Banca y finanzas

Guardar dinero debajo del colchón nunca ha sido buena idea, pero menos con esta inflación

  • El ahorro de las familias se ha disparado desde la pandemia, ¿qué conviene hacer con este dinero?
Imagen: iStock

Muchos ciudadanos no recuerdan cuándo fue la última vez que pagaron en efectivo. La pandemia logró que los españoles utilizaran por primera vez la tarjeta con mayor frecuencia para pagar sus compras en 2020. Solo el 36% de los ciudadanos usó las monedas y los billetes con más asiduidad durante ese año. El miedo al contagio aceleró la transición hacia los medios de pago digitales, que ya se ha vivido anteriormente en países como Suecia, Noruega o Canadá.

A pesar de este cambio de hábitos, los ciudadanos de la Unión Europea todavía tienen mucha querencia por el dinero en efectivo. Actualmente hay 28.832 millones de billetes en circulación en el club comunitario, con un valor total de 1,6 billones de euros, según los últimos datos disponibles del Banco Central Europeo correspondientes a mayo. Esta cifra no ha dejado de aumentar en los últimos años. Una auténtica paradoja: la cantidad de billetes en circulación aumenta, mientras el número de billetes utilizados no deja de caer.

¿Cómo es posible que cada vez haya más dinero en efectivo en circulación, pero que su uso se reduzca? Principalmente porque las familias siguen guardando dinero en efectivo en sus casas. La tasa de ahorro se situó en el 11,4% de la renta disponible bruta en 2021, según un estudio de Funcas. A pesar de que se produjo un descenso respecto al 14,9% registrado un año antes, todavía se sitúa muy por encima de la media de los últimos años.

Los hogares acumularon un excedente de ahorro no solo debido a la imposibilidad de gastarlo por las restricciones, sino también por precaución ante la situación de incertidumbre económica. Las reservas de efectivo por adulto en la eurozona se sitúan entre los 1.270 y los 2.310 euros, según el BCE.

Guardar el dinero debajo del colchón nunca ha sido buena idea, pero menos en un momento como el actual. En primer lugar por la falta de seguridad. El efectivo guardado en el hogar puede ser objeto de robo. Sin embargo, lo más preocupante es la inflación, que se disparó al 10,2% en junio. La subida generalizada de los precios implica una pérdida de valor para ese montante ahorrado.

Otra opción muy popularizada entre los españoles es meter el dinero ahorrado en la cuenta corriente habitual. Salvo contadas excepciones, la mayoría de entidades financieras no ofrecen remuneración a estos productos financieros. Por tanto, tener el dinero parado en el banco tampoco supone una buena idea.

Al igual que si se deja en casa, la inflación se comerá poco a poco los ahorros. Los depósitos a plazo fijo también gozan de mucha popularidad entre los consumidores. Según el Banco de España, las familias acumulaban más de 982.000 millones en estos productos en abril, a pesar de su limitada rentabilidad en los últimos años. Tras las subidas de tipos de interés anunciadas por el BCE, algunas entidades han empezado a mejorar los retornos. Uno de ellos es el italiano Banca Progetto 36 meses, que ofrece una tasa anual equivalente (TAE) del 1,74% y requiere una inversión mínima de 10.000 euros. A pesar de que estos productos no logran batir a la inflación, sí sirven para al menos paliar el golpe.

Si lo que se quiere es sacar partido a los ahorros para superar a la inflación, resulta necesario recurrir a la inversión. Los fondos de inversión son productos financieros que permiten acceder a una cartera de inversiones diversificada con exposición a diferentes compañías, sectores y zonas geográficas. Finect dispone de un escaparate de productos para empezar a invertir donde los usuarios pueden encontrar diferentes opciones para inversores primerizos y escoger aquella que más se ajuste a sus necesidades.

Un producto popularizado en los últimos años entre quienes dan sus primeros pasos en el mundo de la inversión son los roboadvisors. Se trata de unos gestores automatizados que, a través del uso de algoritmos, ofrecen una cartera de fondos de inversión en función de las preferencias y el perfil del usuario. Su crecimiento se ha debido a las bajas comisiones que cobran, al invertir en fondos indexados o ETF; su facilidad de uso y su limitada barrera para la inversión inicial.

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