Economía

Así funciona la técnica de ahorro de 'base cero': cómo asignar un presupuesto a cada gasto

  • El objetivo es contabilizar cada euro que ingresamos y asignarlo para un propósito

Las distintas metodologías de ahorro en el marco de las finanzas personales se han puesto cada vez más de moda. Sin lugar a dudas, es una grata noticia, ya que implica un mayor conocimiento y percepción financiera en el día a día de las personas.

Sin embargo, entre tantas técnicas y metodologías, a veces cuesta encontrar una que encaje perfectamente con nuestras necesidades. Para aquello que saben que si algo no lo tienen medido va a acabar superándoles, puede ser especialmente buena la técnica de 'suma cero' o 'base cero'.

Ideada por los creadores de la aplicación You need a budget (Necesitas un presupuesto), esta metodología busca asignar cada euro que ingresamos a un gasto concreto o, mejor dicho, a la planificación de un posible gasto.

Cómo funciona el método de presupuestos con 'base cero'

La propuesta es sencilla: a final de mes todos nuestros ingresos deberían estar asignados. No debe sobrarnos nada de dinero. Esto puede parecer perjudicial al principio, pero lo cierto es que parte de nuestros ingresos han ido destinados a huchas de imprevistos que pueden ser tan segmentadas como queramos: averías del coche, mejoras en casa, gastos en tecnología, caprichos...

Dado que cada euro tiene una función, el presupuesto de suma cero puede ayudar a identificar las áreas en las que gastamos más de la cuenta y, por lo tanto, ayudar a evitarlo. Si gastamos más de lo que ganamos, esta estrategia puede ayudar a priorizar en qué debemos recortar también.

El primer paso para llevarlo a cabo es contabilizar nuestros ingresos mensuales.

En segundo lugar, debemos hacer una lista de todas las categorías en las que gastamos dinero: como vivienda, comida, diversión y transporte, y asignar límites de gasto a cada una.

El objetivo es contabilizar cada euro que ingresamos, recordemos, y asignarlo.

Si ganamos por ejemplo 1.000 euros al mes, entonces todas las partidas del presupuesto deben sumar 1.000, dejando 0 euros a final de mes. En estas partidas debemos incluir una llamada ahorro si queremos, o inversiones, donde contabilizar como 'gasto' también estos capitales.

Por ejemplo, de esos 1.000 euros, podemos destinar 500 a la hipoteca o alquiler, 200 para comida, 80 para ahorro, 100 para ocio, 20 para imprevistos del coche y 100 para suministros.

También se puede planificar los gastos irregulares o imprevistos de verdad añadiendo una categoría de gastos varios al presupuesto. No es necesario ser rígido. Si vemos que vamos a tener que cambiar de teléfono en poco tiempo podemos adaptar las categorías del presupuesto a las necesidades específicas en ese momento.

Es importante asegurarse de incluir también cualquier objetivo de ahorro o deuda que queramos pagar. De este modo, podemos asegurarnos de que una parte de los ingresos se destinan a estas partidas desde el principio, en lugar de esperar a ver lo que queda a final de mes en nuestra cuenta. Lo cual, no suele ser una buena idea.

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