Deporte y Negocio

Los dos frentes de batalla en los que el fútbol femenino español se juega su futuro en tres meses

  • El modelo de liga y el convenio colectivo llegan a un momento crítico
  • Las posturas de federación y patronal, aún muy lejanas sin visos de cercanía
  • Las futbolistas, figuras más perjudicadas de esta situación de incertidumbre
Foto: Europa Press.
Madrid

El tramo final de la temporada, en el que se deciden los títulos, será especialmente clave para el fútbol femenino español, que se juega en los despachos su modelo económico y deportivo. Así, en las próximas semanas, como máximo en tres meses, hasta la finalización del curso, se enfrenta a resolver los dos grandes dilemas que determinarán su futuro: firmar el convenio colectivo que regule, por fin, las condiciones económicas de las jugadoras y definir la estructura de competición. Dos cuestiones que van de la mano porque sus implicaciones se cruzan.

Con tan solo cinco jornadas para el final de la Liga Iberdrola (que actualmente domina el Atlético de Madrid, tres puntos por encima del Barcelona), los clubes no saben en qué tipo de competición jugarán el próximo curso, si habrá un torneo único o dos, y bajo qué regulación laboral lo harán. La irrupción de la Federación Española de Fútbol (RFEF) anunciando la creación de una nueva liga, la oficial a ojos de UEFA y FIFA, cambiará el statu quo en el fútbol femenino.

La puesta en escena de un nuevo modelo de liga y las dudas en cuanto a la inscripción de las escuadras marca de manera irremediable el calendario por la negociación del que sería primer convenio colectivo en la historia del 'fut-fem' español. Porque los clubes, que estudian una propuesta final de los sindicatos (AFE, Futbolistas ON y UGT) para instaurar una serie de condiciones base para las jugadoras, no saben en qué situación se encontrarán en tan solo tres meses. De lo que suceda con el pulso RFEF-ACFF (la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino, patronal) dependerá su futura situación económica. Estar o no en una liga oficial puede suponer el mantenimiento o la pérdida de patrocinadores y, por lo tanto, fuentes vitales de financiación que repercutan en mejoras para las jugadoras.

La propia ACFF, en un comunicado remitido el miércoles, lo dejaba entrever: "La incertidumbre del escenario presentado por la RFEF en el cual se desconocen, entre otros muchos aspectos, las vías de financiación con las que contaría la competición, pone en evidente peligro la negociación de cualquier tipo de convenio". La patronal ha pedido nuevas reuniones con la RFEF e incluso la intervención del Consejo Superior de Deportes.

Las futbolistas, obligadas a una labor de espera mientras reclaman mayor rapidez en la aprobación de un convenio necesario para su consolidación laboral

Todos los actores se mantienen en una actitud de espera. La de los clubes, que dijeron 'no' a la propuesta de liga de la RFEF, con dos divisiones de 16 equipos cada una. Un total de 14 de escuadras de Primera (todas menos Athletic y Barcelona, no inscritas en la ACFF) y 35 de Segunda rechazaron el nuevo modelo. La RFEF asevera que estos conjuntos siguen estudiando el asunto.

También espera la ACFF, que a la vez revisa el pliego de requerimientos de los sindicatos, a los que deben dar una respuesta el 10 de abril en un clima que ha calificado como de "preocupación". Y lo más importante: también esperan las jugadoras, que reclaman insistentemente la aprobación de un convenio que consolide su situación y elimine las potenciales situaciones de precariedad laboral y falta de coberturas sociales.

Fuentes de la RFEF reconocen cierto "optimismo" y expresan su disponibilidad al diálogo e insisten en que su objetivo es conseguir un consenso con todas las partes implicadas para que en su nuevo proyecto de liga haya cabida para todos. Matizan que la iniciativa para remodelar la liga femenina parte de una premisa: la actual competición fue muy positiva en el pasado pero, en su opinión, no funcionará en el futuro. No desean que existan dos ligas a la vez, pero no aseguran que esto se pueda evitar.

Fortalecer el fútbol base y asegurar ciertas condiciones económicas para las jugadoras son cuestiones primordiales para la RFEF, que ha dialogado con los clubes, a los que ha invitado a mesas de trabajo, y la ACFF. El intercambio con la patronal se antoja como el más difícil, pero también como uno de los factores más importantes. Porque los derechos de televisión están en juego y tienen efectos sobre el convenio colectivo.

En febrero, la ACFF ofreció a los sindicatos cumplir con un salario mínimo de 20.000 euros para las jugadoras si conseguía comercializar los derechos de TV. Un mes después, anunciaba un acuerdo con Mediapro por nueve millones de euros y tres temporadas. Un pacto que la RFEF no considera válido, ya que no hace referencia a la nueva competición y no tiene en cuenta a Barcelona y Athletic, que no están dentro de la ACFF. Insiste en la apertura al diálogo en esta materia, incluso no descarta que se pueda acogerse al pacto con Mediapro, pero avisa: los derechos de TV todavía "no están adjudicados". Sí lo estaría la permanencia de Iberdrola como patrocinadora oficial del torneo, ya que firmó con la "competición oficial".

Una posición radicalmente diferente a la de la ACFF, que defiende su potestad para comercializar lo que considera derechos de los clubes. También difiere a la de la RFEF respecto a Iberdrola. En este sentido, fuentes cercanas a la patronal expresan la seguridad de mantener a la eléctrica como patrocinadora, con la que firmaron en 2016. Al igual que la federación, la ACFF confirma su absoluta apertura al diálogo, pero la situación actual de es una gran distancia entre las posturas mantenidas.

En el aire, la definición de un modelo de negocio, las cuentas de varias decenas de clubes y, por encima de todo, las condiciones de las futbolistas, pendientes de poder gozar de un texto que asegure las relaciones con sus empresas en cuestión de salario, vacaciones, protocolos de lactancia y embarazo, casos de incapacidad temporal o prevención y protección contra el acoso.

Con la federación y la patronal enfrentadas, un convenio colectivo pendiente de una situación estancada y muchas preguntas sin respuesta, las futbolistas españolas reclaman rapidez (y así lo han transmitido los sindicatos, que desean que el problema se solucione cuanto antes) para abandonar, de una vez por todas, una incertidumbre que se ha instalado en todas las áreas de su parcela profesional.

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