15 Aniversario

España, ante la recuperación más incierta de los últimos 100 años

  • Tras la mayor caída, España dependerá de la recuperación global
  • El PIB de la OCDE ha recuperado su nivel prepandémico y es ya un 0,5% superior al del cuarto trimestre de 2019
Madrid

Unos años inéditos en evolución macroeconómica. Es la herencia que ha dejado una crisis tan atípica como la del coronavirus Covid-19. En España, ha sido especialmente dura. El país firmó el año pasado la mayor caída de las economías desarrolladas -un 10,8%- y se encamina ahora a una recuperación menos vigorosa de lo esperado en un primer momento. Tanto es así, que la vuelta a los niveles de PIB previos a la crisis se ha retrasado ya al año 2023, siendo la española la última economía en recuperarse del shock pandémico.

La crisis de rápida recuperación en V que pronosticó el Gobierno por la crisis del coronavirus desaparece ya de los ojos de analistas y periodistas económicos. El Gobierno, sin embargo, mantiene su Cuadro Macroeconómico -con el que se han calculado los Presupuestos Generales del Estado- con un crecimiento del PIB del 6,5% para este año, mientras el consenso de analistas lo sitúa en el entorno del 5% y la propia Comisión Europea lo rebaja al 4,6%.

El encarecimiento de la electricidad y otros productos energéticos, unido a los cuellos de botella de suministros como los semiconductores, los metales y los minerales, seguirán presionando la inflación. Este ciclo alcista de costes podría ser más persistente de lo previsto y, de durar más allá de la primavera próxima, los hogares y las empresas se enfrentarían a recortes de poder adquisitivo que restarían vigor a la demanda.

Aunque hay voces que creen que todos estos desajustes son algo temporales, muchos otros creen que la inflación no es un fenómeno puntual, destinado a corregirse de forma natural, sino que tiene raíces más profundas que sugieren su persistencia e, incluso, su agravamiento. Es especialmente grave para aquellos países como España con una economía muy indiciada al IPC, tanto en el sector público como en el privado, a lo que se une la elevada rigidez existente en los mercados laboral, de bienes y de servicios. Esta situación crea un panorama factible de generación de efectos de segunda muy ronda perniciosos.

Todo ello hace que, en estos momentos, España se encuentre ante la recuperación más incierta del último siglo. Lo que sí es cierto es que la economía española sufrió el año pasado la mayor caída del mundo por la crisis del coronavirus, hasta el 10,8% de su Producto Interior Bruto. Este año, a pesar de que España estará en términos absolutos en la media de crecimiento -el FMI estima un alza del 5,2% para las economías avanzadas-, el país apenas recuperará la mitad de lo perdido en 2020. Esta coyuntura la sitúa como la economía que menos rebotará este año.

La desaceleración en la recuperación afloró tras el fuerte crecimiento registrado hasta el verano. Sin embargo, en los últimos dos trimestres se ha visto seriamente ralentizada. El Instituto Nacional de Estadística (INE) fue el primero en dar la voz de alarma. El servicio de estadística nacional recortó en septiembre a menos de la mitad del rebote del PIB del segundo trimestre. Creció solo un 1,1%.

Precisamente, el asunto de las materias primas, la subida de la luz y los fallos en las cadenas de suministro globales son los asuntos que más preocupan a los analistas. La tasa de inflación de la zona euro alcanzó el pasado mes de septiembre el 3,4%, frente al 3% registrado en agosto, lo que supone el mayor incremento interanual de los precios en la región desde septiembre de 2008. Un año antes, la tasa fue -0,3%.

Inflación en máximos

Por su parte, la inflación anual de la Unión Europea fue del 3,6% en septiembre de 2021, frente al 3,2% de agosto. El año anterior, la tasa fue del 0,3%. Así lo refleja el último informe de Eurostat, la oficina de estadística de la Unión Europea.

Mientras, el Producto Interior Bruto (PIB) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) subió por primera vez por encima de su nivel prepandémico en el tercer trimestre de 2021, a pesar de un crecimiento más lento que en el segundo trimestre. El PIB de los países desarrollados aumentó un 0,5% entre el cuarto trimestre de 2019 y el tercero de 2021, según las estimaciones provisionales, impulsado por los buenos resultados de Estados Unidos, Corea e Israel.

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