Economía

La desinflación se apodera de la Eurozona: el IPC vuelve a defraudar y marca mínimos de 2016 tras caer el 0,9%

  • La desinflación es un periodo de precios que suben cada vez menos
  • El peligro es que la debilidad económica siga reduciendo al avance del IPC
  • Lo que es hoy una deflación, mal gestionada, puede convertirse en deflación
Foto de Alamy

Los precios en la zona euro siguen de capa caída. El IPC armonizado ha caído al 0,9% en el mes de septiembre, mínimos no vistos desde 2016. El dato ha quedado por debajo de lo vaticinado por los expertos, cuyo consenso otorgaba un IPC armonizado del 1%. A pesar de los esfuerzos del Banco Central Europeo, los precios siguen una tendencia a la baja (aunque todavía en positivo) que es reflejo de la debilidad industrial del bajo crecimiento del Viejo Continente y otros factores estructurales de compleja solución.

La desinflación es un periodo caracterizado por una descenso en el crecimiento de los precios, pero sin que estos lleguen a caer (tasas negativas) de forma prolongada. Esto último sería ya considerado como deflación

Ber Colijn, economista senior de ING para la Eurozona, comenta en una nota que "los pequeños movimientos de la inflación en septiembre demuestran que el entorno de precios actual es mediocre".

Este experto cree que "es probable que los efectos del precio de la energía aumenten la inflación algún mes próximo, pero eso no dará como resultado un movimiento sostenible hacia el objetivo del 2% del BCE. La imagen subyacente de la inflación sigue siendo débil, ya que los impulsores de la inflación han comenzado a suavizarse recientemente. Esto se debe, en parte, a la evolución más débil de los precios al productor, pero también se relaciona con disminuciones significativas en las expectativas de precios de venta de las empresas en los últimos meses", asegura este economista.

Aline Schuiling, economista de ABN Amro, cree que estos datos evidencian que la zona euro vive una desinflación que continúa. "Esperamos que la inflación general continúe bajando en los próximos meses... Se espera que la inflación subyacente, que se ha mantenido estancada en un nivel cercano al 1% desde finales de 2016, baje para finalizar el próximo año en torno al 0,8%, ya que la debilidad continua en la demanda, lo que deprime aún más las presiones subyacentes", asegura la economista del banco holandés.

La nota levemente positiva ha sido el minúsculo incremento de la inflación subyacente (no pondera alimentos frescos ni energía). No obstante, el incremento ha sido solo de una décima respecto el mes anterior hasta el 1%. "La dinámica de los precios subyacentes también permanece moderada, con una inflación subyacente solo marginalmente superior en septiembre (al 1% desde el 0,9% en agosto) y en línea con el promedio de los últimos cinco años", destaca Gary Duncan, economista de Oxford Economics.

Sin fortaleza los precios no suben

"El riesgo aquí es que la debilidad en la economía de la Eurozona persiste, como quedó claro por los datos negativos de la encuesta de gerentes de compras finales para la industria manufacturera también publicada esta mañana, y que esto podría provocar otro período prolongado de inflación moderada", señala este experto.

Aunque la desinflación de los precios en la Eurozona se debe en parte a la caída sobre las expectativas inflación, lo cierto es que "la debilidad de la inflación subyacente continúa subrayando la necesidad de un estímulo monetario y fiscal para apuntalar la economía y las perspectivas de inflación", comenta el experto de Oxofrd Economics.

El BCE ha profundizado en los tipos de interés negativos y ha reanudado las compras netas de bonos. El objetivo es fomentar el crédito aumentando la liquidez y penalizándola para que los bancos presten a precios baratos (bajos tipos de interés). Con un mayor crecimiento del crédito se puede conseguir un incremento de la inversión y del consumo que a su vez empuje al alza a los precios, algo que por ahora no se ha logrado de forma sostenida en el tiempo.

Tras meses de desaceleración de la demanda exterior y de recesión del sector industrial, los últimos datos publicados dejan entrever que la demanda doméstica (hasta ahora el pilar que ha mantenido en territorio expansivo a la economía de la zona euro) empieza a flaquear. Era cuestión de tiempo que el comercio internacional y los malos datos industriales afectasen al consumidor y a la inversión de las empresas, ese momento ha llegado y la economía de la zona euro podría sufrir algo peor que un crecimiento débil.

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