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Beatriz, víctima de los alineadores dentales invisibles: "Me fracturaron el hueso y se me cayó un diente. Ni reembolso, ni un implante"

Foto: Imágenes entregadas por la afectada.

La empresa Impress (ruso-jordana) que forma parte del negocio "low cost" de los alineadores dentales invisibles está siendo investigada en nuestro país. La alta cantidad de denuncias indivuduales hechas por sus pacientes sobre "negligencia médica" e "incumplimiento de contratos" ha hecho que un juzgado de instrucción de Madrid investigue las causas, las cuales incluso, podrían llegar a la Audiencia Nacional. Entre estas denuncias, está la de Beatriz, una mujer de 35 años que perdió una pieza dental por el tratamiento dental invisible.

Beatriz, al igual que miles de españoles tomó esta opción de los alineadores dentales invisibles por la comodidad de recibirlo en la casa y no tener que ir a una consulta constantemente y por el corto tiempo que dura el tratamiento con el alineador.

Esta abogada de profesión, impulsada por la publicidad de 'influencers' como ha rebelado a este periódico, llegó a parar a la "clínica" Impress ubicada en la calle de Buenos Aires, 2, L'Eixample, Valencia. El lugar donde comenzó su calvario hace más de 5 meses.

"Me firmó el consentimiento informado"

"Yo acabé allí por temas de publicidad. Pedí una cita, me atendió una persona que en todo momento pensé que era odontóloga, al igual que su equipo porque todos llevaban bata blanca. Pasé a lo que yo entendía como una consulta, todo blanco, esterilizado, los aparatos dentales, desinfectado, visualmente te da una sensación de estar entrando en una consulta de alguien que te hará un tratamiento médico. Me informaron de las ventajas y desventajas, de hecho, ella misma (la aparente odontóloga) me firmó el consentimiento informado, lo que corresponde a un contrato entre el paciente y el médico, eso ya suponía un caso de intrusismo. Todo esto me hacía pensar que estaba frente a una persona colegiada. No me cabía en la cabeza que una persona me estaba dando indicaciones médicas sin ser un facultativo", relata la abogada.

Al pasar por diferentes pruebas que incluyen el escáner, radiografias le pasaron un diagnóstico y presupuesto. Le presentaron cuatro planes, le dijeron que contrate el mediano de 2.600 euros que era correspondiente a su "fisionomía".

"En ese momento no cuestioné nada porque pensaba que estaba en manos de un profesional. Me fui, a la semana llegó el tratamiento a casa. Tras 15 días de llevar el tratamiento, un 23 de octubre de 2023 comuniqué que el diente paleto (incisivo central) se me había empezado a mover bastante y la respuesta que me dieron fue que continúe con el tratamiento que no iba a pasar nada", ha explicado.

Intentó aguantar el malestar, pero no pudo. El 10 de noviembre fue a otra clínica donde le dijeron que tenía el hueso fracturado y que dejara de usar el sistema de Impress.

"Al momento de dejar de usar los alineadores el diente se me cayó totalmente. Ni reembolso de dinero, ni me pusieron un implante. Ni ayuda, ni nada. La solución fue: 'ponte un implante y ya continuaremos'. A lo que rechacé seguir con el tratamiento, tras ponerme un implante", ha explicado.

El artículo de la "excusa"

Beatriz, en su calidad de abogada, ha indicado que existe un incumplimiento de contrato por parte de este tipo de empresas.

"No respetan derecho de desistimiento aun estando en plazo, las dos empresas se acogen jurídicamente al artículo 103 de la Ley de los Consumidores que dice que 'Los bienes fabricados a la medida no tienen cambio ni devolución'", ha señalado.

"Este artículo no se aplica a nuestros casos ya que este negocio y sus aparatos no son un bien fabricado a medida. Un bien fabricado a medida es un vestido de novia, un mueble de la cocina. Esto es un tratamiento, un servicio de ortodoncia que se prolonga en años. Es imposible que un tratamiento que tiene que ser supervisado durante años se considere un bien, es un servicio de una persona cualificada, por lo tanto, el artículo no aplica. Este artículo es su excusa, es la base en lo que está hecha toda esta mentira", ha detallado la víctima y abogada.

Otros casos y "miedo" a denunciar

La víctima ha declarado que al igual que ella, hay otras personas que han sufrido "negligencia médica" pero que tienen "miedo" de las represalias legales, según consta en los grupos de denuncias por estas causas hechos en Telegram y Facebook. "Los casos más graves de toda esta estafa no están preparados para salir a la luz. A la gente que incluso tiene la boca destrozada siguen pagando porque les da miedo que los demande y los metan en juicio. Además, tienen que pagar nuevos tratamientos con otros odontólogos, operaciones, implantes. Estas empresas dentales se aprovechan porque la gente no tiene conocimiento jurídico".

Causa penal por "intrusismo"

Por esta razón, la también abogada, tiene abierta una causa penal por "intrusismo" de parte de la comercial que le atendió. "Esto va a acabar también en juzgado y se va a presentar como acusación particular al Colegio de Odontología. Y luego la vía civil, encargué un peritaje hace un mes y con ello mi abogada ya podrá interponer una demanda civil por negligencia médica. Ahí pediré toda la indemnización del daño", ha señalado.

Una fuente legal del caso al que ha tenido acceso este periódico ha señalado que el Colegio de Odontólogos de Madrid puso una querella hace un año y que se planteó hasta el "cierre de estas clínicas como medida cautelar". Ahora la magistrada, al apreciar indicios de macrocausa, se está planteando "llevar el asunto a la Audiencia Nacional".

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