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Los libros que marcaron mi vida... por Jean-François Fallacher

Jean-François Fallacher, consejero delegado de Orange España.

El consejero delegado de Orange España cree que el momento vital en el que lees una obra determina lo que ésta te aporta en tu vida. 'Las Fábulas de La Fontaine', 'El arte de la guerra' y 'Hagámoslo' son tres que llegaron justo en la época exacta y, por eso, las recordará siempre.

Es difícil explicar por qué un libro, una obra de teatro, una pintura o una película te marcan de una manera determinada en un momento concreto. Probablemente la conjunción de un momento vital y el encuentro con esa obra, literaria en el caso concreto que nos ocupa, es lo que hace que ese libro abra tu mente o tu alma hacia un camino determinado por las emociones que te provoca, las reflexiones que te invita a realizar e incluso las decisiones hacia las que te encamina.

En mi infancia, quizá con ocho o diez años, recuerdo que Las Fábulas de La Fontaine fue una de mis primeras lecturas, de esas que te "obligan" a leer en la escuela pero que luego rememoras con mucho cariño y hasta agradecimiento porque he de reconocer que para mí fueron una vía más para articular los límites de lo correcto, lo razonable, lo bueno, a través de esas entrañables historias y las moralejas que de ellas derivaban.

Temas clásicos, que a lo largo de las décadas han nutrido las grandes obras de la literatura, y que para mí fueron la base de principios y valores que han marcado mi carácter y mi forma de llevarme por la vida.

El Lobo y el cordero, como enseñanza de que siempre habrá quien busque excusas para conseguir lo que quiere al precio que sea; La cigarra y la hormiga como reflejo del valor del esfuerzo y la perseverancia… Temas clásicos, que a lo largo de las décadas han nutrido las grandes obras de la literatura, y que para mí fueron la base de principios y valores que han marcado mi carácter y mi forma de llevarme por la vida.

Casi como un juego, una década después, cayó en mis manos El arte de la guerra, de Sun Tzu. Me sorprendió el hecho de que una obra aparentemente tan alejada en tiempo y distancia siguiera teniendo tanta vigencia siglos después, cuando yo empezaba la transición de mi adolescencia a mi vida adulta. Entender al que tienes frente a frente, a empatizar incluso con el "enemigo" para comprenderle, ponerte en sus zapatos, anticipar sus actuaciones, fue para mí un primer y útil ejercicio a la hora de entender, en aquella mi etapa universitaria, el funcionamiento de los sistemas económicos y geopolíticos.

La evolución social y tecnológica que hemos experimentado en las dos últimas décadas superan con creces a todas las vividas en años anteriores.

Y también para comprender la importancia de la superación, del liderazgo… Esa frase que dice que "la velocidad es la misma esencia de la guerra" es algo más que aplicable a la dinámica de la sociedad actual, más aún cuando tu trabajo está tan cercano al mundo de las comunicaciones y la conectividad en las personas, a la transición digital que estamos viviendo con el 5G y ya casi a la vuelta de la esquina el 6G. Vivimos a un ritmo vertiginoso, la evolución social y tecnológica que hemos experimentado en las dos últimas décadas superan con creces a todas las vividas en años anteriores.

Y finalmente, incluiría la biografía de un personaje muy conocido. Creo que es apasionante descubrir como la vida personal y profesional se van mezclando y tejiendo los acontecimientos propios y de otros, dando lugar a historias inolvidables. Precisamente, no hace mucho que he leído Hagámoslo, una obra que se sumerge por la vida de Richard Branson, un tipo que ha aportado modernidad a todo aquello que ha tocado, que se ha convertido en un ejemplo de eso que llaman hacerse a uno mismo.

Desde la distribución de la música en su juventud, pasando por renovar la red ferroviaria de Inglaterra hasta el sector de la aviación. Lo ha tocado todo y todo con éxito gracias a su visión, talento y valentía rozando la temeridad. Seguramente es uno de los emprendedores que ha cruzado más veces la línea de hacer posible lo imposible y eso es un reto apasionante.

Cuando de pequeños leemos libros de grandes aventuras, de viajes al centro de la Tierra, soñamos con ir a límites insondables, con ser nuevos Ulises, pero pronto descubrimos que es algo inalcanzable y dejamos de soñar. Richard Branson viajó al espacio el pasado 12 de julio. Muchos creerán que es el capricho de un millonario, otros que es capaz de hacer pedazos lo imposible y Bezos y Musk que se les ha adelantado. Yo simplemente me quedo con que su vida dejará huella en la vida de muchos, y eso es a lo que todos aspiramos.

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