Banca y finanzas

CaixaBank gana un 53,9% más y aumenta la remuneración prometida a los accionistas en 3.000 millones

  • Gana 4.816 millones y eleva a 12.000 millones la remuneración al inversor
  • El banco abonará 0,391 euros por acción y anuncia un nuevo programa de recompras
     

CaixaBank obtuvo un beneficio neto de 4.816 millones de euros durante el pasado ejercicio, cifra que supone un aumento interanual del 53,9% y mejora los 4.852 millones esperados por el consenso de FactSet, gracias al impulso de la subida de tipos y el negocio con clientes. Se queda a un paso del récord de 5.226 millones contabilizado en 2021 gracias a los 4.300 millones del fondo de comercio negativo generado por la fusión con Bankia. Pero, el empuje de las cuentas deja pequeños los objetivos estratégicos que se marcó hasta 2024 y los mejora: compromete otros 3.000 millones en remuneración a los accionistas y sube la meta de rentabilidad sobre patrimonio tangible al 15% desde el 12% previo, aunque matiene el ROE en el 13% actual.

La intención del consejo es distribuir 2.890 millones entre los accionistas con cargo a las cuentas de 2023, con el reparto de un 60% del resultado y el banco anunció este viernes un nuevo programa de recompra de acciones. Para ello llevará a su junta el abono de un dividendo en efectivo de 0,3919 euros brutos por acción, y cambiará su política de retribución donde fijará un pay out del 50-60%, pagadero mediante dos abonos en efectivo.

La entidad no ha desglosado el importe del nuevo programa pero sí que eleva desde 9.000 millones a 12.000 millones su compromiso de remuneración al accionista antes de 2025. CaixaBank se fijó retos financieros antes de que arrancara la subida de tipos, que dejó pequeñas esas metas con antelación. Una es dicha remuneración ya que el plan estratégico 2022-2024 preveía distribuir entre los inversores una cifra superior a los 9.000 millones vía dividendos.

La hoja de ruta proyectaba alcanzar una rentabilidad sobre patrimonio tangible RoTE del 12%, duplicando casi su base de partida, y la escala ahora a rozar el 15%, mientras que la calculada sobre recursos propios ROE la mantiene en 13% actual pese al escenario de tipos a la baja que se espera. También el pasado año batió su ambición de aquilatar la tasa de eficiencia desde el 58 al 48% y colocar la morosidad por debajo del 3%.

"CaixaBank ha estado muy cerca de sus clientes, empresas y particulares, financiando sus proyectos y gestionando sus ahorros", subrayó en un comunicado el presidente del banco, José Ignacio Goirigolzarri. "En un entorno de normalización de los tipos de interés, hemos capitalizado la escala y la posición competitiva que alcanzamos con la fusión, mejorando con fuerza nuestra eficiencia y rentabilidad, así como la retribución a nuestros accionistas", agregó el consejero delegado, Gonzalo Gortázar.

La cuenta se apoya en la dinámica comercial, la gestión del riesgo y el fuerte incremento de los tipos de interés y permitió elevar su rentabilidad sobre recursos propios (ROE) al 13,2% y situar en el 40,9% el ratio de eficiencia (50,3% el año previo), con la morosidad contenida en el 2,7%.

La escalada de tipos y el pulso comercial se tradujo en un aumento del 54,3% del margen de intereses. Los ingresos brutos o ingresos core aumentaron un 28,3% favorecidos también por el resultado del negocio asociado a los seguros (+19,6%) y de las participadas (+26,4%); mientras que el aumento por gastos de personal y generales se limitó al 4,7% y un 6,1%, respectivamente.

Su incremento compensó la caída del 5,1% en las comisiones, lastrado por la eliminación del recargo a grandes empresas por custodiar sus depósitos con la subida de tipos y las bonificaciones a clientes vinculados.

En negocio, su volumen de recursos de clientes creció un 3,1%, hasta 630.330 millones, con expansiones del 1,2% en los gestionados en balance y del 109,4% en los depósitos a plazo remunerados, que alcanzan un total de 54.700 millones. Los activos bajo gestión aumentaron a su vez un 8,7%. En conjunto, el banco copa un 26,2% de la cuota de mercado en ahorro a largo plazo y depósitos.

En créditos, sin embargo, la cartera financiada sana se redujo un 2% por las amortizaciones aceleradas en hipotecas de las familias para compensar la subida de tipos con reducciones en las cuotas de amortización y pese a crecer en la financiación a empresas y consumo.

Esta evolución ha sido compatible para el banco con mantener estabilizado en el 2,7% la tasa de morosidad y reducir los saldos dudosos en 175 millones, hasta los 10.516 millones.

En solvencia, el ratio de máxima calidad (CET1) ascendió al 12,4%, con una generación orgánica en el año de 201 puntos básicos. Activará el plan de recompra de acciones nuevos con el objetivo de preservar un ratio de capital del 12% a cierre de 2023.

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