Deporte y Negocio

Revuelta interna en el gran sindicato del fútbol: tambores de guerra en AFE

  • Un sector de la junta directiva pide la dimisión de David Aganzo
  • Ha reunido firmas para la convocatoria de elecciones anticipadas
  • De telón de fondo, la sombra de Luis Rubiales sobre los críticos
David Aganzo, presidente de AFE. Foto: AFE.
Madrid

El sindicato mayoritario del fútbol vive tiempos de crisis interna. AFE (Asociación de Futbolistas Españoles), que hace dos meses mostraba una imagen de unidad en la aprobación por unanimidad de sus cuentas y presupuestos, se ha visto dividida en dos corrientes y se enfrenta a la posibilidad real de unas elecciones anticipadas para decidir el futuro de David Aganzo como su presidente...con la sombra de la Federación Española de Fútbol (RFEF) como telón de fondo.

Bajo el nombre de AFE Unidos y su plataforma AFE es de los FUTBOLISTAS, un grupo de afiliados del sindicato ha protestado contra la gestión del dirigente y se ha movilizado para forzar su salida, que solo puede darse a través de elecciones convocadas por una asamblea extraordinaria que ya han pedido con la entrega de 1.107 firmas (se necesitan el 10% de todos los afiliados, en torno a 9.400) pendientes de verificación.

Tres son las razones. La primera es lo que cuatro de los doce miembros de la Junta califican como ausencia de comunicaciones por parte de Aganzo respecto a las decisiones y dinámicas del día a día en el sindicato de las que discrepaban. Esta corriente asegura que pidió explicaciones en diferentes ocasiones recibiendo silencios o respuestas por escrito que no fueron satisfactorias. Tras ellas, decidieron pedir la dimisión del presidente (y de toda la Junta) para la convocatoria de elecciones.

Este desencanto se escenificó más de un mes después de que el sindicato aprobase con un 99,84% la gestión de Aganzo al frente de AFE. El sector crítico niega que se haya producido un cambio de parecer, sino que se aparcó esta exigencia de responsabilidades hasta que se resolviesen las elecciones sindicales celebradas en mayo, con el fin de no perjudicar a la organización. "Estamos en contra de muchas decisiones desde hace meses", explica Jesús Barbadillo, 'Jesule', en declaraciones a este periódico.

La segunda es la creación de un Comité Ejecutivo formado por miembros de la Junta Directiva, que habría delegado parte de sus funciones en un grupo de cinco dirigentes cercanos a David Aganzo, que también forma parte de él. AFE Unidos denuncia que la Junta se reunió de manera irregular y hace hincapié en lo que, a su juicio, es ya una tendencia: el mandato implacable de David Aganzo y su círculo de confianza, dejando fuera de la toma de decisiones a un grupo determinado de afiliados y "vaciando de contenido la Junta", tal y como reprocha Barbadillo.

En este punto, AFE argumenta que todas las decisiones de la Junta Directiva son colegiadas y tomadas por mayoría, por lo que no pueden ser calificadas de ilegales. Resumen que, simplemente, el bando crítico perdió estas votaciones.

La última razón es el despido, sin comunicación a la Junta, de varios trabajadores (AFE Unidos estima en 16 las salidas en los últimos meses), entre los cuales hay dos de los miembros de la propia Junta. Son Queco Piña y Xavi Oliva, que, eso sí, siguen en sus puestos directivos. El segundo aparece como la alternativa probable de oposición a David Aganzo. Mientras que el sector crítico asegura que se alegó "falta de confianza", en AFE se sostiene que el sindicato tiene "bases fundadas y pruebas que van a salir" para defender la marcha de estos trabajadores, aunque por el momento impera la confidencialidad.

Durante las últimas jornadas, el enfrentamiento entre corrientes ha ido aumentando de intensidad, con acusaciones de presiones a afiliados de ambos bandos (e incluso varios arrepentimientos de miembros críticos que han vuelto a defender a la presidencia) y el anuncio, por parte de AFE Unidos, de una querella contra David Aganzo, al que atribuyen el uso de recursos de AFE para difundir su versión en los vestuarios. Y el pasado viernes se hizo efectiva la entrega de las firmas, ahora a la espera de que el sindicato las valide. Si superan ese 10%, en un plazo máximo de dos meses podrían darse elecciones.

Estos comicios se celebrarían en un momento delicado, con dos 'patatas calientes' como son las ya citadas elecciones sindicales (que tienen que repetirse en nueve mesas y decidirán si Futbolistas ON también tiene derecho a un porcentaje de las ayudas a estas organizaciones) y la negociación del convenio colectivo del fútbol femenino, todavía estancada.

La supuesta influencia de la RFEF sobre el sector crítico, objeto de debate en la crisis del sindicato mayoritario

En el pulso entre las dos corrientes en AFE aparece la sombra de la RFEF. Luis Rubiales, su presidente, estuvo al mando del sindicato de 2010 a 2017 y se acusa a los miembros díscolos de la Junta Directiva de AFE de estar influidos por el exfutbolista.

Jesús Barbadillo niega la mayor, pero sí reconoce que se valora la figura del presidente de la RFEF como un gran activo del sindicato en tiempos pasados y lanza un dardo a Aganzo: "Todos fuimos partícipes de su elección".

Ante esto, desde la facción presidencialista de AFE lo dejan claro: "O este sindicato es independiente o pierde su identidad". En una entrevista a este periódico en el mes de mayo, David Aganzo se desvinculaba de la RFEF: "Rubiales ha estado ocho años en la presidencia de AFE y yo soy su sucesor, pero todos saben que como presidente me debo a los futbolistas y el día que no lo haga me iré". A falta de la verificación de las firmas, un grupo de directivos ya está trabajando para que esa salida pueda tener lugar.

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