Aragón

La economía aragonesa tardará tres años en recuperar el nivel pre-Covid tras caer su PIB un 10% en 2020

Santiago Martínez, responsable de Análisis Económico y Financiero de Ibercaja, y Antonio Martínez, director financiero de Ibercaja. Foto: Ibercaja
Zaragoza

El PIB de Aragón se prevé que caiga el 10% en 2020 por el impacto del coronavirus, estimándose que habrá un rebrote del 7,3% en 2021. La comunidad aragonesa tardará tres años en recuperar y alcanzar los niveles pre-Covid, aunque parte de una mejor situación que la economía española, cuyo PIB caerá este año el 11%. La agroalimentación, la industria y las exportaciones -aunque en este último caso dependerá de la evolución de la pandemia y de los efectos de la desglobalización-, son puntos fuertes para la recuperación.

La irrupción de la COVID-19 ha obligado a Ibercaja a repasar las previsiones económicas que había realizado para el año 2020. "Las anteriores previsiones han saltado y para las nuevas hay muchas incertidumbre porque las previsiones económicas se apalancan en cómo evoluciona el virus. Hay más incertidumbre" que en anteriores ocasiones, lo que dificulta hacer previsiones certeras, según ha explicado Antonio Martínez, director financiero de Ibercaja, durante la presentación en streaming del último número de la Revista Economía Aragonesa, editada por la entidad.

Con la pandemia, el año 2020 "va a ser en términos económicos negativo y el impacto va a ser severo y global. En las últimas décadas, no había habido tantos países en recesión" y, además, el impacto es asimétrico por la influencia de tres factores principalmente, que se corresponden con la afección del virus en cada país, el grado de dureza y duración de las medidas para mitigar la pandemia y la salud de las cuentas públicas antes del estallido de la COVID-19 porque no se parte igual un país con las cuentas saneadas que estreadas.

"Los países que tenían las cuentas públicas saneadas han disfrutado de más margen para aplicar políticas expansivas (su PIB caerá menos) y tendrán que preocuparse menos en volver a la senda del equilibrio una vez se supere la pandemia. Este año y probablemente el próximo, habrá un margen de permisividad, porque se consideran necesarias las medidas paliativas, pero en España llegaremos a 2022 con una deuda pública en torno a 20 puntos de PIB más alta que en 2019 y con la necesidad de reducir el déficit cada año, lo que siempre resta crecimiento. Buscar una estructura más eficiente y justa en los ingresos y los gastos sería deseable para que esa reducción del déficit dañe lo menos posible la economía, pero no es una tarea fácil".

España en estos tres factores "no sale bien parada", lo que explica una caída del PIB del 11% en 2020 en el país. "Esta contracción económica sería la peor desde la Guerra Civil Española", ha añadido Antonio Martínez, quien ha incidido que la severidad de la crisis no solo se mide por la caída de la economía, sino por la recuperación.

En este sentido, ha explicado que el ritmo de salida se prevé relativamente rápido porque esta crisis no se parece a la del año 2008 porque "las peores crisis vienen por la burbuja de un activo -como fue la inmobilaria-, la salud financiera de hogares y empresas y del sistema financiero -es mejor que la de 2008-, y la diferencia de actuaciones por parte del Gobierno y del Banco Central Europeo", que en la anterior crisis tardaron en actuar llegando los primeros planes en 2012. "Ahora la situación es diferente porque las políticas fiscales y monetarias han reaccionado y han ido en la misma dirección".

En este contexto, la economía aragonesa no va a escapar al impacto del coronavirus. Aragón, el año pasado, finalizó con una desaceleración del crecimiento del PIB del 1,8%, según las estimaciones de IAEST y AIREF, tras haber registrado un avance del 3% en 2018, y por debajo de la media nacional del 2%.

Para 2020, se estima que el PIB va a registrar una caída del 10%, que es ligeramente inferior a la española del 11%. La previsión es que los niveles económicos pre-Covid se tarden en recuperar en tres años, previéndose que un tercio de la caída del PIB se podría haber recuperado en 2021, año en el que la economía aragonesa tendrá un rebote del 7,3%. En el caso de España, este porcentaje será del 8%.

Entre los puntos fuertes de la economía aragonesa y que pueden marcar una mejor y más pronta recuperación que la economía española figura su estructura productiva, ya que en Aragón hay un mayor peso y están por encima de la media nacional sectores como la agricultura y alimentación -que han tenido buena evolución, siguen creciendo y son competitivos-, así como la industria -aunque la automoción se ha visto afectada-, que es competitiva. Además, en Aragón, tiene un menor peso, dentro del sector servicios, de la restauración y la hostelería y, sobre todo, la vinculada al turismo internacional.

A ello hay que sumar las exportaciones, que en los tres meses anteriores a la crisis han crecido más del 20%. Es un punto fuerte en el que hay que estar pendiente de la evolución de la pandemia y de la tendencia proteccionista y desglobalizadora, que es difícil que revierta en el actual contexto porque "se han incrementado los recelos, las políticas populistas y también la visión de la necesidad de un retorno de la industria a los países occidentales que la habían deslocalizado y se han visto con problemas de suministros durante la pandemia. En cualquier caso, estos procesos se van produciendo de forma paulatina y es difícil ver un cambio drástico de un año para otro".

Es un contexto que "es más exigente para las exportaciones. En España, y en particular, en Aragón, se ha conseguido en el último ciclo mejorar la competitividad. Creemos que van a seguir creciendo las exportaciones, pero es cierto que el potencial a largo plazo es algo menor que en el ciclo precio. Si se consigue una política común en la Unión Europea y una intensificación del comercio con socios estratégicos, el efecto negativo de la globalización sobre las exportaciones será más limitado".

Impacto en la actividad

En relación a la actividad del consumo privado en comparación con el año 2019, hay sectores que se han visto menos afectados como la vivienda, el agua, electricidad y gas, que ha estado al 100% durante el confinamiento y se prevé que evolucione en niveles similares hasta el cuarto trimestre de 2021.

El impacto también ha sido escaso en el sector de alimentación y bebidas no alcohólicas, así como seguros y servicios financieros, sanidad, comunicaciones, bebidas alcohólicas y tabaco y enseñanza de los que, además, se estima que mantendrán su actividad sin grandes variaciones hasta finales del próximo año.

Sin embargo, la actividad se ha visto más afectada en otras áreas como el transporte -porcentaje del 30% de actividad durante el confinamiento en relación a 2019-, restaurantes y hoteles (5%), ocio y cultura (40%), vestido y calzado (20%), muebles y artículos de hogar (20%) y otros bienes y servicios (20%).

En todos ellos, se prevé la recuperación de la actividad por encima del 85% en el cuarto trimestre de 2021, aunque será el transporte, restaurantes y hostelería, ocio y cultura los que más tardarán en reactivarse.

Atendiendo al PIB desde el punto de vista de la oferta, se observan porcentajes bajos de actividad en relación a 2019 en comercio, transporte, hostelería y restauración -ha sido del 30% en el confinamiento- y artes y entretenimiento con el 60%.

La situación de incertidumbre probablemente producirá también un retraso en la recuperación de la inversión a pesar de la mejor situación financiera de las empresas antes de la crisis.

Empleo

El impacto de la COVID-19 en la economía también deja consecuencias negativas en materia de empleo. Las estimaciones de Ibercaja reflejan una caída de la ocupación del 6,5% en 2020 (-7,5% en España), rebotando un 2,7% en 2021 (el 3,4% en España). De esta forma, se estima una destrucción de empleo en Aragón, que podría llegar hasta los 38.000 puestos de trabajo este año de los que se recuperarían 14.000 en 2021.

Con estas estimaciones, la tasa de paro se elevaría desde el 10% de 2019 al 15,8% en 2020 y se situaría en el 13,6% en 2021 en Aragón frente al 20,6% y el 17,6% en España.

Los primeros sectores en los que se recuperará el empleo, "que incluso los han creado durante el confinamiento, son los ligados a la sanidad (servicios e industria), el sector primario y la industria alimentaria, y otras industrias de productos y servicios básicos, junto a las empresas de tecnologías de la información y las comunicaciones". Posteriormente, se prevé la reactivación de los sectores ligados a la exportación conforme se normalice el comercio", incluyendo los servicios no turísticos.

Además, "junto a estas tendencias, es clave limitar el daño en dos sectores muy intensivos en empleo, como son restauración y hostelería y comercio minorista (cerca de 4 millones, en torno a un 25% del empleo total). Cuanto más tarde en recuperarse la actividad en estos sectores, más permanente puede ser la destrucción de empleo. Este es otro de los motivos por lo que es tan importante controlar la pandemia lo antes posible".

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