Economía

La desaceleración aparece ahora en Europa y amenaza la recuperación

  • Los precios siguen al alza mientras el rebote de actividad pierde tracción
  • Los expertos creen que la recuperación tendrá obstáculos en los próximos meses
Madrid

El riesgo de estanflación que empezó en Estados Unidos llega ahora a Europa tras la desaceleración de la recuperación en los países europeos mientras el alza de precios mantiene su escalada. Los últimos indicadores adelantados muestran una pérdida de tracción en el rebote Europeo, con España a la cabeza. Esta misma semana, el Instituto Nacional de Estadística recortó a la mitad el crecimiento del PIB durante el segundo trimestre del año. Además, los indicadores PMI europeos sorprendieron a todos los analistas al marcar mínimos de cinco meses en la actividad económica de la Unión Europea (UE). Mientras, la escalada de precios continúa imparable y no hay síntomas de corrección para los próximos meses.

El cóctel supone un elevado riesgo de estanflación -un escenario de bajo crecimiento, pérdida de empleo y escalada de precios- para la UE. Esta situación empezó ya a finales de verano en Estados Unidos. Ahora, se traslada a la economía europea. Según los últimos datos macroeconómicos, el rebote desacelera más de lo previsto.

La UE desacelera

Los resultados del dato adelantado del Índice de Gerentes de Compras (PMI) Compuesto decepcionaron también. El PMI Compuesto cayó más de lo previsto en septiembre, alcanzando un mínimo de cinco meses de 56,1, lo que indica el menor ritmo de crecimiento de la actividad empresarial del sector privado desde abril. El crecimiento desacelera así respecto a lo que era un ritmo excepcional hace unos meses, facilitado por la relajación de las restricciones de la sanidad pública. No obstante, el rápido cambio de rumbo desde el máximo de 21 años de 60,2 al comienzo del tercer trimestre ha sido ciertamente notable. Según IHS Markit, los costes para las empresas han aumentado a su ritmo más acelerado en 21 años al existir más demanda que oferta.

El desglose de las cifras ofrece una imagen similar de un crecimiento todavía sólido, pero que se modera rápidamente, tanto en los países como en los sectores. El PMI manufacturero cayó en septiembre a su nivel más bajo en siete meses (58,7), y el menor crecimiento de la producción está relacionado principalmente con las limitaciones de la cadena de suministro, que siguen pesando sobre la actividad manufacturera. Quizá sea más sorprendente la fuerte desaceleración del crecimiento de la actividad de los servicios, que pasó de 59 en agosto a un mínimo de cuatro meses de 56,3 en septiembre.

Descenso de la confianza

"Los descensos de los indicadores más prospectivos coinciden con nuestra valoración de que el crecimiento de la eurozona se moderará aún más en el cuarto trimestre, hasta el 1% trimestral, frente al 1,8% del tercer trimestre", apunta Ricardo Amaro, economista senior de Oxford Economics. "Los retrasos y la escasez de la oferta, así como el aumento de los precios, fueron factores importantes que explican el descenso de la confianza en el futuro hasta su nivel más bajo desde enero de 2021, en consonancia con nuestra evaluación de que los cuellos de botella de la oferta seguirán siendo un importante obstáculo para el crecimiento de la zona euro en los próximos meses", añade.

La inflación, en máximos

La inflación está en máximos de la década. La eurozona firma un 3%, el conjunto de la OCDE un 4,2%, y en Estados Unidos, de donde proceden las mayores señales de alarma, llega al 5,4%. El debate entre los analistas está ahora en si estas cifras continuarán en el tiempo y si el crecimiento del PIB podrá absorber este alza de precios.

La inflación podría mantenerse por un tiempo por encima del 5%, mientras que el crecimiento de la economía podría haber tocado techo. Ese es el principal temor. Hasta hace poco, los economistas habían puesto el foco más en los riesgos a medio plazo. Ahora ya se atreven a argumentar que la estanflación -aunque leve- ya está en marcha. Los precios están aumentando en las economías avanzadas, y el crecimiento se está desacelerando drásticamente, a pesar de los estímulos monetarios, crediticios y fiscales masivos.

El alza de precios ha provocado ya reacciones en el seno del Banco Central Europeo (BCE) y en la Reserva Federal americana (Fed), que están ahora divididos sobre la conveniencia de comenzar a replegar sus estímulos monetarios antes de que sea demasiado tarde. Pese a las voces de los halcones de ambos bancos centrales, que piden comenzar con la retirada, la incertidumbre sobre la recuperación mantiene el miedo a replegar los estímulos. Todo ello en un momento en el que hay un fuerte shock por parte de la oferta. Este cúmulo de estímulos -monetarios y fiscales-, de recuperación vigorosa y de oferta limitada amenaza con derivar en una inflación muy superior al crecimiento real del PIB, un fenómeno del que varios analistas alertaron de su posibilidad en el medio plazo.

En Estados Unidos, los analistas alertan de esta situación desde final de verano. El giro optimista de los analistas y políticos de Wall Street es que esta leve estanflación será temporal y durará solo mientras duren los cuellos de botella de la oferta. Sin embargo, las visiones más negativas predicen que los shocks en la oferta van a persistir a medio y largo plazo. Los más negativos destacan la tendencia hacia la desglobalización y el aumento del proteccionismo o la balcanización.

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La política de tipos negativos del BCE así como los préstamos a los gobiernos para endeudarse da lugar a inversiones poco productivas y al despilfarro: es el camino a al estancamiento y la inflación, la stanflación.

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