Economía

La UE tiende la mano a Trump en busca del deshielo arancelario con EEUU

  • Bruselas trata de iniciar el deshielo de la pugna comercial con EEUU
  • Los gravámenes de Whasington a la UE tienen un valor de 7.500 millones
El presidente de EEUU, Donald Trump, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. eE
Nueva York

La Comisión Europea ha convertido la langosta viva y congelada procedente de Estados Unidos en una herramienta diplomática clave para templar las tensiones comerciales con la Administración del presidente Donald Trump. De esta forma, Bruselas presentó el martes su propuesta oficial para rebajar múltiples aranceles, principalmente a los crustáceos marinos estadounidenses, en la que se postula como la primera reducción negociada entre ambos aliados en más de dos décadas.

Un tímido guiño no libre de significado ante la inminente decisión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) sobre los subsidios del gobierno de EEUU al fabricante aeronáutico Boeing. Un revés que permitirá a la Unión Europea responder a los gravámenes de entre el 15% y el 25% que Washington aplica a productos europeos por valor de 7.500 millones de dólares al hilo de un caso similar sobre los subsidios de España, Francia, Alemania y Reino Unido a Airbus.

A mediados del pasado agosto, Trump no cumplió con su amenaza de elevar los aranceles por estos menesteres pero mantuvo un profundo malestar entre los sectores patrios afectados por estos gravámenes, sobre todo, al sector agroalimentario y el mundo del vino español. En definitiva, la estrategia de carrusel empleada por su gobierno, que permite cambiar los productos y países damnificados por estas represalias cada 180 días, genera divisiones entre los propios estados miembros y ponen de manifiesto la falta de diplomacia proactiva por parte del Gobierno de Pedro Sánchez y la Unión Europea.

Sin embargo, el pasado 21 de agosto, la UE anunció su intención de eliminar aranceles a las importaciones de langosta viva y congelada procedente de EEUU, productos de los que se exportaron 94,3 millones de euros a territorio comunitario en 2017. A cambio, la mayor economía del mundo reducirá un 50% sus tasas arancelarias a una serie de productos europeos entre los que se incluyen comidas preparadas, vajillas de cristal, productos de tratamiento de superficies, cargas propulsoras, mecheros y partes de mecheros.

Decisiones cuyo objetivo es incrementar el volumen de acceso estadounidense al mercado europeo y viceversa en unos 200 millones de euros al año aplicando las reducciones de forma retroactiva, desde el pasado 1 de agosto. En la propuesta que envía al Parlamento y al Consejo, la Comisión Europea señaló que se trata de "un primer paso para reducir tensiones comerciales bilaterales y para apoyar la resolución de disputas en curso", en referencia al proceso en la OMC para valorar la legalidad las ayudas de Estado europeas a Airbus y estadounidenses a Boeing.

"Ambos ganan"

El vicepresidente ejecutivo de la CE, Valdis Dombrovskis, que desde este martes es comisario designado de Comercio, señaló en un comunicado que se trata de un acuerdo con el que "ambas partes ganan" y dijo que Bruselas ve en el pacto "un paso importante hacia la mejora de la relación" con EEUU. "Seguimos dispuestos a profundizar en la relación transatlántica donde sea posible", incidió Dombrovskis.

Eso sí, su homólogo, el representante comercial de EEUU, Robert Lighthizer, ya avisó el pasado 12 de agosto que ni la UE ni los estados miembros han tomado las acciones necesarias para cumplir con las decisiones de la OMC por el caso Airbus. De esta forma se determinó que las enmiendas a los contratos de ayudas al lanzamiento del Airbus A350 XWB en Francia y España "no implementan" las recomendaciones del organismo multilateral para retirar las subvenciones recibidas por el gigante aeronáutico.

No obstante, EEUU está comprometido a lograr una resolución a largo plazo para esta disputa. Lighthizer dijo estar en negociaciones para comenzar un nuevo proceso con Bruselas en un esfuerzo por llegar a un acuerdo "que remedie la conducta que perjudicó a la industria de la aviación y a los trabajadores estadounidenses".

A falta de una pronta resolución, la decisión de la Administración Trump de conservar el arancel del 25% que pesa sobre el aceite de oliva envasado y a la aceituna verde de origen español, España queda en una situación de desventaja competitiva a los olivareros españoles frente a otros productores europeos como Italia, Grecia y Portugal. Al mismo tiempo, desde el pasado octubre, los vinos, excepto los espumosos, con una graduación alcohólica inferior o igual al 14% de volumen y en envases de dos litros o menos procedentes de nuestro país se han visto gravados con un arancel adicional del 25%.

A expensas de lo que pueda ocurrir en el ámbito de los subsidios aeronáuticos, con pocas probabilidades de lograr un acuerdo comercial de largo alcance dado que las elecciones presidenciales en EEUU se celebrarán el próximo 3 de noviembre, otro ámbito de preocupación se extiende a las posibles represalias derivadas de los impuestos a los servicios digitales.

Amenaza de aranceles

Si EEUU y Europa no llegan a un acuerdo antes de finales de año, una nueva remesa de aranceles e impuestos comenzará a pesar sobre la anémica recuperación económica mundial. El pasado mes de julio, los ministros de Finanzas y banqueros centrales del G20 reconocieron que la pandemia de coronavirus ha retrasado el trabajo hacia un plan internacional, pero esperan lograr propuestas concretas antes de su próxima reunión en octubre.

La Administración Trump sostiene que este tipo de impuestos discriminan contra empresas tecnológicas estadounidenses como Google, Facebook y Apple. Washington ya inició en junio una investigación contra España, Italia, la Unión Europea, Reino Unido, Austria, Brasil, la República Checa, India, Indonesia y Turquía bajo el auspicio de la Sección 301 de la Ley de Comercio del país, que permitirá imponer aranceles como represalia a este tipo de gravámenes.

EEUU también aumentó la presión sobre Francia, que ya aprobó una fiscalización del 3% a los servicios digitales pero demoró su activación, con el anuncio de aranceles adicionales del 25% sobre importaciones galas valoradas en 1.300 millones de dólares. No obstante, al igual que París, el gobierno de Trump retrasó su implementación. De momento, hasta el próximo 6 de enero de 2021.

comentariosforum0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin