Economía

La influencia de la India no deja de crecer

El primer ministro indio Narendra Modi - Foto: Altaf Hussain

La India es el país más poblado de la Tierra, con más de 1,4 millardos de habitantes, y su economía, la que más rápidamente está creciendo en 2023, se estima que será la más grande del planeta, por delante de China, en 2100.

Asimismo, la India combina su poder blando con su poder duro, ya que su presupuesto de defensa es el tercero con más asignación de recursos del mundo, sólo por detrás de los de Estados Unidos (EE. UU.) y de China, y es una potencia nuclear, dado que dispone entre 90 y 110 armas nucleares.

Durante los últimos treinta años, la política exterior de la India ha evolucionado, en paralelo al resto de sus principales magnitudes y atributos, desde el no alineamiento, que minimizó los riesgos y los costes de ser una potencia menor en la escena internacional, al alineamiento múltiple, que despliega en la actualidad.

Esta política internacional de vinculación variada se proyecta a través de tres ejes de actuación. La prioridad número uno de la India en el mundo la marca su ambición por el desarrollo económico y social.

Al ser la economía india la que más rápidamente crece en el mundo, Nueva Delhi quiere establecer asociaciones de todo tipo y en todas las direcciones para poder mantener esa inercia positiva, con el objetivo fundamental de hacer frente al reto de la pobreza, que todavía se manifiesta en amplias capas de la población de su país.

En segundo lugar, a escala regional, en el sur de Asia, la India está empeñada en incrementar su interlocución y su conectividad con todos los países del sudeste asiático.

La India quiere crear relaciones múltiples de asociación de beneficio mutuo con el mayor número posible de todos ellos, a sabiendas de que el crecimiento de China las cuestiona y le disputa a la India su influencia en ese subcontinente.

Por último, a nivel global, la India está sabiendo mantener relaciones diversificadas con las tres grandes potencias mundiales.

Con EE. UU., la India ha mejorado sustancialmente sus relaciones bilaterales durante los últimos quince años, sin que ello haya obligado a Nueva Delhi a alinearse completamente con la política exterior estadounidense, en todo momento y en todos los asuntos, a pesar de la frustración que, con ello, ha generado en Washington.

Las disputas históricas con China tienen su origen en una frontera compartida y mal definida, en la región del Himalaya, de 3.440 km de longitud, también conocida como la Línea de Control Real (LCR).

Ambos países compiten, a lo largo de la LCR, por construir infraestructuras, de manera especial, una carretera nueva que la India está desplegando para alcanzar una base aérea suya situada a gran altitud.

Esta situación tocó fondo durante los enfrentamientos que se produjeron entre soldados de los dos países durante los tres años pasados.

Primero, en junio de 2020, se puso de manifiesto en la llamada batalla del valle de Galwan, a palos y garrotes, sin armas de fuego.

Posteriormente, en enero de 2021, estalló otra escaramuza, cerca del estado indio de Sikkim, entre Bután y Nepal, que dejó heridos a soldados de ambos bandos.

Finalmente, en 2022, se produjeron combates armados, cerca del sector de Tawang, en el estado de Arunachal Pradesh, en el extremo oriental de la India, en el que murieron veinte soldados indios y cuatro soldados chinos.

Para China, este conflicto con la India no es de naturaleza fronteriza, sino, de integridad nacional, ya que considera, sin discusión, que el estado de Arunachal Pradesh forma parte innegociable del territorio de su país.

A pesar de todo ello, durante el último año, se ha producido un incremento de la interlocución diplomática entre los dos países para abordar estos problemas y las dos partes parecen que han dado un paso positivo para alcanzar un mejor entendimiento de sus razones y de sus intereses respectivos.

La cooperación y el alineamiento de sus intereses nacionales, especialmente, los económicos, es cada día más importante para la India y para China, dado que ésta es el segundo socio comercial más grande de aquella.

Finalmente, Rusia es un aliado crítico para la India desde hace décadas, ya que dos tercios de todos los activos militares indios son de origen ruso, su gran proveedor en materia armamentística.

La crisis de Ucrania ha reforzado en el gobierno de Modi, aún más, la convicción de que la India debe continuar con su política de alineamientos múltiples y de relaciones diversificadas, sin dejarse someter por las presiones de EE. UU. en sentido contrario, ya que Moscú podría ayudar a Nueva Delhi en su interlocución futura con Pekín.

Zelenski comprobó en primera persona, en los contornos de la reunión del G7, celebrada en Hiroshima, capital de la prefectura homónima, en Japón, el pasado mes de mayo, el escaso recorrido que tuvo su discurso de venta tosco y agresivo con el primer ministro indio, quien se lo sacudió de encima con la elegancia y la sofisticación de las que siempre hace gala Narendra Modi.

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