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Los libros que marcaron mi vida... por Pere Aragonès

Pere Aragonès i Garcia, presidente de la Generalitat de Cataluña. EFE.

El presidente de la Generalitat de Cataluña señala la lectura como uno de sus pasatiempos favoritos para relajarse. Además del contenido en sí de la obra, el 'rito' que hay alrededor de la misma siempre le ha parecido estimulante. Entre su amplio abanico, encontramos libros de economía, novelas y hasta biografías.

Leer es una de las actividades que más me gustan para relajarme, para evadirme, para descansar. Todo el proceso me parece estimulante. Desde entrar en una librería –sin prisa– para conocer las novedades o la reedición de algún clásico, hasta sentarte en un lugar acogedor con un libro en las manos, con la calidez del papel y ese olor tan característico, propio e inconfundible, que tienen los libros.

Leer tiene un punto de ritual que da valor añadido al libro como objeto y que seguramente nos ayuda a entender por qué han crecido las ventas del libro en papel durante los meses más duros de la pandemia.

Leer tiene un punto de ritual que da valor añadido al libro como objeto y que seguramente nos ayuda a entender por qué han crecido las ventas del libro en papel durante los meses más duros de la pandemia –contradiciendo la lógica del avance de la digitalización–. Nos lo explicaba hace poco el filósofo y editor Josep Ramoneda en una entrevista donde también hacía evidente que el impacto de la covid-19 en el mundo del libro ha llegado a través de los canales de distribución, potenciando las grandes plataformas de venta online en detrimento de las librerías. Está cambiando nuestra forma de consumir y, con ello, nuestra forma de vivir y de interaccion

En momentos de cambio como los actuales, siempre he encontrado especialmente útil volver a grandes referentes como John M. Keynes, ya sea a través de sus Ensayos de la persuasión o con relecturas contemporáneas como la de Robert Skidelsky en El regreso de Keynes. Al lado de estos clásicos –que sin duda han marcado mi forma de pensar conjuntamente con textos tan importantes del catalanismo progresista como El nostre combat, de Josep Pallach– debemos situar nuevas aportaciones que, sin ninguna duda, tienen la virtud de ayudarnos a entender el mundo contemporáneo y, sobre todo, cómo debemos intervenir en él para mejorar la vida de la ciudadanía. Entre estas aportaciones, una de les novedades más interesantes es Misión economía. Una guía para cambiar el capitalismo, de Mariana Mazzucato.

La obra de Mazzucato –conjuntamente con la de Joseph E. Stiglitz– seguramente es de las que ha tenido una mayor capacidad para reinterpretar la globalización y el propio capitalismo desde una visión progresista, desde la convicción que el mercado no es un fin en sí mismo, sino una herramienta que debemos dirigir hacia la mejora de la vida de la ciudadanía, creando bienestar y prosperidad para todos y todas. Más allá de su capacidad analítica, siempre me ha gustado la visión propositiva de las obras de Mazzucato, empezando por la propia idea de estado emprendedor que cualquier gobierno debe aplicarse si, a día de hoy, quiere realmente ser útil a la ciudadanía. No se limita a criticar y a pontificar. Hace propuestas transformadoras y atrevidas. Propuestas concretas y realistas que te sitúan lejos de la utopía, partiendo de la misma voluntad de transformar el mundo, partiendo del talento, la imaginación y la creatividad que tenemos como sociedad y que tanto nos ha hecho avanzar en otras épocas. Esta es la propuesta que hace Mazzucato y que entronca con el buen análisis de la crisis provocada por la covid-19 que presentó en No desaprovechemos esta crisis, y donde ya apunta el imperativo de iniciar una reconstrucción económica y social realmente ambiciosa y transformadora.

El placer de la lectura que comentaba al inicio lo he encontrado recientemente con No diguis res, de Patrick Radden Keefe. Una aproximación al conflicto de Irlanda del Norte hecha desde la perspectiva de los que, de algún modo u otro, se han sentido excluidos del proceso de paz. Se trata de un excelente trabajo periodístico que, a su vez, se vale de una gran fuerza narrativa que la traducción de Ricard Gil, y el ya habitual buen trabajo de Edicions del Periscopi, han sabido mantener. A su lado seguro que aprovecharé para releer –una vez más– alguna de las historias de Tintín que me acompañan desde niño y, sobre todo, para leer en familia Pare, de Ritxar Bacete, un libro ilustrado maravilloso que he descubierto recientemente y que, a través de distintos personajes históricos, nos invita a transformar la forma en que la humanidad ha venido entendiendo la paternidad hasta el día de hoy.

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