Economía

El-Erian cree que Liz Truss no tiene "otra alternativa" que cancelar las bajadas de impuestos

  • Cuadrar las cuentas requeriría un 'hachazo' al 25% del gasto público
  • La deuda pública va camino de su tercer mayor nivel desde 1945
Mohamed El-Erian. Foto: Bloomberg

Mohamed El-Erian, principal asesor económico de Allianz, ha dejado claro que cree que los presupuestos presentados hace tres semanas por el Gobierno británico que preside Liz Truss son inviables. "No veo otra alternativa que que el Gobierno anuncie que no van a bajar los impuestos", sentenció hoy en una entrevista en la cadena BBC Radio 4.

El economista no tiene dudas sobre el responsable de la inestabilidad que ha sacudido a los mercados estos días: "Las bajadas de impuestos sin compensación", sufragadas con deuda pública, son las culpables. Y la opción de sacar el hacha e imponer recortes masivos al gasto público "causaría un daño significativo, y los mercados no se lo tragarían", advirtió.

El Instituto de Estudios Fiscales (IFS), un 'think tank' independiente, presentó esta mañana sus estimaciones sobre el impacto del paquete fiscal, ya que el Tesoro británico se ha negado a que la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (equivalente a la AIReF española) publique un estudio propio hasta el mes que viene, en noviembre. Según los datos, para cuadrar las cuentasel Gobierno debería aplicar un recorte de 60.000 millones de libras, equivalente a un 25% de todo el gasto público exceptuando pensiones, sanidad y defensa. Un 'tijeretazo' que dejaría a numerosos servicios públicos al borde del colapso.

El análisis del IFS prevé que, sin recortes masivos de gasto ni subidas de impuestos, Reino Unido alcance el tercer mayor nivel de endeudamiento público desde la II Guerra Mundial, duplicando este año las previsiones de 100.000 millones de libras de emisiones de deuda nueva de marzo, y disparando el total de deuda extra de este lustro hasta los 428.000 millones. Y el crecimiento, la meta de Truss con este masivo estímulo fiscal, apenas lo notaría: el efecto inflacionario, el pánico en los mercados y el coste disparado de los tipos de interés reducirían el crecimiento medio de los próximos cinco años al 0,8% anual, muy lejos del 2,5% que ansía la primera ministra.

A todo eso se suma el FMI, que esta tarde ha rebajado la previsión de crecimiento de Reino Unido para 2023 al 0,3%. Tobias Adrian, Consejero Financiero del Fondo, ha advertido que la única forma de detener la crisis que vive la deuda británica desde el anuncio de los presupuestos es "dar la vuelta" y cancelar las bajadas de impuestos generalizadas.

Los 'gilts', bonos británicos a 10 años, siguen rondado máximos de dos semanas, pese a que el Banco de Inglaterra (BoE) haya comprado casi 2.000 millones de libras en bonos esta tarde, su mayor cifra en las últimas 8 sesiones. El programa de compra se termina este viernes, y el BoE ya ha tenido que salir dos veces esta semana a ampliar las condiciones de compra ante el nerviosismo persistente de los mercados.

Hacienda se resiste a admitir la responsabilidad

Sin embargo, todas estas noticias no parecen llegar al ministro de Hacienda, Kwasi Kwarteng, un aliado clave de Truss que escribió con ella un libro describiendo su plan económico hace una década. Kwarteng insistió esta tarde en que el presupuesto no era el culpable de la sacudida en los mercados, y prometió que "vamos a llegar al fondo" de las causas del pánico. "Truss y usted deben ser las únicas personas en el mundo que aún no se han enterado", replicó la portavoz económica laborista, Rachel Reeves.

El nuevo caballo de batalla es si los recortes que anuncia Kwarteng afectarán de lleno a las ayudas para los parados y personas con ingresos mínimos. Su plan, según ha indicado el Gobierno a la prensa, es actualizar esas ayudas según el crecimiento de los ingresos medios, no según la inflación, mucho más alta, lo que en la práctica supondría un recorte. Varias voces del Partido Conservador ya han advertido de que no apoyarán un movimiento así. Una rebelión similar ya tumbó el recorte del IRPF a los ingresos más altos la semana pasada, y es probable que la debilidad de Truss le obligue a retirar más promesas.

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