Economía

Londres y Bruselas luchan contra el tiempo para decidir acuerdo post-Brexit

  • Pesca y soberanía siguen siendo los obstáculos
  • Londrés finalizará en 2028los subsidios agrarios basados en el sistema comunitario
El primer británico, Boris Johnson. Reuters
Londres

La enésima semana decisiva para el Brexit se halla al fin ante motivos fundados que obligan a Reino Unido y a la Unión Europea a resolver sus diferencias en materia de pesca y soberanía, o asumir que, tras 47 años de matrimonio de conveniencia, no es posible un marco estable de relación para su futuro por separado. A un mes del fin de la transición, el tiempo será, de nuevo, el factor que decidirá si hay acuerdo, por lo que los equipos negociadores mantienen maratonianas jornadas de trabajo en Londres, en sí buena señal, si no fuera porque los obstáculos son los mismos que desde hace meses, lo que cuestiona que haya margen para el compromiso.

Las conversaciones ya no tienen una agenda específica, ni reuniones sectoriales y, de momento, no está marcada conversación entre el primer ministro y la presidenta de la Comisión Europea. Boris Johnson y Ursula von der Leyen solo entrarán en escena cuando llegue la hora de la verdad: la de intercambiar concesiones que permitan vender cualquier acuerdo como una victoria o, la que determinará que el entendimiento es imposible, lo que llevaría a la segunda economía del continente a operar bajo la Organización Mundial de Comercio para el destino del 50% de sus exportaciones.

Estados miembro como Francia, Bélgica u Holanda han sugerido activar ya las contingencias para un escenario sin acuerdo, pero otros como Alemania consideran viable intercambiar acceso al mercado europeo, por derechos para la flota comunitaria en aguas británicas. El problema es que para Londres no es una cuestión económica, sino política y la oferta de Bruselas de devolver entre el 15 y el 18% de capturas ha sido desechada por "irrisoria".

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