Economía

Rusia tiene alternativas para sortear la exclusión de SWIFT y China tiene mucho que ver

  • Pekín ayudaría a Moscú a sortear el castigo y de paso impulsar su sistema
  • Una alternativa mundial potente acabaría lastrando la hegemonía del dólar
Imagen: Dreamstime

El castigo a Rusia excluyendo a bancos del país del sistema de pagos interbancarios SWIFT puede actuar como un boomerang contra EEUU, el dólar y sus socios europeos. Por eso, las potencias occidentales han tardado tanto en tomar la decisión. A las reticencias iniciales de EEUU se le suma una Alemania que hasta última hora no ha dado su visto bueno. El temor parece más que justificado. No solo porque Rusia dispone de varios canales con los que sortear estas sanciones y China tiene mucho que ver, sino porque el gigante asiático podría aprovechar la coyuntura para fomentar sus propios sistemas y dejar muy tocado al 'billete verde'.

Moscú lleva tiempo puliendo su sistema propio para paliar los posibles efectos de una exclusión como la que sufrió Irán: el SPFS (Sistema para la Transferencia de Mensajes Financieros). El SPFS es un canal alternativo para la transmisión de mensajes electrónicos sobre transacciones financieras y garantiza la transmisión ininterrumpida de mensajes financieros tanto dentro del país como en el extranjero.

Según la agencia oficial TASS, el Banco de Rusia lanzó SPFS en modo de prueba en 2014 y puede transmitir datos en formato SWIFT, pero no depende de sus canales. En 2017, SPFS comenzó a funcionar en su totalidad, transmitiendo mensajes sobre transacciones en cualquier divisa.

Inicialmente, estaba destinado solo a usuarios rusos, pero en abril de 2021, más de 20 bancos bielorrusos, el Arshidbank armenio y el Banco kirguís de Asia estaban conectados. Además, las filiales de los grandes bancos rusos en Alemania y Suiza tienen acceso a él y se están llevando a cabo negociaciones sobre acuerdos en SPFS con China, afirma TASS. Según la misma fuente, a la fecha, 399 usuarios participan en el sistema.

En 2020, el tráfico mensual de SPFS ascendió a 2 millones de mensajes y la participación del sistema en el intercambio interno de datos financieros de Rusia alcanzó el 20,6 %, por delante de SWIFT. En diciembre de 2021, Denis Baryshkov, jefe del Departamento de Desarrollo y Regulación del Sistema Nacional de Pagos del Banco de Rusia, declaró que 38 participantes extranjeros de nueve países se encontraban entre los usuarios conectados al sistema de mensajería financiera. Al mismo tiempo, informó de que todos los bancos bielorrusos estaban conectados al sistema de mensajería financiera ruso.

La jefa del Banco Central de Rusia, Elvira Nabiúlina, ha invitado este lunes a los participantes del mercado financiero extranjero al SPFS. "Tenemos un sistema de mensajería financiera, el SPFS, que puede reemplazar el SWIFT dentro del país. Los participantes exteriores pueden unirse", señaló en una declaración ante los medios tras una reunión del consejo de la entidad monetaria rusa.

El CIPS chino

Además de este SWIFT 'patrio', Rusia tiene cerca al gobierno de Pekín, que cuenta con la alternativa del sistema de pagos interbancario internacional de China (CIPS), creado en 2015. Putin también podría recurrir al mercado de criptomonedas.

El sistema CIPS, al que algunos bancos rusos ya se sumaron en 2019, según confirmó Vladímir Shapoválov, cargo del Banco de Rusia, podría alcanzar una fortaleza suficiente como para permitir a las dos potencias vecinas eludir el sistema occidental.

Además de reducir la necesidad de dólares (el comercio Rusia-China se puede liquidar en yuanes) las transacciones que realicen a través del sistema de pagos chino dificultan a EEUU y sus aliados monitorear las transacciones y, por lo tanto, interrumpirlas, subraya al WSJ Eswar Prasad, ex economista principal de China del Fondo Monetario Internacional.

La cuestión es que la exclusión de Rusia del sistema hegemónico occidental en este campo le puede dar la excusa perfecta a China para ir más lejos. Mientras el 40% de los pagos internacionales del mundo sean en dólares, una instalación de compensación para el yuan como el CIPS -cuya cuota es del 3%- no puede ser una alternativa mundial. Ahí es donde entra en escena el yuan digital.

Tal y como recoge Bloomberg, el token está "técnicamente preparado" para su uso transfronterizo, según un libro blanco publicado el año pasado por el banco central chino, aunque "actualmente está diseñado principalmente para los pagos minoristas nacionales". Eso podría cambiar. Si una empresa o un particular chino se viera amenazado por no poder enviar dinero al extranjero porque SWIFT no transmitiera sus instrucciones, siempre se podría convencer a un intermediario de un país amigo para que aceptara el yuan digital y reenviara un pago en stablecoin en dólares a la contraparte del comprador chino en el extranjero.

El intermediario no se enfrenta a ningún riesgo crediticio porque está negociando con dinero soberano, respaldado por los contribuyentes de la segunda economía más grande del mundo. Tampoco habrá riesgo de liquidación. La cadena de bloques hará que todas las transacciones sean "atómicas", lo que significa que el dinero cambiará de manos -en forma de fichas- sin exponer a ninguna de las contrapartes a un limbo en el que se hayan desprendido de algo de valor sin recibir la contraprestación acordada.

Si el comprador chino no tiene yuanes válidos para gastar, el vendedor no recibirá el pago; el intermediario no se quedará sin dinero. Y para volver a convertir sus yuanes digitales en dólares -o en una stablecoin como Tether o USD Coin que imita al dólar estadounidense- el intermediario solo necesita que la gente del resto del mundo quiera comprar bienes y activos chinos, para lo cual se les pedirá que envíen yuanes digitales.

SWIFT nunca verá la transacción y es posible que no se necesite ningún banco occidental para mover fondos a través de las fronteras. Incluso si EEUU prohíbe a las empresas de stablecoin hacer negocios con residentes chinos, no podrá impedir que entidades de un tercer país compren tokens en dólares en un intercambio de criptodivisas para pagar a empresas reguladas por EEUU. La esfera de dominio económico estadounidense podría reducirse, no en un año o dos, sino quizás en una década o más.

Efecto boomerang

Dejar fuera de SWIFT a los bancos rusos hará daño a Vladímir Putin y dejará a Rusia en el precipicio financiero. Sin embargo, el daño podría volver sobre los castigadores. Por ejemplo, dejar a Rusia fuera del sistema complicaría a los acreedores europeos a la hora de recuperar el dinero que tienen en negocios del país.

Exfuncionarios del Tesoro consultados por el Wall Street Journal advierten de que separar a Rusia de SWIFT también dañaría gravemente los intereses comerciales de Occidente y alentaría un alejamiento de las transacciones denominadas en dólares y los mercados financieros occidentales.

Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán han destacado que el motivo de que SWIFT se mantenga operativo para algunas instituciones financieras rusas no se debe solo a la necesidad de garantizar el abastecimiento de materias primas y energía. "Se trata de transacciones en todos los ámbitos, entre otros el de la ayuda humanitaria, el intercambio comercial legítimo, la sociedad civil," argumenta la portavoz Susanne Sasse.

Una exclusión total de Rusia del sistema SWIFT hubiera podido llevar a un colapso total del comercio entre Rusia y Alemania, ya que los importadores no podrían pagar sus facturas y los exportadores no podrían cobrarlas. La solución que se encontró, después de que Alemania fuera uno de los países más reacios a expulsar a Rusia del SWIFT, fue una exclusión parcial, que afecta ante todo a los bancos rusos que ya se habían visto afectados por las sanciones anteriores.

Desde el Ejecutivo alemán admiten que las sanciones afectarán también a empresas alemanas, que no tendrán derecho a indemnización, aunque indican que en el caso de compañías concretas que se vean muy golpeadas el Estado suministrará "apoyo".

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