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Sunak se lo juega a todo o nada: Reino Unido adelanta las elecciones al 4 de julio

  • El fantasma del adelanto ha sobrevolado Londres toda la mañana
  • Las encuestas aventuran un derrumbe electoral de los conservadores

El momento decisivo ha llegado: Reino Unido celebrará elecciones generales el próximo 4 de julio, medio año antes del fin de la legislatura y pillando por sorpresa a políticos y periodistas por igual. El primer ministro, Rishi Sunak, se lo juega a todo o nada: las encuestas ponen sobre la mesa la posibilidad de una hecatombe electoral del Partido Conservador, que intentará evitar como sea.

En el anuncio del adelanto, Sunak ha recordado los momentos de la pandemia, precisamente cuando su popularidad y la del Partido Conservador estaba en su momento más álgido. Y lo ha apostado todo a la recuperación económica: "La estabilidad económica es la roca en la que se sostiene el país, y gracias a vuestros sacrificios hemos logrado varios hitos económicos, lo que demuestra que nuestro plan está funcionando. La pregunta ahora es: ¿En quién confiáis para continuar la recuperación del país?", dijo.

El favorito para ganar por paliza, según todos los sondeos publicados desde dos años, es el laborista Keir Starmer, que quiere poner fin a 14 años de Gobiernos conservadores. El Partido Laborista ha sufrido una renovación completa desde la paliza sufrida por el izquierdista Jeremy Corbyn en 2019, y hasta el propio ex líder ha sido expulsado del partido. Su programa actual es mucho menos ambicioso y más escorado al centro-izquierda, aunque mantiene promesas como la creación de una empresa eléctrica estatal o la renacionalización de los ferrocarriles. Todo ello, eso sí, desde una obsesión por el equilibrio presupuestario, uno de los puntos débiles de los 'Tories' en esta legislatura.

Sunak, por su parte, se enfrenta a un partido dividido y desmoralizado tras la marcha de Boris Johnson, el líder que les llevó a su mayor victoria electoral en 30 años, y el caótico mes y medio de Liz Truss, que carbonizó su imagen de competencia económica. El quinto primer ministro en 8 años ha intentado estabilizar el país, pero se ha encontrado con una ola inflacionaria y unos tipos de interés altos que han golpeado a los ciudadanos. Además, el ala 'trussista' insiste en empujar al partido a la derecha, alegando que la breve líder tenía razón con su programa de recorte radical de impuestos. En los últimos meses se han sucedido las retiradas de grandes figuras históricas del partido, anticipando una posible derrota electoral.

Hasta ahora se esperaba que Sunak fuera a aguantar todo lo más posible por ese factor clave: las encuestas son terroríficas para el Partido Conservador. La media de los sondeos sitúan al Partido Laborista unos 21 puntos por delante de los 'Tories'. Una diferencia que, en el sistema electoral británico, que beneficia desproporcionadamente al partido más votado cuanta mayor sea su ventaja sobre el segundo, podría dar al centro-izquierda una mayoría absoluta estratosférica. La web Election Maps UK estima que las encuestas actuales podrían llevar a un derrumbe de los conservadores de los 372 escaños que ganaron en 2019 a tan solo 102, mientras que los laboristas se dispararían de 200 a 461. La mayoría está fijada en 326 diputados.

Para el periodista Tom Newton Dunn, lo más probable es que los asesores de Sunak le hayan explicado que "en la inflación, en los tipos de interés, en la unidad interna de su partido, en la inmigración, en las encuestas, en todo", este es "el mejor momento que va a haber" de aquí a final de año. Además, los comicios coincidirán con los cuartos de final de la Eurocopa, lo que le permite agarrarse a la ilusión de que los buenos resultados del equipo nacional inglés animen a los deprimidos ciudadanos cuando vayan a las urnas.

Una jornada frenética

Este miércoles ha sido una jornada de especulaciones febriles en Londres, desde que Sunak convocara por sorpresa un Consejo de Ministros extraordinario de asistencia obligatoria para todo el Gobierno "bajo pena de muerte", un anuncio que desató una oleada de rumores. Y el propio Sunak se negó a desmentir dichos rumores: al contrario que otras veces, ni él ni sus portavoces rechazaron categóricamente la posibilidad de un adelanto electoral, y en la sesión de control, el primer ministro se limitó a recordar que las elecciones serán "en la segunda mitad del año". Es decir, en cualquier momento a partir del 1 de julio.

Hasta ahora, la teoría más extendida era la convocatoria electoral en noviembre, tras presentar unos presupuestos de otoño que incluyeran una nueva tanda de rebajas fiscales con las que intentar atraer al desmovilizado electorado conservador y usando la temporada de congresos de los partidos en septiembre como trampolín para la campaña.

Pero la situación parece haber dado un giro de 180 grados después del anuncio del IPC británico de esta mañana. La inflación cayó al 2,3%, una fuerte bajada desde el 3,2% previo pero que no termina de cumplir las expectativas de los mercados. La probabilidad de una bajada de tipos en verano se ha desplomado del 50% al 15%, lo que reduce el margen de maniobra fiscal del Gobierno. Aun así, es un dato positivo que el Tesoro ha vendido como una prueba de que "el plan está funcionando", y que puede intentar usar como argumento de que un cambio ahora echaría por tierra la recuperación.

El anuncio del Consejo extraordinario ha pillado por sorpresa a todo el mundo en Westminster. El ministro de Exteriores, David Cameron, ha tenido que suspender un viaje previsto a Albania a mitad de vuelo, y el de Defensa, Grant Shapps, ha aplazado un viaje a los países bálticos en el marco de la OTAN. El de Hacienda, Jeremy Hunt, ha cancelado una entrevista en el canal ITV, el segundo más importante del país, y todos los asesores de Downing Street se han puesto en alerta. Una combinación de factores que apuntaba a alguna noticia muy grande: o un adelanto electoral o una dimisión, pero que dejaba muy poco espacio para cualquier otro anuncio menos relevante. Y la primera fecha posible de convocar hoy era ese 4 de julio.

Poco después de las 18.00, hora peninsular española, llegó la confirmación del adelanto electoral, de una forma muy simbólica: un atril sin el emblema del Gobierno británico salió a la acera de Downing Street, algo que solo ocurre en los anuncios de convocatorias electorales.

Esta situación abre una campaña electoral atípica: una en el que el Gobierno no busca tanto una victoria como evitar la humillación de acabar relegado a la tercera posición en el nuevo Parlamento, tras laboristas y liberales. Un escenario que no es para nada alocado: es exactamente lo que ocurrió en el cómputo final de concejales en las elecciones municipales de hace 20 días, en las que los conservadores obtuvieron su peor resultado desde justo antes de la victoria aplastante del laborismo de Tony Blair. El analista electoral de Sky News, Michael Thrasher, dijo entonces que estos resultados municipales dejaban a los Tories "al borde de la aniquilación". La batalla final de Sunak está a punto de comenzar.

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