Economía

La AIReF pide reducir los incentivos a la contratación y dirigirlos a colectivos de "baja empleabilidad"

  • Cree que los incentivos actuales tienen un efecto "modesto"
  • Se decanta por la cotización por ingresos reales de los autónomos
Foto: Getty.
Madrid

Los incentivos a la contratación no son suficientes para cambiar el panorama laboral y empujarlo a unas coordenadas aceptables en cuanto al desempleo y la temporalidad, parámetros demasiado elevados en la última década. Es la conclusión del estudio de la segunda fase del Spending Review 'Incentivos a la contratación y al trabajo autónomo' elaborado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) que anima al Estado a redirigir los esfuerzos para acortar el número de incentivos y llevarlos a colectivos de baja empleabilidad.

En dicho estudio, la AIReF ha analizado siete tipos de incentivos diferentes que se encaminan en buena parte a la contratación indefinida y el empleo autónomo y que supusieron un gasto de 2.000 millones de euros en 2018. Un desembolso de las arcas públicas que no fue del todo eficiente, ya que el efecto de estos incentivos fue "modesto" y no perdurable en el tiempo.

"Los incentivos deben constituir una herramienta orientada a mejorar la empleabilidad de determinados colectivos, pero en ningún caso sustituyen a las reformas necesarias para combatir la elevada temporalidad y el alto nivel de desempleo que caracterizan al mercado laboral español", relata la AIReF, que sí reconoce que los incentivos analizados pueden contribuir al aumento del empleo en épocas de crisis.

Por eso, la AIReF se muestra partidaria de reducir los incentivos, homogeneizar los requisitos a las empresas, simplificar el sistema y, una vez logrado todo eso, centrar esfuerzos en distribuir esos incentivos a colectivos muy concretos con baja empleabilidad. Este conjunto de baterías, cree la AIReF, conseguiría que los incentivos fuesen más atractivos para las empresas (por su facilidad de acceso) y para los trabajadores (porque se podría aumentar su cuantía económica).

Además, el organismo se ha declarado a favor de vincular los incentivos a programas de formación, aunque con ciertas condiciones, como la mejora de la calidad de la formación, así como su relación directa con el mercado laboral.

La entidad pide ir hacia un sistema de cotizaciones por ingresos reales para los autónomos

La AIReF ha elogiado que la tarifa plana para autónomos puede contribuir a la supervivencia inmediata de los emprendedores, pero la rechaza en términos globales porque solo es últil para trabajadores con poco tiempo de desempleo y formación media-alta. Así, la autoridad fiscal invita al Gobierno a establecer el sistema de cotización por ingresos reales, una medida que se está debatiendo durante los últimas semanas entre el Ministerio de Seguridad Social y las principales asociaciones de autónomos, entre las que hay divisiones en sus posturas.

Respecto al contrato de apoyo a los emprendedores, que fue derogado en 2018, el análisis de la AIReF es que solo cumplió parcialmente con su objetivo de conseguir empleos estables y potenciar la cultura empresarial, además de fracasar en su llegada a las clases más vulnerables, que se quedaron fuera de sus efectos beneficiosos.

La AIReF propone remodelar los contratos de formación (y su componente formativo) para que las empresas aumenten su uso. En ese sentido, el organismo incide en que los incentivos por conversión a contratos indefinidos tuvieron un efecto "pequeño".

Por último, la AIReF (tras un análisis de los incentivos regionales, no estatales) descarta que los incentivos a la contratación de personas con discapacidad aumenten esa contratación, aunque sí ha percibido que fomentan la permanencia de los empleados ya contratados. En base a esto, propone rediseñar estos incentivos "poniendo el foco en los colectivos con especiales dificultades, especialmente en el empleo protegido".

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