Buen Gobierno y RSC

Las redes sociales, nuevo peligro para el gobierno de las empresas

  • El 63% de los líderes de multinacionales asegura que son una prioridad en el Consejo
  • El 60% de los directivos teme la manipulación del mercado con 'fake news'
Foto: Archivo

La actividad en redes sociales se ha convertido en un factor conflictivo, presente en un 27% de los incidentes más significativos que han sufrido las compañías globales en los últimos 12 meses, según los datos revelados por el último informe de Global Fraud and Risk Report publicado por Kroll, una división de Duff and Phelps, empresa dedicada a las soluciones de mitigación de riesgos, investigaciones, compliance, ciberseguridad y soluciones de seguridad y respuesta a incidentes.

Para la elaboración del informe, Kroll encargó a Forrester Consulting que realizara una encuesta en línea a 588 altos ejecutivos, que tienen la responsabilidad o la participación significativa en la determinación de las estrategias de gestión de riesgos de sus organizaciones. Los encuestados provenían de 13 países y regiones y diez industrias enumeradas en el contenido. El 92% de las organizaciones opera en más de un país, y el 55% tiene ingresos anuales de 1.000 millones de dólares o más. La encuesta se realizó en marzo y abril de este año.

Así, se desprende del informe, que casi dos tercios (63%) de los líderes de compañías internacionales encuestados dijeron que las redes sociales fueron una prioridad significativa cuando desarrollaron la estrategia de defensa para sus organizaciones. El informe revela que estas firmas se enfrentan hoy a un panorama más amplio de riesgos, a medida que las organizaciones buscan abordar las amenazas digitales emergentes y lidiar con la complejidad de los problemas de reputación y temas regulatorios.

El riesgo más común, que sufren el 39% de las compañías, es la filtración de información, un tipo de problema en el que destaca el crecimiento interno de las amenazas a la propiedad intelectual, a los secretos comerciales y otra información confidencial. En la encuesta realizada el año pasado el robo de información, la pérdida de datos fue el tipo de fraude que más prevaleció, por primera vez en diez años, siendo un 29% de los encuestados los que respondieron que se habían visto afectados por este tipo de incidentes.

El robo de datos y el daño reputacional causados por la relación con terceros es el siguiente riesgo destacado en la lista de incidentes significativos, con el 29% de los encuestados afectados este año. El fraude externo también supuso un problema importante, con un 28%.

El gran peligro

Los resultados de la encuesta confirman que las amenazas pueden originarse desde cualquier punto de la red de relaciones de una organización. Casi el 13% de los diversos tipos de incidentes fueron cometidos por actores desconocidos, y a menudo su porcentaje fue de un solo dígito. En general, las amenazas provienen de las personas que están dentro de la organización y de las que están dentro de las demás organizaciones de su red. Al mismo tiempo, si bien las amenazas pueden provenir de cualquier parte, es más probable que ciertos tipos de amenazas provengan de ciertos actores, como los empleados, que más que cualquier otra entidad son responsables del fraude interno y de las fugas de información. Los resultados del informe revelan que este grupo perpetra la mayor parte de los robos de datos. Además, los empleados son una fuente importante de daños a la reputación y la principal fuente de sobornos y corrupción.

Este último punto sirve como un recordatorio de que mientras que las regulaciones contra el soborno y la corrupción se centran típicamente en la tercera parte de la población, por lo general, estos incidentes requieren de un participante dispuesto a ello en la organización.

Los terceros, como los socios de joint ventures, proveedores y vendedores, pueden ser considerados como híbridos de entidades internas y externas, y esta naturaleza híbrida se evidencia en la amplia gama de incidentes en los que intervienen. Por ejemplo, los terceros son la principal causa de daños a la reputación, de acuerdo con su posición externa. El daño a la reputación siempre ha sido un riesgo de trabajar con terceros, pero ahora ese riesgo se ha visto acentuado por una mayor sensibilidad pública a la reputación por parte de las asociaciones, y amplificado por la constante vigilancia ciudadana a través de las redes sociales.

Los terceros son también la principal fuente de problemas derivados de las sanciones y los aranceles, lo que demuestra el efecto dominó de estas políticas. El acceso interno concedido a terceros les permite ser los principales la causa de la falsificación, así como a los autores más importantes de robo de datos. Finalmente, son un vector primario de la actividad de los medios de comunicación social adversarios, en segundo lugar después de los competidores de una organización.

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