Economía

El déficit español se enquistará en el 4% y la deuda repuntará en 2025, alerta el FMI

  • La deuda pública se mantendrá cercana al 110% el próximo lustro
  • De Cos prevé también un repunte tras borrar los ingresos coyunturales
  • Instan a endurecer más la política monetaria para contener la inflación
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva. Europa Press
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha publicado su Monitor Fiscal tras actualizar las previsiones económicas mundiales. Las proyecciones sobre el balance fiscal dejan a España con tarea pendiente, pese a la mejor perspectiva del PIB a corto plazo: la senda del déficit bajará al 3,5% del PIB en 2024 tras mantenerse en el 4,5% este año, pero el pasivo repuntará hasta enquistarse en el 4% en el trienio 2026-2028. La deuda pública tomará un camino similar, descendiendo hasta el entorno del 108% del PIB para repuntar ligeramente hasta el 109% desde el actual 110%.

"Las perspectivas fiscales a corto plazo siguen siendo complejas, y es fundamental que las políticas fiscal y monetaria se mantengan estrechamente alineadas para lograr estabilidad financiera y de precios, así como para responder a la incertidumbre del entorno económico y a los rápidos cambios de las condiciones financieras", recoge el Monitor Fiscal del FMI. 

La Comisión Europea dejará atrás el año que viene la cláusula de escape que permite a los países sobrepasar el límite del 60% de deuda pública sobre el PIB y el déficit 3% del PIB, retomando la disciplina fiscal tras un periodo transitorio, ya en 2026. Así, siendo España uno de los países en el punto de mira por sus comprometidas cuentas públicas, incumpliría con la regla del déficit, según estas previsiones del Fondo.

Una de las explicaciones para el repunte a partir de 2025 ya la ofreció el Banco de España. En las previsiones de invierno achacó el cambio de esta tendencia de reducción de déficit dentro de dos ejercicios al descenso progresivo previsto de los ingresos coyunturales asociados a la inflación y al fin del parche de ingresos extra por los gravámenes temporales impuestos en 2023 y 2024.

La previsión de cierre de 2023 del FMI es ligeramente más pesimista que la de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que la pasada semana proyectó un déficit del 4,2% del PIB a final de año, lo que supondría una obligación de rebajar 15.000 millones el pasivo para dejar de cosechar lo que Bruselas considera "déficit excesivo".

Las propias previsiones que trasladó a Bruselas el ministerio de Asuntos Económicos que dirige la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, también recogidas en el Plan Presupuestario, cumplen con la senda de consolidación fiscal que exigiría el retorno a la disciplina fiscal. Y llegaría antes de tiempo, pues las arcas españolas cerrarían 2025 ya con un déficit del 2,9% del PIB. Echando la vista atrás, la proyección del pasivo de 2022, el punto de partida de una consolidación fiscal más férrea exigida por Europa, se mantiene calcada al menos desde los Presupuestos Generales de 2021.

Repunte global

Los déficits fiscales crecerán "ligeramente" hasta el 5% del PIB mundial de media por los mayores pagos en intereses de los gobiernos y por las presiones para revalorizar pensiones y salarios de acuerdo con las tasas de inflación.

La situación a corto plazo permanece "compleja", ha dicho el organismo, aunque los "riesgos están claramente a la baja". Sin embargo, de intensificarse la inestabilidad financiera, las cuentas públicas podrían verse afectadas al tener que intervenir con paquetes de rescate. De ser así, la política fiscal deberá intervenir con rapidez para "minimizar los costes a la vez que mitiga el riesgo moral".

Por el contrario, allí donde la inflación esté bajo control y haya espacio para políticas fiscales, los gobiernos deben permitir que "los estabilizadores automáticos actúen".

Además, el FMI se ha referido al repunte histórico de la deuda pública en el conjunto de la economía mundial, que casi ha alcanzado el 100% del PIB por el efecto combinado de la contracción económica por el Covid y los masivos paquete de ayudas públicas desplegados. No obstante, la entidad multilateral ha señalado que los déficits fiscales se han reducido por un notable avance del PIB nominal, aupado por un "crecimiento atípico y las dinámicas de la inflación", pero también ha advertido de que los niveles de deuda se encontraron en el 92% al cierre de 2022, un 8% por encima de los que se anotaron a finales de 2019.

De estos, el déficit por saldo primario está cayendo "con rapidez" a niveles similares a los prepandémicos "en muchos países", pero los déficits totales se han moderado con menos intensidad por el aumento de los pagos por intereses. Aun así, las haciendas públicas recibieron de media un 3,1% extra de ingresos sobre el PIB en los países desarrollados, un 0,6% más de los que registraron las naciones en desarrollo y emergentes. El FMI ha señalado que estos ingresos "caídos del cielo" fueron mayores en los países exportadores de petróleo.

A pesar de esto, el FMI ha explicado que las "dinámicas de deuda" en los países emergentes y de bajos ingresos con altos ratios de deuda en divisas extranjeras han empeorado por la depreciación de las monedas y las subidas de tipos de interés.

En cuanto al medio plazo, los déficits fiscales estarán por encima de los niveles prepandemia. De su lado, persistirá una "considerable incertidumbre" en materia fiscal. El FMI ha estimado que ni el crecimiento nominal del PIB, que se ralentizará, ni el endurecimiento "gradual y moderado" en política fiscal serán suficientes para contener el alza de ratios de deuda pública. "Aún no sabemos cómo será la nueva normalidad en las finanzas públicas", ha resumido Vitor Gaspar, director del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI, en una rueda de prensa.

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