Banca y finanzas

BBVA da el 'sorpasso' a Santander en el negocio con autónomos y microempresas

  • Su cuota como 'banco preferente' sube al 18,2%, solo superado por el 28,5% de CaixaBank
  • El sector pelea por un tipo de cliente que contrata más de 10 productos y servicios financieros
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En España hay unos 3,17 millones de autónomos que generan alrededor del 15% del PIB. Profesionales liberales, emprendedores, pequeños comerciantes... Sus necesidades financieras son diversas y, a menudo, complejas, pero representan un nicho de negocio con creciente atractivo que se disputa la banca. BBVA acaba de arrebatar, precisamente, al Santander la segunda posición en el ranking de 'banco preferente' para este tipo de clientes tras elevar su cuota desde el 14,7% al 20,2% (en el grupo cántabro desciende del 15,2% al 13%). Solo les supera CaixaBank, con el 30,8%, aunque juntos sobresalen como la entidad de cabecera para el 64% de los trabajadores por cuenta propia del país.

Las entidades repiten podium cuando se agregan las microempresas -menos de dos millones de euros en facturación-, aunque el Santander eleva su rol de banco principal al 15% conjunto entre ambos tipos de clientes porque lidera un 17,3% de las relaciones financieras con las compañías más pequeñas. BBVA alcanza una cuota conjunta en ambos segmentos del 20,2% y CaixaBank del 28,5%. Como entidad de cabecera para estos segmentos de clientes les sigue Sabadell (12,3%) y las cajas rurales, que copan un 8,3% gracias a la proximidad con muchos de estos negocios por su arraigo territorial. A más distancia destaca ING, Abanca o Bankinter, con entre el 3,2 y 2,8%.

Son algunas de las conclusiones del informe Comportamiento Financiero de los Negocios 2023 elaborado por Grupo Inmark, consultora que toma el pulso a la actividad con microempresa y autónomos cada dos años y cuyos análisis asume la banca como referencia ante la ausencia de estadísticas oficiales. Para el escrutinio, efectuó 5.038 entrevistas a microempresarios y autónomos frente a las 1.000-2.000 que suelen realizarse para, por ejemplo, encuestas de intención de voto en elecciones.

Los problemas asociados a su actividad como facturaciones volátiles e, incluso, sin ingresos en algunas ocasiones corren en su contra para, por ejemplo, acceder a financiaciones de proveedores que no conozcan bien su negocio. Pero también les ha convertido en el usuario ideal desde algunos parámetros. Tradicionalmente han sido muy fieles a su banco de cabecera, más en línea con un cliente particular que con una gran corporación, y priorizaban aspectos como el trato o la proximidad frente a una oferta económica que les animase a llevarse toda su relación financiera. Esta condición es compatible, en todo caso, con su tendencia a trabajar al tiempo con varias entidades para completar sus necesidades financieras, diversificar o, simplemente, porque diferencian la contratación de productos y servicios como individuo de las asociadas al negocio.

La multiplicidad de relaciones financieras dificulta la estimación de cuotas de mercado para este nicho de negocio. Cuando la consultora les pregunta por los bancos con los que trabajan y no solo que mencionen la entidad de cabecera, un 37,6% desvela trabajar con CaixaBank, el 25,8% con BBVA, un 22,8% con Santander, el 17,6% con Sabadell y un 12,1% con las cajas rurales.

Los pequeños negocios figuran además en las apuestas de neobancos y fintech, con estrategias enfocadas exclusivamente a este segmento de clientes y otras pymes por operadores especializados como Qonto, Finom o Divilo y ofertas singulares como las desplegadas por N26, Revolut o Monei para diferentes productos y servicios, sobre todo buscando cubrir sus necesidades de pagos y transferencias.

Por sus necesidades, los microempresarios suelen contratar más de 13 productos y servicios de media. Junto a la básica cuenta transaccional o para rentabilizar la liquidez, buscan normalmente financiación tradicional o a través de servicios como el leasing, renting, factoring y confirming; y contratan seguros de protección tales como coberturas de responsabilidad civil o por incapacidad laboral. Un producto clave para cualquier negocio resulta además el TPV, solución que muchas fintech y gran parte de la banca busca atender con herramientas que permiten convertir los smartphones en datáfonos.

Fieles y con alta operativa


Son clientes con una alta transaccionalidad. Según el estudio, el 52,3% de los autónomos utilizó Bizum durante el último año y un 28,3% las tarjetas. Apenas un 1,9% contrató fondos de inversión, un 5,5% suscribió depósitos y un 9,1% pidió financiación. Pero también cambian o amplían sus posiciones porque un 25,2% abrió cuentas. En microempresas, las prestaciones más solicitadas fueron las tarjetas (33,9%), las cuentas (22,2%) y financiación (20,7%) y apenas un 9,7% contrató seguros.

La contienda comercial se ha avivado en los últimos meses con ofertas, precisamente, en pagos y cuentas. La penúltima ofensiva la ha planteado Sabadell con una cuenta digital casi gemela a la diseñada para particulares que remunera el saldo de los autónomos al 2% TAE de forma indefinida, con un máximo de 20.000 euros y paga 120 euros si domicilian su cuota a la Seguridad Social. BBVA retorna el 3% del pago de impuestos y cuota o seguros sociales domiciliados, con un máximo de 400 euros brutos durante un año, y Santander, otro ejemplo, bonifica a su vez con 300 euros al autónomo que lleva el pago a la Seguridad Social, dos recibos y contrata el TPV.

La banca tradicional pugna por el cliente con una oferta integral de servicios y productos y la facilidad para el empresario de apoyarse en su red sucursales y de gestores. Las fintech y neobancos ponen el acento en propuestas diferenciales y, a menudo, muy volcadas en hacer fácil y ágil toda la operativa transaccional y de pagos, incluso, en diferentes países para los negocios. Qonto, por ejemplo, bascula gran parte de su propuesta bajo en herramientas que agilizan la operativa bancaria, contable y gestión de facturas bajo un sistema de suscripción. N26 estrenó ofensiva en febrero por los trabajadores autónomos con un sistema de cashback que devuelve el 5% de la cuota social, con un máximo de 180 euros, y reintegros de entre el 0,1% y el 0,5% de las compras que paguen con tarjetas.

El crédito crece al 5% en los micronegocios


La financiación a empresas de importes pequeños, que englobarían muchas de las operaciones con autónomos y microempresas, destaca por su vigor frente, por ejemplo, al desplome del 13,76% que experimentó la nueva producción en hipotecas a familias el pasado año.

Las operaciones concedidas a negocios por valor de hasta 250.000 euros crecieron en paralelo un 5,37%, hasta alcanzar los 140.497 millones; y aumentaron un 4,26% las firmadas para cuantías de entre 250.000 euros y el millón de euros -se otorgaron 40.834 millones por estos importes-. Son cifras del Banco de España, que también revelan que la financiación a compañías por cuantías superiores al millón de euros disminuyeron un 18,77%, con 151.338 millones concedidas por la banca.

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