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El 'as en la manga' que ha usado Disney para derrotar al Gobierno de Florida: el Rey de Inglaterra

  • La firma evita perder todos los privilegios legales que tenía en Disney World
Foto: Reuters

Esta vez, las princesas no son las que le van a dar millones de dólares a Disney: la empresa ha logrado mantener un 'reino' independiente en Orlando tras derrotar al gobernador de Florida gracias al Rey Carlos III de Inglaterra. O más bien, a sus nietos: mientras sigan con vida, como una maldición de un villano de una de sus películas, Florida no podrá tomar el control del municipio donde se asienta Disney World.

Desde hace un año, el gigante del entretenimiento que dirige Bob Iger y el Gobierno estatal del republicano Ron DeSantis tienen una batalla política y financiera. Disney tiene oficialmente un 'reino corporativo' en Orlando, un estatus de autogobierno que obtuvo en 1965, cuando compró los terrenos de Reedy Creek para construir su segundo parque de atracciones. Disney adquirió estos terrenos por solo 5 millones de dólares y solicitó a Florida que le concediera en los mismos un estatus especial.

Gracias al mismo, la compañía de Mickey Mouse tiene pleno control de asuntos como el alcantarillado, las carreteras, los permisos de construcción y todo tipo de normativas municipales. Esta situación legal anómala da a la empresa la capacidad de expedir sus propias licencias para el alcohol, tener sus propios servicios de agua, bomberos, transporte o emergencias, evitando así numerosos impuestos que, según las previsiones del Gobierno, les permitía ahorrarse cientos de millones de dólares.

Desde Florida aceptaron este estatus debido a los grandes beneficios que la empresa podría generar en la región. Para empezar, es una enorme fuente de empleo para los habitantes, pues el parque da trabajo a 63.000 ciudadanos. También genera una facturación directa de 2.000 millones de dólares. Indirectamente, se ha convertido en un punto de referencia para el turismo, potenciado así económicamente a la ciudad de Orlando.

Pero DeSantis amenazó con quitar a Disney todas estas facilidades por el rechazo público de la firma a la llamada ley "Prohibido decir gay", que restringe la educación sobre homosexualidad y asuntos de género, así como las enseñanzas sobre el racismo histórico en EEUU, en las escuelas, institutos y universidades de Florida.

El pasado 27 de febrero, el parlamento de Florida ratificó la propuesta del gobernador para echar a los cinco miembros de la junta municipal de Reedy Creek, designados hasta ahora por la firma, y reemplazarlos por cinco republicanos.

Pero la firma, que ya se lo veía venir, reunió de emergencia a su junta municipal el día antes, para rubricar un acuerdo que firmaría uno de sus villanos: entregar directamente a la empresa el poder de construir viviendas, realizar proyectos de urbanización o vender terrenos sin control alguno por parte del ayuntamiento. Y todo ello en un contrato, firmado legalmente por ambas partes, que fija su duración usando una cláusula que se lleva usando en Inglaterra desde 1692: el acuerdo estará en vigor "hasta 21 años desde la muerte del último superviviente de los descendientes del Rey Carlos III de Inglaterra, actualmente en el trono". Es decir, hasta que mueran todos sus nietos, 5 hasta ahora. La menor, Lilibet Diana, cumplirá dos años en junio, así que es bastante probable que la 'maldición' de Disney dure un siglo.

Los republicanos del Parlamento estatal han anunciado que buscarán todas las formas de tumbar el acuerdo firmado por las dos partes. Pero Disney tiene experiencia en este tipo de batallas legales: los derechos de autor en EEUU han extendido numerosas veces su duración para proteger a Mickey Mouse. Y la firma está dispuesta a defender un acuerdo comercial voluntario entre dos partes, por rara que sea la fecha de su expiración.

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