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Los libros que marcaron mi vida... por Manuel Manrique

Manuel Manrique, presidente de Sacyr.

Fue en la adolescencia y gracias a la lectura cuando Manuel Manrique, presidente de Sacyr, comenzó a cuestionarse la enseñanza que había recibido hasta entonces. Desde ese momento, no ha parado de descubrir a través de los libros, y si hay un género que le despierta especial interés, es la novela histórica española.

Fue con la adolescencia cuando mi inquietud intelectual me llevó a investigar en nuevas lecturas que pusieran en cuestión la enseñanza más tradicional que estaba siguiendo.

Recuerdo mi niñez siendo muy feliz en mi pueblo natal, Navas de San Juan, en Jaén. Pero mis padres, que eran rectos y exigentes, decidieron enviarme interno a Madrid para que pudiera tener otras oportunidades en la vida. La dureza de estar solo en un colegio en una ciudad desconocida con solo ocho años la afronté dedicándome a los estudios y al deporte que más me gustaba, el fútbol. Fue con la adolescencia cuando mi inquietud intelectual me llevó a investigar en nuevas lecturas que pusieran en cuestión la enseñanza más tradicional que estaba siguiendo. De ahí que empecé a leer libros como El lobo estepario, de Herman Hesse, que narra la historia de un señor maduro que se debate entre su conciencia de la existencia y la realidad que le rodea. Una novela que acompaña el descubrimiento personal de un joven como yo en esos momentos. Después de esa primera vez he vuelto a releer el libro en varias ocasiones.

Durante los estudios de la carrera de ingeniería de Caminos y los primeros años de trabajo y formando una familia, no tuve mucho tiempo para la lectura. Pero después he dedicado un espacio diario, especialmente los fines de semana, para leer libros que, como de joven, me permiten reflexionar y sacar conclusiones para la vida.

Uno de ellos que me marcó más adelante fue El día que Nietzsche lloró, libro que también reflexiona sobre el sentido de la vida y los conceptos de la psicología a través de la relación y conversaciones ficticias entre Nietzsche, Freud y otros personajes. En realidad, nunca se conocieron, pero sí que el primero influyó en el pensamiento del segundo.

Otro libro muy distinto pero que también me gustó mucho en su momento fue Rayuela, de Julio Cortázar, que plasma la complejidad de la vida y a veces la realidad tan absurda que se va creando a raíz de acontecimientos que no son controlables; una novela en la que la vida tiene un reflejo completo con sus virtudes y también con sus defectos.

Tengo especial predilección ahora por la novela histórica española, creo que he leído prácticamente todo sobre la España del último siglo. En esta línea destacaría los libros de Pío Moa sobre la Segunda República, la Guerra Civil y los personajes históricos influyentes como Manuel Azaña. Otra vertiente es por ejemplo Las reinas de España, de Fernando González-Doria, y distintos libros sobre los Borbones. Me gusta conocer los detalles y los matices de la historia, porque sin duda permiten conocerla mejor y, sobre todo, interpretarla.

En cuanto a la novela, tengo dos escritores favoritos. Uno de ellos es Mario Vargas Llosa, con muchos de sus libros. Destaco especialmente La fiesta del Chivo, donde la historia también es protagonista, pero el autor se permite modificarla para crear personajes y relaciones con muchos aspectos interesantes. También de Vargas Llosa es Cinco esquinas, el libro donde retrata el Perú de los años 90 y que me resulta interesante al ser uno de los países en los que más he trabajado y conocido su realidad política.

La segunda de mis predilecciones son todos los libros de Arturo Pérez Reverte, tanto los que tienen más referencias históricas (Sidi, Alatriste, Línea de fuego…) como otros (la serie de Falcó por ejemplo) donde prima la acción y la trama de misterio.

Este verano tengo entre mis manos Covid-19: el gran reinicio, escrito por el fundador del Foro Económico Mundial. La gran debacle económica producida por la pandemia ha generado una enorme crisis, pero estamos a tiempo de convertirlo en una oportunidad para que la Humanidad plantee cambios al modelo de desarrollo anterior y creemos las bases para un futuro más justo y sostenible.

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