Catedrático en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard y execonomista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo.

El legendario jefe del estado mayor prusiano Helmuth von Moltke el Viejo decía que ningún plan de batalla sobrevive al primer contacto con el enemigo. Se refería a que los comandantes que ganan las guerras no necesariamente son los que tienen los mejores planes iniciales, sino aquellos que se adaptan rápidamente a la nueva información y a las condiciones en el terreno.

El conflicto en Ucrania se prolonga de manera sangrienta, pero no es demasiado pronto para empezar a planear la recuperación de posguerra del país. Esto es importante no sólo porque la planificación lleva tiempo, sino también porque permite advertir qué tipo de paz hará falta para poner a Ucrania en un sendero hacia la prosperidad.

Algo curioso ocurrió en el camino hacia el cero neto. Mientras los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) estaban obligando a las empresas petroleras a desinvertir en combustibles fósiles, y mientras Estados Unidos estaba ajustando su política de producción de petróleo y cancelando el proyecto del oleoducto Keystone XL en base a argumentos ambientales, Rusia decidió invadir Ucrania.

No esperamos que vengan piñas de Noruega ni papayas del Desierto del Sahara. Esas frutas tienden a crecer en lugares con mucho sol y mucha agua. ¿Por qué, entonces, es que los productos intensivos en energía como el acero provienen de países con pocos recursos energéticos como Japón y Corea del Sur?

En los últimos 60 años, algunas brechas de desarrollo entre los países se han estrechado notablemente. Pero otras han persistido. Y una se ha ampliado, con implicaciones preocupantes para el futuro.

Si no está roto, no lo arregles, dice el viejo adagio. Pero el plan de vacunación actual a escala mundial está muy "roto", pese a las apariencias, y nadie parece estar arreglándolo, a pesar de las consecuencias desastrosas para las vidas, el bienestar y la economía global. Éste se suponía que iba a ser el año de la recuperación. Pero, desde un punto de vista epidemiológico, no está cumpliendo las expectativas, y la dinámica actual sugiere que 2022 no será mejor.

Mark Twain supuestamente dijo que "la historia nunca se repite, pero rima". Sin embargo, por lo general lo que rima no son los hechos históricos subyacentes sino las narrativas que construimos a su alrededor. Las historias que contamos sobre el mundo repiten algunas ideas básicas que tal vez no sean necesariamente ciertas. Pero nos gusta creer que lo son porque hacen que el mundo sea más inteligible y moralmente menos ambiguo.

Seamos optimistas y supongamos que se descubre que una o más de las once vacunas contra el Covid-19 que hoy están en la Fase 3 de los ensayos clínicos son seguras y efectivas a comienzos de 2021. También imaginemos que la producción se puede acelerar rápidamente, para que los países puedan vacunar a una parte significativa de sus poblaciones a finales del año próximo.

Cuando arrojamos una pelota de tenis al suelo, rebota. Pero si tiramos una copa de vino, se hace trizas. Las economías de muchos países están en caída libre. ¿Rebotarán o se harán añicos? ¿Qué se puede hacer para garantizar una recuperación sólida?

La certeza es como un arco iris: maravillosa pero relativamente rara. Por lo general, sabemos que no sabemos. Podemos intentar remediarlo hablando con personas que pueden saber lo que queremos saber. ¿Pero cómo sabemos que saben? Si no podemos comprobar que efectivamente saben, debemos desconfiar en ellas.