo. Un desfase que supone que los desempleados de larga duración que a día de hoy cobran 480 euros podrían percibir 850,8 euros. Es decir, que reciben 370,8 euros menos de lo que les correspondería si estas ayudas se hubieran seguido incrementando con el sistema vigente hasta entonces.

En ese año, llegó al poder el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, que entre sus primeras medidas incluyó un incremento del Salario Mínimo Interprofesional, de los 465 euros a los 490,5 euros, cuantía que elevó a los 513 euros al año siguiente. Fue el inicio de una hoja de ruta con la que pretendía llegar a los 800 euros, si bien la crisis financiera frustró este objetivo. Sin embargo, en paralelo a este incremento se produjo un cambio para mitigar su impacto en las arcas públicas, aunque también repercutió en las ayudas a colectivos tan necesitados como los parados de larga duración.

Y es que, igual que uno de los principales requisitos del acceso al subsidio por desempleo es que la renta de los beneficiarios no supere el 75% del SMI, este porcentaje también se aplicaba para calcular la cuantía de la prestación. Pero esto se modificó con la introducción del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM). Este índice sustituyó al SMI como referencia para calcular el importe de las ayudas sociales y subvenciones, incluyendo los subsidios, aunque el salario mínimo siguió, y sigue, determinando los requisitos de acceso.

En el caso del nivel asistencial de desempleo, se estableció que la cuantía se calculara sobre el 80% del IPREM en lugar de 75% del SMI. Como el nuevo índice y el sueldo mínimo vigente hasta entonces tenían la misma cuantía (460,5 euros), esto, sobre el papel, suponía un incremento de la ayuda para los desempleados de 23 euros con el nuevo sistema, ya que pasaban de percibir 345,38 euros a 367,8 euros.

Pero esta cifra nunca fue real, ya que la propia norma que creó el IPREM ya recogía una subida del SMI a los 490,5 euros. Una diferencia de 30 euros que en el caso de los subsidios redujo la ganancia real a 53 céntimos de euro. Aunque este es el primer y el último saldo positivo que se ha anotado. Desde entonces, el SMI ha subido en 673,9 euros, hasta los 1.134 euros y el IPREM en 139,50, hasta los 600 euros. El subsidio, por su parte, ha crecido 134 euros, hasta los 480 euros. Pero si se subiera calculado con el sistema anterior, ligado directamente al SMI, habría subido a 505,43 euros, 390 euros más que con el IPREM, y estaría en los 850,8 euros.

Es más, se habría actualizado automáticamente ya que la última subida del SMI se ha aprobado ya y acaba de ser publicada en el BOE con el efecto retroactivo al 1 de enero de este año. En cambio, hasta que se aprueben los Presupuestos Generales del Estado el IPREM sigue congelado. Pero tampoco la subida del subsidio por desempleo ordinario al 90% del IPREM (540 euros al mes) durante los primeros seis meses (aunque este cambio no se aplica a los perceptores del subsidio para mayores de 52 años, si bien el Gobierno está ahora abierto a revisarlo). A esto se suma que el importe de muchas ayudas sociales de las comunidades autónomas y ayuntamientos, que utilizan este mismo indicador.

Congelado por Rajoy y Sánchez

La cuantía del IPREM se decide de una manera aún más discrecional que la del SMI, ya que ni siquiera se consulta formalmente a los interlocutores sociales. Entre 2004 y 2011, el salario mínimo subió un 25% y el indicador, que se utiliza para la concesión de ayudas públicas, solo se incrementó un 13%, una diferencia que dio mucho más margen al Gobierno para jugar con la subida del salario mínimo, incluso cuando estalló la crisis financiera, sin asumir un equivalente incremento de gasto en las partidas consideradas sociales. El problema fue que la subida del SMI (que, recordemos, se tomaba como referencia para el acceso) y la ingente destrucción de empleo dispararon en número de beneficiarios de subsidios, lo que anuló el ahorro porque la revalorización fuera menor con el nuevo indicador.

Ello llevó a que el Gobierno del PP diera un paso más allá: congelar el IPREM. En un primer momento, la idea fue en paralelo a la de SMI, pero cuando el salario mínimo empezó a subir, el índice siguió sin tocarse (durante las dos legislaturas de Rajoy solo subió 5 euros, un 1% en 2017) pese a las demandas de los sindicatos y la oposición, que lo consideraban un recorte social que afectaba especialmente a los parados de larga duración.

Y que se producía al tiempo que se recortaba el subsidio para mayores de 52 años, que se limitaron a partir de los 55 y, además, eliminando la 'sobrecotización' del 125% pensada para mejorar sus futuras pensiones (aunque facilitaba los acuerdos de prejubilación en el caso de despidos de grandes empresas como la banca).

Esta medida fue revertida tras la llegada al Gobierno de Pedro Sánchez en 2018, que además impulsó un ambicioso incremento del SMI. Pero el IPREM siguió congelado entre 2018 y 2021, lo que disparó la brecha entre subsidios y salarios. En esos tres años el salario mínimo subió De hecho, desde 2018 el salario mínimo se ha disparado un 54,1%, 398,5 euros. El IPREM y los subsidios solo han subido un 11,5%, lo que equivale a 62,6 y 49,7 euros, respectivamente.

La paradoja de los subsidios

Cabe preguntarse cómo funcionaría una ayuda pensada como un acompañamiento a la búsqueda de empleo si alcanzara un importe que a día de hoy alcanzaría los 850 euros. Superior en muchos casos a la de la propia prestación contributiva, que depende directamente del sueldo que han percibido los trabajadores. Pero esto no justifica que el IPREM haya subido casi siete veces menos que el SMI en los últimos años.

Sobre todo, cuando la otra ayuda social para colectivos en riesgo de pobreza, el Ingreso Mínimo Vital, sube al ritmo de las pensiones e incluso ha recibido 'inyecciones extra' (ha subido más de un 23% desde el estallido de la crisis de Ucrania) y ya alcanza los 604 euros mensuales en los casos de un adulto que vive solo (ya que según el número de dependientes integrantes del hogar se eleva su cuantía).

El escaso importe de los subsidios tras la reforma que ha diseñado el gobierno, en especial el de 52 años ha sido precisamente una de las razones que tumbaron el decreto que el Gobierno llevó al Congreso a finales de enero. Podemos argumentó que eliminar la 'sobrecotización' de 25 puntos, al 125%, para la futura pensión, era un recorte excesivo para unas personas que solo percibían una ayuda de 480 euros al mes, más propio del PP que de un Ejecutivo 'progresista'.

Sorprendentemente, el argumento del PSOE y la vicepresidenta segunda y líder de Sumar, Yolanda Díaz, fue que la subida del SMI desde 2018 hacía innecesaria este 'plus'. Un argumento paradójico porque el sueldo mínimo sí afecta a la base mínima de cotización sobre la que se calcula este porcentaje, que corre a cuenta del SEPE, pero no a la cuantía del subsidio que percibe el desempleado. Lo que viene a reconocer que el problema es el coste para el Estado es este incremento indirecto del gasto en prestaciones y futuras pensiones. Pero el parado solo percibiría un recorte, en especial aquellos que perdieron su empleo al margen de las 'prejubilaciones de oro' de grandes empresas, que son la mayoría de los perceptores del subsidio.

En este sentido, aunque el secretario general de CCOO, Unai Sordo, defiende la tesis del SMI para justificar el recorte en la cotización, propone revisar el IPREM en un 14%, tal y como trasladó su representante en la mesa de negociación sobre la reforma del subsidio que ha abierto el Gobierno, Carlos Bravo. Más duro se muestra el líder de UGT, Pepe Álvarez, que no ha dudado en calificar el IPREM como una "lacra" y exige que su cuantía se decida consultando a patronales y sindicatos, como se hace con el SMI. Porsu parte, YTrabajo solo ofrece un incremento de la cuantía asignada al subsidio para mayores de 52 años, pero ligada al IPREM

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