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El plan de repatriación de Macron se tambalea por las ayudas públicas de Bruselas

La Comisión Europea bloqueará cualquier ayuda pública ofrecida por un gobierno comunitario a una empresa para atajar las consecuencias de la pandemia de coronavirus si está condicionada a la relocalización de la actividad de la sociedad al país que concede el apoyo público.

Este movimiento tiene un receptor principal: el Gobierno francés. El ministro de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, advirtió a las automovilísticas a mediados de mayo que si querían recibir ayudas públicas necesitarían repatriar la producción de sus vehículos.

"La industria automovilística francesa se ha deslocalizado demasiado y debe echarse atrás". La repatriación de la producción, según aseguró Le Marie en una entrevista con BFM Business, debe ser "la contrapartida" a las ayudas que el Estado francés conceda a las automovilísticas galas para superar la presente coyuntura.

Bruselas ha salido al paso de estos movimientos nacionalistas por parte del Gobierno de Emmanuel Macron. Así consta en la nueva flexibilización de las reglas europeas sobre ayudas de Estado que adoptó este lunes el Ejecutivo comunitario. En esta nueva modificación, la Comisión señala que las ayudas "no estarán condicionadas al traslado de una actividad de producción o de otra actividad del beneficiario desde otro país perteneciente al Espacio Económico Europeo (EEE) al territorio del Estado miembro que concede la ayuda".

Esta condición, añade el texto, "parece que sería perniciosa para el mercado interior", y eso "con independencia del número de puestos de trabajo perdidos realmente con el establecimiento inicial del beneficiario" en el mercado único.

El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció el pasado 25 de mayo un plan para incentivar al sector de la automoción patrio. Este programa contaba con una dotación presupuestaria de 8.000 millones de euros. De ellos, 7.000 millones irán destinados a la producción de vehículos eléctricos en Francia en los próximos cinco años y otros 1.000 servirán para incentivar la demanda. Para entonces, Macron quiere que en su país se produzcan un millón de vehículos electrificados.

Y es que el Estado francés es juez y parte de la situación por la que atraviesa la industria de la automoción. Así, Francia posee el 15% del accionariado del Grupo Renault. Dicho consorcio ha recibido un préstamo garantizado de 5.000 millones de euros para paliar los efectos de la pandemia del coronavirus. Además, el Estado francés posee el 6% de la fusión de PSA y FCA -una fusión que está siendo analizada por la Comisión Europea con el objetivo de evitar una competencia desleal en el mercado de las furgonetas-.

Como gesto de buena voluntad, Renault aceptó el ingreso en la alianza franco-alemana de baterías junto a PSA, una idea que no convencía al principio al fabricante al no querer compartir un proveedor con su rival. Además, la marca del rombo, que desvelará hoy el futuro de la Alianza que comparte con Nissan y Mitsubishi, se ha comprometido a trasladar la producción de los motores eléctricos de la Alianza a la fábrica de Cléon (Normandía), una actividad que hasta ahora se venía produciendo en China.
 
PSA, por su parte, anunció que el Peugeot 3008 se produciría en la planta francesa de Sochaux. Esta decisión implica que todas las motorizaciones de este modelo (desde las versiones términas hasta el eléctrico) se producirán en Francia.

Principales cambios

Preguntada por esta enmienda, una portavoz del Ejecutivo comunitario ha explicado que incluir este tipo de condiciones en las ayudas de Estado concedidas en el marco de la pandemia sería "particularmente dañino" para el mercado interior y "la Comisión no puede aprobar ayudas que distorsionen injustificadamente la competencia" en la UE.

Esta aclaración se enmarca en la tercera enmienda al Marco Temporal de Ayudas de Estado que Bruselas ha aprobado formalmente tras haber lanzado una consulta a los Estados miembros al respecto el pasado 12 de junio.

La nueva flexibilización de las reglas comunitarias sobre ayudas de Estado busca incentivar al sector privado a participar junto con gobiernos en la recapitalización de empresas afectadas por la pandemia de coronavirus.

Renault recortará 14.600 empleos en todo el mundo

La automovilística francesa Renault presentó a finales de mayo su plan de reestructuración de cara a los próximos tres años, con el que pretende ahorrar 2.150 millones de euros, a través del recorte de 14.600 empleos en todo el mundo y de una reducción del 17,5% de su capacidad productiva para 2024.

De estos recortes se salva España, que cuenta con un total de 11.000 empleados en las cuatro plantas que Renault tiene ubicadas en Valladolid (dos factorías), Palencia y Sevilla.

Así lo afirmó la consejera delegada interina de Renault, Clotilde Delbos, en la presentación de esta estrategia a medio plazo. Este plan, que será una continuación de otro que prepara la compañía a largo plazo ante la llegada de Luca de Meo a la dirección, afecta directamente a Francia, con la reducción de 4.600 puestos de trabajo, y de otros 10.000 en el resto del mundo.

Además, Renault redimensionará sus capacidades industriales. La idea de la marca gala es revisar la capacidad mundial de producción de forma que para 2024 esta se sitúe en 3,3 millones de vehículos, en comparación con los 4 millones de 2019, lo que supondría una reducción del 17,5%.

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