Economía

La OCDE desmonta la reforma de Escrivá: las cuentas no salen para pagar las pensiones de los baby boomers

  • Dice que solo ofrece "a corto plazo" pero no soluciona el problema
  • El mecanismo de equidad no cubre el gasto por vincular las rentas al IPC
El ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá. EFE

La OCDE critica que España haya abandonado un ajuste automático del sistema de pensiones como era el factor de sostenibilidad para sustituirlo por el llamado mecanismo de equidad intergeneracional que ni siquiera equivale a los costos de indexar las pensiones a la inflación.

Explica que el mecanismo de equidad intergeneracional, que supone un aumento de las cotizaciones (de 0,6 puntos) durante un periodo de diez años para afrontar el aumento del gasto por la jubilación de las generaciones más numerosas del "baby boom", se estima que permitirá recaudar en todo ese tiempo un 2,3% del producto interior bruto (PIB).

El problema es que al mismo tiempo la Comisión Europea ha calculado que solo la indexación de las pensiones a la inflación, que sustituye en la nueva reforma al mecanismo de revalorización de Rajoy, supondrá un sobrecosto anual equivalente al 1,4% anual del PIB en 2030 y del 2,6% del PIB también anualmente desde 2050.

El responsable del estudio, Hervé Boulhol, pone el acento en que el mecanismo de equidad intergeneracional "da un poco de oxígeno a corto plazo, pero no está a la altura del problema de largo plazo" del sistema, y eso significa que "harán falta nuevas medidas".

"En el horizonte de 2040-2050 hay un problema de recursos" por el rápido envejecimiento de la población en España y eso requiere "medidas estructurales". El principal defecto es que ahora se está haciendo una propuesta "a medio plazo y no se dice lo que ocurrirá después".

También hay críticas para la reforma de Rajoy

España forma parte de una minoría de países en la OCDE (un tercio del total) que no disponen de un mecanismo automático de ajuste y que, según los autores del informe, "ponen a resguardo las pensiones de las incertidumbres y son menos erráticas, más transparentes y más equitativas entre generaciones que las modificaciones discrecionales".

"Los mecanismos de ajuste automático -subraya- presentan la ventaja de definir la dirección que deben tomar los regímenes, sabiendo que un cambio de orientación exigirá al menos explicaciones y pondrá en evidencia los compromisos".

Reconoce que el factor de sostenibilidad que se contemplaba en la reforma de 2013 (aunque nunca llegó a entrar en vigor) funcionaba como ajuste automático pero presentaba un doble problema.

El primero es que, como quedó patente en 2019 cuando el Ejecutivo de Pedro Sánchez decidió suspenderlo, se instauró sin el consenso que hubiera sido necesario para que un dispositivo de este tipo pudiera perdurar, ya que ni los sindicatos ni la izquierda (entonces en la oposición) dieron su visto bueno.

Además, califica de "cuestionable" el índice de revalorización de las pensiones que puso en marcha el Ejecutivo de Rajoy, y que se tradujo en una pérdida de poder adquisitivo en 2017 y 2018, ya que tenía un impacto sobre los jubilados cuando ya poco podían hacer para aumentar sus ingresos, por ejemplo trabajando más.

Pensiones más generosas que el resto de vecinos de la OCDE

El documento explica que los ingresos de los mayores de 65 años equivalen en torno al 96% de los ingresos medios del total de la población, lo que supone ocho puntos porcentuales más que en el conjunto de la OCDE. Además, en España esta ratio ha crecido en 11 puntos respecto al año 2000, lo que significa que los ingresos de los mayores han crecido a una mayor ratio que los de los demás.

La OCDE considera que este incremento se deben en gran parte a que el gasto en pensiones por jubilado ha crecido a un ritmo mucho mayor que el salario medio. En este sentido, aunque los cambios demográficos han registrado un decalaje con respecto al resto de países de la OCDE, el envejecimiento "se acelerará ahora a un ritmo muy rápido, poniendo una fuerte presión en la sostenibilidad financiera", ha alertado el organismo.

En su análisis comparado, la institución con sede en París considera que las condiciones para lograr una pensión completa de jubilación son "laxas" si se comparan internacionalmente. Mientras que en 2027, un trabajador se puede retirar a los 65 años con una pensión completa si ha cotizado 38,5 años, en Francia hacen falta 43 años cotizados, mientras que en Alemania son necesarios 45 años.

Además, la OCDE ha puesto el acento en que en la mayoría de países se tiene en cuenta el total de la carrera laboral para calcular la pensión. En la UE, solo Francia, Eslovenia y España emplean un horizonte temporal de 25 años o menos.

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