Economía

¡Maldita inflación!

  • Ante el temor de entrar en un bucle inflacioncita sin fin
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¿Se acuerdan cuando todos debatíamos si la inflación era estructural o coyuntural? Borramos la palabra coyuntural; también borramos el término transitorio. Adiós a aquel argumento que decía que la digitalización, el alto endeudamiento de los gobiernos y la demografía nos harían vivir por siempre jamás con inflaciones bajas. ¡Eso se acabó! ¡Ese argumento ha quedado finiquitado!

Ahora tenemos inflación a nivel global alta, de doble dígito en muchos países. Lo notamos cuando compramos el pan, la gasolina o la cerveza; lo sufrimos cuando pagamos las vacaciones o el uniforme del colegio de los niños; también cuando ponemos el aire acondicionado, la lavadora o el horno ¡que horror! Lo notamos familias y empresas, muchas de ellas intensivas en el uso de energía.

¿Razones? Han sido cacareadas en estos últimos meses. La guerra de Ucrania, el encarecimiento de las materias primas, los cuellos de botella en muchos puertos asiáticos por una nueva oleada del covid… también la dependencia energética, la dependencia de materias primas alimenticias de Ucrania, la globalización, la transición energética…

Muchos dicen que nunca volveremos a ver el precio del crudo por debajo de los 80 dólares, ¡eso es historia! Otros temen el llamado efecto segunda vuelta: que suban los salarios, las pensiones, el sueldo de los funcionarios y que entremos en un bucle inflacionista sin fin.

Es altamente peligroso el convivir durante mucho tiempo con unos precios tan elevados. El país pierde competitividad frente al exterior, también nuestras empresas … las familias nos hacemos más pobres ya que nuestra capacidad de compra merma y baja también nuestra capacidad de ahorro. ¿Y nuestras inversiones? Llevamos un año para olvidar: el peor nunca jamás vivido para los que invierten en renta fija y caídas del 20% de media para aquellos que invierten en bolsa. ¿El miedo? Hasta el momento han optado por la liquidez los inversores institucionales, el minorista ha aguantado con sus posiciones invertidas ¡todo un ejercicio de aguante, de resiliencia! El temor más extendido entre banqueros privados, agentes de bolsas, asesores financieros y gestores es que el minorista tire la toalla ¡que capitule! El mayor temor ahora es que el inversor retail venda todas sus posiciones invertidas en un ejercicio de ¡el último duro que lo pierda otro!

Veremos qué pasa tras el verano. De momento todos estamos en un furor vacacional tras dos años sacudidos por el Covid. Todos estamos sumidos en un consumo de revancha: primero fueron bienes duraderos y ahora son productos y servicios ¡hoteles, casas rurales, vuelos y mucha celebración fuera de casa con familia y amigos! ¡lo bebido y lo comido nadie te lo puede arrebajar! Jajajaja, ¡ya vendrá el nuevo curso y vendrá con ajustes de cinturón! ¡No queda otra!

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