Economía

Europa tumba el 'Modelo 720' gracias al trabajo de dos fiscalistas españoles

  • Del Campo y Alarcón llevaron la declaración en el extranjero ante Bruselas
Alejandro del Campo y Esaú Alarcón, en un encuentro en Santander. eE

"Siempre he dicho que lo mejor del Modelo 720 ha sido tener la oportunidad de conocer a personas como Esaú Alarcón". En estos términos se pronunciaba el abogado Alejandro del Campo ante preguntas de este periódico esta misma semana. "Ni Alejandro del Campo ni yo somos héroes. Solo impenitentes que luchamos por el bien común", respondía Esaú Alarcón. "Quiero recordar a Isabel Espejo, que en paz descanse, a Sanz Gadea y a Paco de la Torre que, pese a su condición funcionarial, defendieron mi misma tesis frente al Modelo 720", añadió.

Las redes sociales se llenaron esta semana de mensajes de cariño a estos dos abogados. Esaú Alarcón y Alejandro del Campo son los dos protagonistas indiscutibles de esta historia fiscal y jurídica, que ha terminado así: con el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) tumbando la polémica Declaración de Bienes en el Extranjero, el llamado Modelo 720. El fallo, histórico, enmienda las conclusiones del Abogado General, y considera que la normativa fiscal española impone unas restricciones a la libre circulación de capitales "desproporcionadas". La Justicia europea tumba así el Modelo 720 al completo, tanto el fondo del mecanismo, como sus elevadas multas. Ésta es la historia de un periplo judicial sin precedentes en España.

El Modelo 720 exigía a los ciudadanos informar sobre sus bienes en el extranjero y la normativa establece elevadas multas, que pueden llegar al 150%, por presentarlo fuera de plazo ante la Agencia Tributaria. Fue una de las medidas impulsada por el exministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Los fiscalistas consideraron entonces que semejante ocurrencia era un atropello al contribuyente. En plena batalla europea contra la elusión fiscal -más bien, una suerte de expediciones de pesca fiscales-, la mayoría de profesionales dieron este asunto por perdido. En materia tributaria, desde Bruselas la única política en el asunto era "control, control y control" de las cuentas de los contribuyentes para asegurarse que ni un solo euro se escapaba al Fisco. Hasta que un abogado mallorquín apareció en escena.

Alejandro del Campo, conocido por su amplia cartera de clientes internacionales, no se resignó a que Hacienda considerara una especie de delincuente de guante blanco a todo aquel que tenía cuentas o bienes en otros países. Cogió un avión, se plantó en Bruselas y denunció el Modelo 720 de Montoro ante la Comisión Europea.

Nadie daba un duro por el asunto. La sorpresa llegó en 2015, cuando la Comisión inició un procedimiento de infracción contra España. Avisó al Gobierno de que su normativa estaba en el límite de lo aceptable.

El Gobierno lo ocultó

El Ejecutivo intentó tapar este dictamen de la Comisión Europea. Sin embargo, el abogado Esaú Alarcón, socio de Gibernau Asesores, consiguió sacar a la luz el duro Dictamen de la Comisión Europea contra España por este asunto, que el Gobierno guardaba con mucho celo. Lo exigió como prueba en un procedimiento ante la Audiencia Nacional. Este asunto es ahora muy importante, puesto que permitirá a los contribuyentes recuperar el dinero de las sanciones. Al haber una infracción del Derecho europeo suficientemente caracterizada porque viene de un procedimiento de infracción de la Comisión Europea -Bruselas dio la posibilidad al Ministerio de Hacienda de cambiar el Modelo 720 y no lo hizo-, Hacienda tendrá que devolver las sanciones aunque sean firmes y no estén impugnadas, por la vía de la responsabilidad patrimonial del Estado.

"El contenido de la publicación del recurso que ofrece el Diario Oficial de la Unión Europea es muy relevante porque deja muy claros los motivos por los cuales la Comisión Europea incoa el procedimiento judicial contra España", explica Alarcón. Entre estos motivos, estuvieron las promesas de reforma del Gobierno español a Bruselas, que finalmente no se produjeron.

La información corrió como la pólvora entre los fiscalistas. Aquel abogado mallorquín había arrancado unas líneas de sensatez a los burócratas de Bruselas y otro letrado barcelonés lo había demostrado. Nadie daba crédito.

Y lo imposible sucedió después. De las palabras, pasaron a los hechos. Ante la inacción del Gobierno, la Comisión llevó a España ante el Tribunal de Justicia de la UE por el Modelo 720. Las conclusiones presentadas en julio por el Abogado General eran, hasta hoy, el último episodio de esta historia, aunque apenas aclararon nada.

La esperanza estaba en que esta instrucción europea fuera el fin de estos disparos de Hacienda. El fin de las sanciones absolutamente desproporcionadas. El fin de las exigencias de IRPF sin respetar prescripciones ganadas en relación con bienes en el extranjero no declarados en plazo. Sin embargo, los fiscalistas han tenido que esperar hasta la sentencia final del TJUE. En un porcentaje muy pequeño de los casos sucede lo que ha pasado en éste: que el Tribunal enmiende las conclusiones del Abogado General.

La sentencia es el final de un periplo jurídico de dos años de dedicación

Una vez anuladas estas sanciones, se abrirá un proceso millonario de reclamaciones de los contribuyentes afectados. ¿Se inventará España entonces un artilugio legislativo o jurisprudencial que impida a los contribuyentes recuperar lo que es suyo? La sentencia es tan contundente que lo ha puesto muy difícil.

Muchos sucumbieron durante estos años ante el Modelo 720. No todos los afectados han pleiteado hasta sentencia firme. Optaron por pagar las desproporcionadas sanciones y liquidaciones del IRPF sin impugnar. Ante la amenaza de la sanción del 150% regularizaron voluntariamente su situación pagando en el IRPF sobre bienes prescritos. Los afectados podrán recuperar su dinero tras la sentencia.

Alejandro del Campo y Esaú Alarcón siguen muy pendientes, desde sus despachos, de las consecuencias que esta aventura jurídica internacional traerá para sus clientes y para todos los contribuyentes españoles. Están convencidos de que esta sentencia europea permitirá al final que los afectados puedan solicitar y conseguir una indemnización justa. De momento, la victoria es ya suya. Como fieles entusiastas, iniciaron esta aventura porque no sabían que era imposible.

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