Economía

Un Boris Johnson en crisis se refugia en los 'grandes éxitos' del Brexit para intentar frenar su desgaste

  • Al Gobierno ya no le basta con atacar a la UE para movilizar a sus votantes
  • Los escándalos de los últimos días recuerdan a los que hundieron a Major
Boris Johnson, en la cumbre COP26. Foto: Reuters

Las elecciones de 2019 en Reino Unido se centraron casi exclusivamente en el Brexit. Y Boris Johnson obtuvo una histórica mayoría absoluta -la mayor de su partido en 30 años- con una promesa clara: hacer realidad el Brexit ya, costara lo que costara, y acabar con los meses interminables de batallas y contrabatallas parlamentarias. Johnson cumplió su promesa la Nochebuena pasada, y las encuestas le recompensaron con un gran impulso en su apoyo popular. Pero nueve meses después, la magia de aquellos días ha acabado sepultada bajo estanterías de supermercado vacías y gasolineras cerradas. Lo último, un grave escándalo de corrupción que ha forzado a la dimisión de un diputado 'Tory'. Y el primer ministro no parece tener muy claro qué hacer, salvo revivir la crisis del Brexit para intentar reanimar su Gobierno.

Hace semanas que la amenaza de la ruptura del acuerdo está de nuevo sobre la mesa. Johnson aceptó mantener a Irlanda del Norte dentro del mercado común europeo para evitar el veto de Irlanda al acuerdo, dado que el país no estaba dispuesto a resucitar la ensangrentada frontera entre las dos Irlandas tras más de 20 años de paz en la provincia. Pero el premier británico ahora dice haberse arrepentido de lo que firmó ante la crisis del unionismo norirlandés, y quiere una nueva batalla con la UE: o mejoran sus condiciones, o ignorará el tratado y dejará de cumplir con las inspecciones aduaneras impuestas por Bruselas. Y tanto Irlanda como la Comisión Europea ya han transmitido a Londres que, si se atreve, ellos también romperán el resto del acuerdo y lanzarán una guerra comercial de pleno derecho contra Reino Unido.

¿Por qué iba Johnson a jugar con la cerilla de una crisis económica mayor aún que la provocada por la crisis de suministros mundial por el covid, y mayor que la causada por el Brexit duro que él mismo escogió? La respuesta hay que buscarla en el terreno nacional: sin el Brexit, el Gobierno británico ha perdido su rumbo, y está empezando a dar señales duras de desgaste. Las encuestas son claras: el subidón provocado por el acuerdo del Brexit y la buena gestión inicial de la vacunación se ha esfumado tan rápido como llegó.

Los motivos de esta caída se han visto muy claramente en las últimas semanas. Primero, el ministro de Finanzas, Rishi Sunak, presentó unos presupuestos que rompían varias promesas clave: una subida de la presión fiscal a máximos de 70 años, un aumento de las cotizaciones sociales y un recorte de la subida comprometida de las pensiones. Tres movimientos que violaban directamente tres promesas de su último programa electoral.

A continuación, la semana pasada, Johnson se metió él solo en una crisis de imagen de fuertes repercusiones. Todo empezó cuando uno de sus diputados, Owen Patterson, fue condenado por el Comité de Estándares del Parlamento a 30 días de suspensión por haber recibido 100.000 libras de empresas privadas para hacer 'lobby' al Gobierno, lo que desataría una elección parcial para que sus votantes decidan si mantenerle o elegir a un nuevo diputado. Pero tras una cena con un amigo cercano de ambos, Johnson ordenó a su bancada votar la derogación del Comité y la exoneración de Patterson.

La votación se saldó con decenas de diputados 'tories' absteniéndose y una oleada de portadas de periódico -incluso de medios conservadores- acusándoles de volver a los años de la "corrupción Tory" que hundió el Gobierno de John Major en 1997 y les convirtió en "el partido desagradable", en palabras de Theresa May. El propio Major salió este fin de semana a atacar a Johnson por su actitud. Al final, Johnson dio marcha atrás en cuestión de horas: la mañana del viernes mandó a su portavoz a retirar la votación del día anterior y dejó caer a Patterson, que se enteró por medio de la prensa de que su carrera política se había acabado mientras hacía la compra en el supermercado.

Y el incendio parece que se extenderá varias semanas: este lunes se ha celebrado una sesión extraordinaria del Parlamento para debatir sobre el asunto, en la que múltiples diputados 'tories' han pedido a su líder, que estaba ausente del pleno, que pidiera perdón públicamente a la Cámara y a la ciudadanía británica. Además, la oposición exige investigar quién pago las vacaciones en Marbella que Johnson se pegó mientras las gasolineras de medio país estaban vacías. A eso se suma otra lista de escándalos que habían pasado algo desapercibidos hasta ahora, pero que están resucitando de golpe. Por ejemplo, el hecho de que 16 extesoreros del Partido Conservador, con donaciones de más de 3 millones de libras al partido, hayan acabado recibiendo un escaño en la Cámara de los Lores de manos de Johnson y sus predecesores.

Fin de la invulnerabilidad

En los últimos años, la oposición ha sufrido para hacer daño a Johnson, ya que estaba ensimismada en sus batallas internas y muy dividida: hay tres partidos a su izquierda, y el sistema electoral británico penaliza de forma brutal la división. Pero, si los demás no suben, Johnson está empezando a caer: este lunes se ha publicado la primera encuesta en casi un año que pone a los Laboristas por delante, junto a un fuerte crecimiento de los Verdes. Y ha empezado a sonar con fuerza la posibilidad de una coalición electoral entre Laboristas, Verdes y Liberales que minimice los efectos de la división.

Johnson, por su parte, está descubriendo una dura realidad. Durante 2019 y 2020, los ciudadanos le perdonaron casi todo ante la promesa de acabar con la tortura del Brexit cuanto antes. Da igual que atacara a la Justicia, que cerrara el Parlamento, que su jefe de Gabinete rompiera el confinamiento estricto para irse a 300 km de Londres, la mala gestión del virus o que incumpliera promesas a diestra y siniestra: sus votantes estaban agradecidos solo con que pusiera fin al culebrón del Brexit. Con el Brexit acabado, ahora Johnson ya no tiene donde esconderse. La única solución que parece haber encontrado es resucitar la crisis de las negociaciones del Brexit con la UE para resolverlas de nuevo. Las encuestas, por lo pronto, no parecen mostrar mucho entusiasmo por escuchar una repetición de los 'grandes éxitos' de su Gobierno. Ahora queda la duda de si tiene alguna canción nueva bajo la manga.

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Comentarios 3

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Que tropa de ineptos tenemos en occidente. ¿Será como castigo divino por colocarles a los rusos al borrachín de Boris Yeltsin …?.

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#1
Manuel
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Populista estúpido.

Puntuación 6
#2
roger
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El problema esta por ejemplo en que prometió expulsiones masivas de UK de inmigrantes e indeseables tras el Brexit e incluso la retirada de nacionalidad a muchos de ellos y no ha cumplido, se calcula que mas de un 80% de sus votantes tuvieron muy en cuenta esta promesa a la hora de votar.

Esto sumado a estado de la económica le hará perder las elecciones, si no cumple ya con lo que prometió.

Puntuación 6
#3