Economía

El Banco de España prevé que la inflación siga en niveles "muy reducidos" en los próximos trimestres por el covid

  • Cree que solo habrá una recuperación "muy gradual" no exenta de riesgos
  • La entidad destaca el desplome en el precio de los servicios turísticos
Foto: EFE.

El Banco de España prevé que la inflación siga manteniendo niveles "muy reducidos" en los próximos trimestres ante al "acusado" impacto negativo de la pandemia de coronavirus y las medidas para contenerla, sin descartar además "riesgos a la baja" en los precios si la recuperación económica es menor a la esperada.

La institución señala en un artículo sobre dinámicas recientes y perspectivas de la inflación en España que los precios sólo exhibirán en los próximos meses "una recuperación muy gradual" si se disipa la aportación negativa del componente energético y la inflación subyacente recupera "un cierto pulso", en línea con la actividad.

En todo caso, el Banco de España afirma que no pueden descartarse "ciertos riesgos a la baja" sobre estas previsiones, derivados, entre otros factores, "de una recuperación económica más lenta que la prevista tanto en España como a escala global, de un posible desanclaje de las expectativas de inflación o de efectos más persistentes de la crisis sobre algunos servicios, como los vinculados al turismo, a la hostelería y al ocio".

Según subraya la institución que gobierna Pablo Hernández de Cos, la senda descendente que la inflación ha mostrado en los últimos meses refleja que el impacto combinado de distintos factores de oferta y demanda provocados por la pandemia "ha resultado ampliamente desinflacionario".

Así, el Banco de España señala que, aunque el estallido de la crisis sanitaria pudo originar "importantes disrupciones" en las cadenas de suministros que ejercieran una notable presión alcista sobre la inflación, al final éstas no han sido lo suficiente intensas o persistentes para verse reflejadas, con carácter general, en una aceleración significativa de los precios.

La institución aprecia un descenso "muy acusado" de las presiones inflacionistas como consecuencia del mayor grado de holgura en la economía y al mismo tiempo estima que otros factores internos y externos están ejerciendo una menor presión sobre los precios. Junto a ello, las presiones inflacionistas derivadas de las expectativas de inflación se han moderado en los últimos meses, especialmente entre empresas y consumidores.

La entidad destaca el desplome "sin precedentes" de los servicios turísticos y las bajadas de los alimentos y la energía

En su análisis, el Banco de España pone el acento en tres partidas concretas por su influencia en los precios: la energía, los alimentos y los precios de los servicios turísticos, que han sufrido un "desplome sin precedentes" como consecuencia del coronavirus.

En lo que respecta a la energía, el descenso de la demanda mundial de petróleo y de sus derivados llevó el precio del crudo a mínimos no alcanzados en los 30 últimos años a causa de la pandemia, siendo uno de los principales responsables de la acusada desaceleración del componente energético de la inflación en los últimos meses.

En el caso de los alimentos, mientras que durante el estado de alarma tuvo lugar en España una aceleración en los precios de la mayoría de los alimentos frescos y de algunos procesados, estas dinámicas se han mostrado "relativamente transitorias", de forma que en los últimos meses los precios de los alimentos han moderado su ritmo de crecimiento interanual, registrando tasas de avance similares a las observadas antes de la pandemia.

El Banco de España destaca que el hecho más significativo en cuanto a la evolución reciente de la inflación ha sido el "acusado" descenso de la inflación subyacente registrado desde el mes de julio, al que ha contribuido especialmente "la intensa desaceleración" de los precios de los servicios vinculados a la actividad turística.

Así, los precios de los paquetes turísticos se incrementaron en julio, en plena temporada alta, casi un tercio de lo habitual respecto al mes de junio, mientras que los precios de los servicios de alojamiento registraron en julio su primer descenso mensual en este mes, con una contracción del 11,5%, frente a un aumento medio del 4% en los últimos cuatro años.

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