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El gran reto de Euskadi ante las elecciones del 21-A: recuperar peso económico en España

Colegio electoral Bilbao. eP
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Euskadi celebra sus elecciones autonómicas este 21 de abril, un día en el que se materializará un cambio de ciclo y un relevo generacional en la política vasca, con un estreno de candidatos a lehendakari casi generalizado en las principales formaciones. En estos comicios al Parlamento Vasco tendrá derecho al voto un total de 1.795.206 electores, según los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), donde destaca la integración de una nueva generación al sufragio que será clave para el reparto de los 75 escaños de la cámara vasca.

Tras 12 de años de gobierno jeltzale bajo la gestión de Iñigo Urkullu -la primera legislatura en solitario y las dos siguientes en coalición con el PSE-EE-, la comunidad autónoma vasca se enfrenta a una nueva etapa marcada por el avance de la izquierda abertzale, con unas encuestas que dan empate técnico entre PNV y EH Bildu.

Salvo la última conocida el miércoles de esta misma semana: el CIS da la victoria al partido que lidera Arnaldo Otegi, con hasta un 35,1% del voto frente al 33,5% que obtendría la formación de Andoni Ortuzar. Así, la lista encabezada por Pello Otxandiano daría el 'sorpasso' en voto a la candidatura liderada por Imanol Pradales.

Por su parte, el PSE-EE de Eneko Andueza se consolidaría como tercera fuerza con entre el 13,3% y 14,1% de los votos; seguido del PP, liderado por Javier de Andrés, la cuarta fuerza del Parlamento Vasco, con entre el 6,7 y el 7% de los sufragios. Elkarrekin Podemos conseguiría entre 3,1 y 3,2% de los votos con Miren Gorrotxategi a la cabeza, seguida por Alba García, candidata a lehendakari por Sumar con un porcentaje similar, entre el 3,1% y el 3,6%, y Vox conseguiría entre 2,7% y 3%, con lo que quedaría en el aire su representación en Euskadi abanderada por Amaia Martínez.

Lo cierto es que el resultado válido será el que salga de las urnas el citado 21-A, aunque todo apunta que la estrategia de pactos y los apoyos de otros partidos políticos serán claves para la conformación de un nuevo Ejecutivo que dé estabilidad a la sociedad vasca.

Empleo y autogobierno

En su discurso de despedida como lehendakari -aunque sigue en funciones-, Iñigo Urkullu resumió en estas ideas los principales hitos de sus tres legislaturas: empleo, superación, respeto, cohesión y convivencia, además de afirmar que Euskadi ha avanzado en esos años.

El empleo fue una de sus prioridades desde su primer mandato, cuando la tasa de paro era del 16,6% en 2013, y ha bajado al 7%. Además, había 875.000 personas cotizantes y hoy se supera el millón. Otro de los logros es que dentro de esa reducción del paro, el de los jóvenes ha bajado en 18 puntos (del 28,7% al 10,8%).

La tasa de paro era del 16,6% en 2013 en el primer mandato de Urkullu y ahora es del 7%

Urkullu destacó las 121 leyes aprobadas, los avances en autogobierno y 11 nuevas competencias transferidas, y el compromiso del Gobierno de Sánchez de cumplir el Estatuto de Gernika. También aseguró que Euskadi está más fuerte en su actividad económica e industrial, con un PIB próximo a los 80.000 millones, que sitúa a la comunidad como la quinta del Estado en volumen PIB. Además, su tejido industrial sigue fuerte, a pesar de la debilidad del entorno exterior, con un VAB industrial en 2023 del 23,7%, según el Eustat-Instituto Vasco de Estadística. Con un total de 2,2 millones de habitantes, el presupuesto de la Comunidad Autónoma Vasca supera los 15.000 millones este ejercicio y su economía crecerá un 1,9 en 2024.

Menos velocidad

Pero donde hay luces siempre aparecen sombras. Euskadi ha crecido en estos años, pero lo ha hecho a menos velocidad ante el avance imparable de otras comunidades autónomas, que atraen población -el País Vasco tiene un serio problema demográfico-, empresas, empresarios, talento e inversiones, factores que aportan un gran dinamismo a esas economías.

Ante esos desafíos Euskadi no ha contrarrestado con una ofensiva, teniendo en cuenta las capacidades que le ofrece el Concierto Económico, herramienta única en el mundo, y su autonomía fiscal.

En este sentido, el Ejecutivo vasco ha desoído las demandas empresariales de reducción de la presión fiscal o la eliminación del impuesto de Patrimonio que, -como han afirmado en varias ocasiones desde el propio Gobierno- no tiene mucho valor en cuanto a su recaudación. Por contra, su existencia si genera obstáculos para la llegada de capital, inversión y directivos a la región.

Todo ello, entre otras cosas como la conflictividad laboral, la más alta de todas las CC.AA., ha propiciado una pérdida de relevancia de la economía vasca respecto a España, suponiendo este 2023 el PIB vasco el 5,9% del conjunto del Estado, registrando una bajada continua en los últimos años.

Por todo lo anterior, durante la última legislatura de Iñigo Urkullu -en 2022 en concreto- un grupo de reconocidos empresarios y directivos vascos alzó la voz bajo el nombre de Zedarriak, para alertar sobre la pérdida progresiva de competitividad del País Vasco respecto de otras áreas geográficas de España y ahondar sobre la necesidad de cambiar de estrategia al respecto para mantener un futuro diferenciado para Euskadi.

Foro Zedarriak

Así, catorce directivos del ecosistema industrial y empresarial vasco realizaron un manifiesto para denunciar la pérdida de peso de la economía vasca, opinión que convulsionó al Ejecutivo de Iñigo Urkullu. Este colectivo empresarial reclamó -y sigue reclamando- cambios en la política económica, fiscal y social de Euskadi, como una "renovación necesaria para frenar la pérdida de competitividad de la comunidad autónoma y para abordar con éxito las grandes transiciones digital, climática y demográfica".

Según Zedarriak, a pesar de ser una región la vasca con una desigualdad baja, a nivel de Alemania y la UE, con unos porcentajes de población libre de riesgo y exclusión social muy superiores a la media europea y contar con buenas condiciones laborales y salariales, el diagnóstico sobre los retos estructurales constata la "acuciante y constante pérdida del peso económico y empresarial de Euskadi en la economía española".

La fiscalidad y la conflictividad laboral frenan la atracción de inversión y talento al País Vasco

De hecho, como muestra su informe, el crecimiento económico medio anual durante los últimos 45 años de País Vasco ha sido del 1,82%, muy por debajo de Cataluña, Madrid y Navarra.

A ello se une la pérdida de peso relativo en el PIB del Estado -entre 1975 y 2019 se ha reducido en 1,7 puntos porcentuales- y en la inversión realizada en España -bajada en 1,75 puntos porcentuales-, así como en la internacionalización de la economía española.

El foro de directivos vascos también documenta el problema de la deslocalización empresarial, la falta de inversión extranjera, una formación no alineada con las necesidades actuales y futuras y, además, avisa sobre la amenaza de la transición demográfica que, a su juicio, "se ha quedado fuera del debate político y social del país siendo vital para garantizar la financiación futura del estado de bienestar".

Arraigo empresarial

Entre las acciones que proponen los empresarios para abordar estos retos y frenar la pérdida actual tiene gran protagonismo el refuerzo del arraigo empresarial. Proponen potenciar y aprovechar las capacidades de ahorro e inversión para asentar el desarrollo industrial futuro, crear nuevos vehículos de inversión, generar un ecosistema de atracción y retención de talento que involucre a todos los sectores de la sociedad y la empresa y mejorar en fiscalidad personal. Asimismo, reclaman la utilización del Concierto Económico para mejorar la competitividad.

En este punto señalan que el tipo marginal del IRPF en Euskadi (49%) es 4 puntos superior al aplicado por las economías europeas de referencia (43-45%), y 5'5% superior al de Madrid (43,5%). Otro de los retos de Euskadi es aumentar la dimensión empresarial, ya que sólo el 0'19% del tejido tiene más de 250 trabajadores y el tamaño medio de las grandes empresas es inferior al del entorno.

Finalmente, para lograr todos los objetivos es esencial impulsar las vocaciones por la labor empresarial y revertir la cultura de 'funcionarización', además de abordar la dimensión del sector público -más de 150.000 trabajadores- para lograr la eficiencia en la gestión de sus servicios.

Competitividad territorial

Las líneas que defiende Zedarriak son también destacadas por el Instituto Vasco de la Competitividad-Orkestra, referidas al "gran potencial" que tiene la comunidad autónoma para impulsar y alinear los inductores de competitividad territorial y empresarial y producir los resultados deseados en los planos económico, industrial, medioambiental y social.

En este sentido, otros estudios como el realizado por Luis Ramón Arrieta, de la Universidad de Deusto, apuntan a que Euskadi se enfrenta en los próximos años a grandes retos: demográfico, tecnológico, medioambiental, sostenimiento del Estado de bienestar, etc. "Para poder tener éxito en el empeño, necesitamos abordar un urgente gran reto, el de reparar nuestra débil estructura económica, tras las décadas de terrorismo, y posicionarla adecuadamente, para abordar esos desafíos globales".

Así, Arrieta vuelve a destacar que en los últimos diez años, el PIB del País Vasco ha crecido menos que el del Estado, un 28,7% frente al 31,9%; y mucho menos que otras comunidades como Cataluña (32,8%) o Madrid (36,2%). Adicionalmente, el crecimiento del empleo en el sector privado en Euskadi, en los últimos cinco años, ha sido el menor de España, un 1,8%, frente al 9,3% de Madrid, o el 6,2% del promedio de las autonomías. Además, Euskadi sigue a la cola nacional en emprendimiento, según el informe GEM, explica el citado estudio.

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