Economía

Esto es lo que valora un tribunal médico para conceder una pensión de incapacidad permanente

  • Es uno de los pasos más temidos por los trabajadores en este proceso
  • La responsabilidad es de la Seguridad Social, pero su opinión es importante
Foto: Dreamstime.

El proceso de una solicitud de incapacidad permanente (y el consecuente cobro de una pensión) está formado por diferentes fases de entre las cuales destaca una de ellas por su importancia y también por la cantidad de relatos que circulan en torno a su figura: la visita al tribunal médico para que evalúe el estado del paciente.

Se trata del periodo más dramático para muchas personas que han solicitado una incapacidad permanente. La sensación a nivel general y el relato que se ha ido imponiendo con el paso del tiempo es la consideración del tribunal médico como un ente que nos juzga en sentido negativo y que pretende buscar cualquier resquicio para denegar la incapacidad y el correspondiente cobro de la pensión. Pero nada más lejos de la realidad.

La labor del tribunal médico no es la de actuar como una barrera contra el reconocimiento de incapacidades, simplemente es uno de los actores que valora si el solicitante reúne todas las condiciones para que se le acepte la incapacidad permanente y la pensión. Así, aconsejará la pensión para todos los trabajadores que por su estado la merezcan.

Esa labor de consejo es, además real y tumba otro de los mitos que circulan sobre él: el tribunal médico no es el que decide si una pensión de incapacidad permanente se concede o se deniega, solo emite una valoración (eso sí, muy importante y que se suele seguir en muchos casos) a la Seguridad Social. Es la dirección provincial del organismo la que tiene la última palabra.

Con todo, por sus peculiares características la visita al tribunal médico está cargada de un simbolismo claro para el trabajador que solicita la pensión de incapacidad permanente. Por eso es importantísimo conocer cuáles son los aspectos que valoran los miembros del tribunal a la hora de emitir su valoración, de tal forma que permita colaborar con ellos y hacer el trámite más llevadero.

Qué valora el tribunal médico para dar una incapacidad permanente

El bufete Campmany Abogados está especializado en materia de incapacidad permanente y en su página web ha resumido cuáles son los aspectos que el tribunal médico tiene en cuenta para recomendar una pensión y cuáles son los aspectos que el trabajador debe considerar para que su paso por el tribunal no sera recordado como un quebradero de cabeza.

La premisa principal es sencilla: el principal cometido del tribunal médico es analizar cuáles son los efectos de la enfermedad o dolencia que el trabajador sufre tanto en su vida laboral (es decir, en su jornada de trabajo) como en su vida cotidiana (en la esfera de lo privado). A partir de ahí se tienen en cuenta otro tipo de variables que pueden llevar a matices en el dictamen del tribunal, pero lo principal es vislumbrar esas implicaciones en la vida del solicitante.

Para dar respuesta a esa pregunta, los miembros del tribunal se interesarán por múltiples detalles de la vida profesional y personal del trabajador: sus funciones en la empresa, las características de su entorno de trabajo y de su jornada, su situación personal y sus actividades en casa, qué tipo de efectos le genera en la actualidad la enfermedad, si le hace precisar de cuidados externos...

Es probable, además, que los integrantes del titular quieran ver con sus propios ojos cómo afecta la dolencia o enfermedad del trabajador a la hora de hacer determinadas maniobras o movimientos. Esto cobra una especial importancia en el caso de profesiones que obligan a esfuerzos físicos concretos y es por ello que el trabajador no debe verlo como una especie de humillación o, en todo caso, un momento incómodo.

El tribunal médico puede hacerse una idea con toda esta información para, al menos, saber si va a recomendar la pensión de incapacidad permanente o no. Pero, además, ha de recomendar también el grado de esa incapacidad, por lo que también atenderá a otros aspectos relacionados con el trabajador y que tendrán una influencia vital en la elección de un grado u otro:

-La posibilidad de que, aunque se le reconozca una incapacidad permanente, el trabajador pueda desempeñar sus mismas funciones o un trabajo diferente con funciones distintas al que venía realizando. Esto puede suponer, por ejemplo, la diferencia entre una incapacidad permanente parcial o una incapacidad permanente total. 

-La posibilidad de mejora del paciente en el futuro. Esto puede dar lugar a que en futuras revisiones se le reduzca el grado de la pensión al trabajador o que, incluso, pase de una incapacidad permanente parcial a una recuperación total.

Cuánto tarda la Seguridad Social en dar (o no) la pensión

Sea como fuere, el dictamen del tribunal médico se comunicará a la Seguridad Social, que será la encargada de tomar la decisión a través de la dirección provincial correspondiente. El organismo no puede tardar una eternidad en contestar: tiene un plazo de 135 días para comunicar al solicitante si se le ha concedido una incapacidad permanente, a contar desde la apertura del expediente por parte del solicitante.

En caso de que no llegue comunicación alguna pasado ese tiempo, se entiende que la pensión de incapacidad permanente ha sido denegada por silencio administrativo. En esas situaciones el trabajador no queda sin salida, ya que tiene derecho a recurrir.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
FacebookTwitterlinkedin
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.