Economía

La oposición a Boris Johnson maniobra para convocar elecciones en diciembre

  • Los partidos esperan la decisión de la UE sobre la extensión del Brexit
El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson. Autor: Reuters.
Londres

Boris Johnson acomete esta jornada el tercer intento de convocar un adelanto de las generales, consciente de que, como anteriormente, resulta más que improbable que el Parlamento le conceda el apoyo de dos tercios necesario desde la reforma electoral introducida en 2011 por el bipartito. Ante la negativa del Laborismo a aceptar el envite hasta que el riesgo de un Brexit sin acuerdo haya quedado completamente descartado, el primer ministro británico estudia vías alternativas para garantizar los comicios antes de final de año, una aspiración a la que se han sumado los más inesperados colaboradores, los liberal-demócratas y los nacionalistas escoceses, dispuestos a concedérselos, si Johnson renuncia a tramitar la legislación para la salida de la UE.

El premier la había vinculado a las urnas, como dos elementos complementarios: Westminster tendría más tiempo para analizar el proyecto de ley, como demandaba, a cambio de aceptar su órdago electoral el 12 de diciembre. El problema es que en la partida de ajedrez en la que se ha transformado la Cámara de los Comunes, cada movimiento reclama una anticipación estratégica que limita el margen de los contendientes, que ven sus opciones reducidas a la debilidad del rival.

La de Johnson es obvia, dadas las constricciones de un modelo electoral que lo mantiene atrapado en el Número 10 y sin mayoría para ejecutar su propuesta de divorcio; pero la oposición tampoco ha sabido capitalizar la vulnerabilidad del ejecutivo. Ante su patente falta de unidad y la evidente división que inmoviliza al Laborismo, los liberal-demócratas, quienes se han beneficiado de su ideario anti-Brexit, y el Partido Nacional Escocés (SNP), tercera fuerza en Westminster, le han tomado la delantera a Jeremy Corbyn con un ofrecimiento que, dado la parálisis, ofrece un innegable atractivo a Downing Street

Su invitación es simple: eliminar de la Ley de Mandatos Parlamentarios Fijos, la obligación de recabar un respaldo de dos tercios para disolver las cámaras y permitir que una mayoría simple convoque los comicios el 9 de diciembre, tres días antes de la fecha sugerida por Johnson. La maniobra pretende recoger el guante electoral lanzado el jueves, pero bajo los términos del Parlamento, sin despachar aceleradamente la ley que guiará la ruptura con la UE y, crucialmente para el Gobierno, potencialmente sin incómodas enmiendas, como la de abrir el voto a los británicos de 16 y 17 años.

La maquinaria del Número 10 ha reconocido que el premier podría considerar una apuesta "similar". De momento ya se ha hecho pública la decisión de la Unión Europea, que en la mañana de este lunes han aprobado otorgar una prórroga de tres meses, hasta el 31 de enero de 2020, que podría acortarse si el Parlamento británico llega antes a algún acuerdo.  En la reunión de hoy, la clave a recordar es que, en territorio británico, todos los caminos conducen a las urnas, puesto que, de no asegurarlas esta semana, el Ejecutivo prevé lanzarse a una ofensiva implacable hasta lograr una convocatoria con la que aspira a recuperar la hegemonía y materializar su fórmula de Brexit.

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